• La Verdad del Sureste |
  • Viernes 28 de Julio de 2017

ARRINCONADOS


VIRIDIANA GORDILLO MONTEJO



A los ciudadanos cada vez más se nos expone a la violencia, que día con día se vive descarnadamente; nos despertamos enfrentados a la dura realidad de un estado de inseguridad permanente y creciente, donde el temor de sufrir alguna agresión o de ser víctimas de la delincuencia, se ha convertido en angustiante realidad.
    Preocupante es que alguien irrumpa en nuestro domicilio o negocio para cometer un delito y nos inflija lesiones. Temer sufrir lesiones, perder la libertad, su vida o la de sus familiares, y no poder defenderse del agresor es zozobra diaria. Por  motivo de desconocer las leyes y saber que si se actúa en defensa propia con el fin de proteger los bienes jurídicos o a la familia podría ser motivo de cárcel, aterra en el núcleo familiar.
    Los episodios de violencia cotidiana, más los generados por los intentos de defensa o justicia por mano propia por parte de algunas víctimas, han vuelto como la consecuencia a veces natural aunque no lógica de la reacción del agredido frente al ataque recibido. Las conductas defensivas, que sin duda incluyen la respuesta al agresor, no son sino el reflejo del instinto del hombre de cuidar su vida, su patrimonio y el de terceros.
    Es desacertado considerar asesinato al nunca querido homicidio de quien se defiende de una agresión, ya que no existe provocación por parte de quien se defiende; hay muchas medidas que deben dilucidarse cuestionando si efectivamente se encontraba en riesgo la vida, para determinar si éste podía atentar contra la vida de otra persona.
    En Tabasco se presentó la iniciativa de ley que busca que el Código Penal incluya las lesiones o privación de la vida dentro del supuesto de legítima defensa, como una causa que justifica la realización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad a su autor, y que en caso de cumplirse todos sus requisitos, permite reducir la pena aplicable a este último.
    Es una iniciativa similar a la del Estado de Nuevo León  en donde se amplió el criterio para los ciudadanos quienes actúen en defensa de su persona, de su familia, de su honor o de sus bienes, o de la persona, honor o bienes de otro, repeliendo una agresión actual, violenta, sin derecho y de la cual resulte un peligro inminente. Es oportuna la iniciativa si consideraos que Tabasco es uno de los estados que tienen más incidencias delictivas en cada uno de los rubros a nivel nacional. 
    La legítima defensa en Derecho Penal, es una causa que justifica la realización de una conducta sancionada penalmente, eximiendo de responsabilidad a su autor, y que en caso de cumplirse todos sus requisitos, permite reducir la pena aplicable. En otras palabras, es una situación legal que permite eximir la sanción ante la realización de una conducta generalmente prohibida.
    No se trata, pues, de fomentar hechos desgraciados como la muerte de un ser humano ni cualquier exceso en el ejercicio de la legítima defensa. Pero tampoco de convertir fácilmente en victimario a quien fue víctima de una agresión ilegítima y sólo trató de defender su integridad física, la de los suyos o terceros y su propiedad o su honor, de la manera que pudo y -en medio muchas veces- de una conmoción derivada de la acción violenta que sufrió. Cabrá a los jueces analizar cuidadosamente los casos, pero no es la sociedad la llamada a formular condenas mediáticas.