• La Verdad del Sureste |
  • Domingo 20 de Agosto de 2017

COLUMNA SIN NOMBRE

No se puede matar a la verdad


Carlos Pérez Martínez



Empiezan las llamadas: hallaron otro cuerpo, con heridas de bala. El teléfono suena de día, a la medianoche y a la madrugada; no importa la hora que sea, siempre habrá un ejecutado para cada hora del día en México.
Los colegas se reúnen de inmediato para rendirle honores; sus fotografías y mensajes son un testimonio sombrío de otro periodista que murió aquí en México: el lugar más peligroso para ejercer el periodismo en todo el hemisferio occidental.
    México es uno de los peores países en el mundo para ejercer el periodismo. Hasta la fecha hay registro de 104 periodistas asesinados desde el año 2000, y otros 25 están desaparecidos y, se cree, muertos. En la lista de los lugares más mortíferos para ser reportero, México está ubicado entre Afganistán, un país devastado por la guerra, y Somalia, categorizado como Estado fallido. El año pasado fueron asesinados once periodistas mexicanos, la mayor cifra durante este siglo.
    Pareciera que en México la clase política tiene como mandamiento decir siempre mentiras: mientras que en periodismo decir la verdad, es pecado y puede costar la vida. Pero el periodismo vive precisamente para eso: para buscar la verdad y difundirla.
    Por eso me uno a la iniciativa publicada en redes sociales, sobre el asesinato del periodista Javier Valdés (corresponsal de La Jornada y director fundador de la revista Río Doce) asesinado, el pasado lunes 15 de mayo del 2017 en Culiacán, Sinaloa. #undiasinperiodismo.

UNA MENTE CRÍTICA

Javier Valdez, fue el periodista que optó por decirle no al silencio en Sinaloa:
    En su cuenta de Twitter, Valdez invitaba a sus lectores a leer su columna, incluyendo su último texto, publicado este 15 de mayo, y titulado El licenciado. Aquí un breve fragmento de su colaboración: “El demonio llegaba y paspas. La víctima no se levantaba en días. Un premio para él. Sabía que podía saborear la droga que quisiera, y también a las recluidas en el área contigua. Se sumergió en las arenas movedizas del placer, de los viajes en globo y del paseo por las nubes oscuras de los sótanos”, escribió Valdez.  
    Con la muerte de Javier Valdés, suman ya dos corresponsales de La Jornada asesinados en la frontera norte y crece también la estadística de 36 periodistas asesinados en este sexenio, sin que el gobierno haga nada. Vaya novedad.
    Para terminar dejo esta pequeña reflexión en honor a todos los periodistas perseguidos, agredidos, asesinados, por decir la verdad: “ser periodista, es tener una mente critica, capaz de razonar, enfrentar los retos y reflexionar sobre los valores que forjan la grandeza de esta noble profesión”.