• La Verdad del Sureste |
  • Martes 17 de Octubre de 2017

El Che, un ejemplo para la juventud

“Ni el tiempo, ni tus enemigos han podido concederte la muerte definitiva”.



Che, amigo, hoy ya 50 años de tu asesinato por orden del imperio. El 9 de octubre de 1967, en las Lomas de la Higuera, municipio de Pucará, Provincia de Valle Grande, Departamento de Santa Cruz, de Bolivia.
    La orden de cegar tu vida,  líder de sueños y esperanza, te convirtió en un ejemplo viviente de los que dicen: ¡Basta, hagamos de lo imposible lo posible!
    Los necesitados, los pobres, los inconformes que quieren lo justo, son inadaptados a los gobiernos donde viven, porque solamente aceptan como guía  a personas como tú; por eso, el pueblo oprimido de América Latina y del mundo aún te llora, pero con lágrimas de protesta, por no contar con tu conducción. Pero jamás te olvidarán, porque eres el héroe que desdeñaste los placeres de una vida cómoda que por mérito te merecías y te planteaste un nuevo paradigma: no abandonar a los que te necesitamos y entregar lo más preciado del ser humano, tu vida.
    Hoy, estás entre nosotros como un Gigante Conductor de Sueños.
    En Cuba, tu segunda Patria, perdón quise decir tu Patria Política, se conservan tus huellas, tus victorias y acciones gloriosas, porque fuiste uno de los invasores que provocó la salida del tirano, pero el mismo día en que lo lograste -un 30 de diciembre de 1958-, tuviste la lucidez de decirle a uno de tus colaboradores: “ahora es cuando comienza la Revolución”.
    Sí, el imperio pensaba que contigo moría tu legado, tu ejemplo; pero en realidad, lo que hizo fue inmortalizarte, convirtiéndote en uno de los Iconos de la Dignidad Humana, que desde donde estás continúas haciendo historia.
    El 9 de octubre de 1968, Che diste tu vida por la humanidad, que es como decir que vivirás eternamente mientras haya una injusticia qué combatir. ¿Dónde vives? En los sueños grandes; en los que tienen ansias en hacer del mundo un mejor lugar para vivir; en los que asumen con valentía y responsabilidad abrir brechas en la inesperada y peligrosa incertidumbre, en las situaciones de crisis que ya son permanentes, sin importar el riesgo del fracaso.
    En jóvenes como éste que en su Patria, y no en la de Trump, tuvo la valentía de mostrar en su acto de graduación a quién tenía en el corazón.


AMLO en entrevista con René Delgado. Reforma

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