• La Verdad del Sureste |
  • Viernes 28 de Abril de 2017

Para comprender los crímenes en Bruselas


Omar Carreón Abud



Lider del Movimiento Antorchista en el estado de Michoacán.
Articulista , conferencista y autor del libro: Reivindicar la verdad

Coopero para tratar de entender otra terrible matanza que se viene a sumar a los crímenes de París, Francia, de noviembre del año pasado, pero no se crea que tengo información secreta, privilegiada o que alguien me hace filtraciones exclusivas, nada por el estilo, trabajo con herramientas al alcance de personas comunes y corrientes, no de todas, es cierto, porque una computadora y una suscripción a Internet están mucho más allá de las posibilidades de 85 o 90 millones de mexicanos que viven en la pobreza, pero con esos dispositivos, una pizca de conocimientos técnicos y algo de esfuerzo, a la distancia de un clic o dos, se encontrará casi cualquiera con información sorprendente que puesta un poco en orden, brindará algo de luz sobre acontecimientos tan espeluznantes.
    La matanza en Bruselas, Bélgica, fue reivindicada por los yihadistas del llamado Estado Islámico (EI) de eso ya no hay duda.
    Descarto que andar matando inocentes con poderosas bombas con clavos en restaurantes, en el metro o en aeropuertos como ha sucedido en París y en Bruselas, pueda abonar a la causa justa de un grupo, de una religión o de una nacionalidad, todo lo contrario, cualquier mente mínimamente racional, se dará cuenta que es una de las maneras más efectivas y rápidas de atraer el desprecio general y hacerse odiar.
    Por tanto, el llamado EI no se acerca a sus objetivos declarados sembrando el terror; objetivos declarados, subrayo, porque de los escondidos y desconocidos, por lo mismo, nada puede decirse. Por tanto, alguna tenebrosa asociación debe estar usando al EI para sus propios fines, ésa es la que paga los gigantescos gastos de esa supuesta lucha, ésa es la que le proporciona las armas y la gran cobertura de medios que es indispensable para difundir a nivel mundial las versiones que convienen.
    Cabe recordar que unos días después de los atentados en París, a principios de diciembre del año pasado, el Ministerio de Defensa ruso declaró en una rueda de prensa que el Gobierno turco y su presidente, Recep Tayyip Erdogan, estaban implicados en la extracción de crudo de Siria, en su transporte y venta y que, precisamente, ese tráfico ilegal de petróleo era el que servía para financiar la guerra de los yihadistas del EI contra el Gobierno legítimo sirio. Palo dado ni Dios lo quita: Recep Tayyip Erdogan, beneficiario y padrino de los yihadistas; esa información, demostrada con fotografías de satélite, mató la idea de la supuesta independencia del yihadismo.
    Y la información ha seguido fluyendo, Rusia acaba de entregar al Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un informe de inteligencia sobre el apoyo de Turquía y Recep Tayyip Erdogan a los terroristas, tal que, si el Consejo de Seguridad se atreviera a investigarlo, demostrarlo y aplicar las sanciones correspondientes, el sujeto tendría que ser juzgado y sentenciado como criminal y Turquía tendrá que ser, por lo menos, sancionada severamente e, incluso, expulsada de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Pero nada de esto conviene al imperialismo que no tiene amigos ni principios, sino intereses.
    El tal Recep Tayyip Erdogan es un pájaro de cuenta. Tiene su origen y está estrechamente relacionado con un grupo islámico denominado Milliyetci Hareket Partisi (MHP) que sostiene que los turcos son los descendientes legítimos de los hunos de Atila, quienes eran, a su vez, hijos del lobo de las estepas del Asia Central del que heredaron la resistencia y la insensibilidad, constituyen, pues, según ellos mismos, una raza superior llamada a gobernar el mundo; Erdogan es el único jefe de Estado en todo el mundo que defiende abiertamente la idea de supremacía étnica, el equivalente exacto a la supremacía aria de los nazis. Recep Tayyip Erdogan tiene impuesta una férrea censura de prensa en Turquía, represión severa que considera que la publicación de cualquier información contraria a él es una amenaza contra la seguridad del Estado y se castiga con cárcel.
    Lea usted esta joya de su ideario: “la democracia es como un tranvía; lo tomamos para ir a donde queremos y una vez allí, nos bajamos”. Estrecho y fiel aliado de Estados Unidos, destacado miembro de la OTAN para la seguridad del mundo libre.
    Pero ¿y los atentados de Bruselas? Para allá voy. Resulta que el capital mundial que no tiene patria, está sumido en una grave crisis que muchos expertos muy respetables la catalogan como una crisis terminal.
    La inmensa riqueza que ha producido, lo asfixia cada vez más peligrosamente, no hay ya dónde invertir sus enormes capitales, la permanente reproducción en escala ampliada, vital para la existencia del capital, se detiene y atasca cada vez con mayor frecuencia y el dinero atiborra las bóvedas de los bancos, más que por vender mercancías, el capital sufre por sitios y recursos para invertir, para ello, está empeñado en someter al mundo bajo su dominio total.
    Para tal propósito ha diseñado nuevos acuerdos comerciales, eufemismo para uso publicitario que esconde la firma de rígidos compromisos de sometimiento de los países que implican el fin de la soberanía nacional.
    En el caso de nuestro país, se denomina Trans Pacific Partnership (TPP) y se firmó no hace mucho por un empleado del Gobierno en Australia, en el caso europeo, que es el que está más directamente relacionado con los atentados asesinos de que hablamos, se llama Trasatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) y, hasta donde se sabe, está en proceso de negociación y su aplicación cabal conducirá a la desaparición de la Unión Europea, el euro le estorba al dólar. El director del grupo de activistas Global Justice Now, Nick Dearden, afirma lo siguiente: “se trata de dar al gran capital más poder sobre una gama muy amplia de leyes y reglamentos, de hecho, es como si los grupos de influencia empresariales fueran oficialmente admitidos como coautores de leyes junto con los Gobiernos… no se trata de un ‘anexo’ o una pequeña parte del TTIP, es una parte central” (Ojo: México).
Como se ve, hay resistencias a los “tratados”.
    La Unión Europea ha gozado de cierta independencia del imperialismo, tiene –unida– un producto interno bruto (PIB) mayor, se resistió a cancelar los gasoductos rusos, se inconformó con las sanciones a Rusia que resultaban ser sanciones a inversionistas europeos, en muchos aspectos negocia de igual a igual, en resumidas cuentas, Europa va arrastrando los pies al TTIP.
    Hay que animarla, demostrarle, recordarle que necesita el paraguas, la protección de la OTAN. “Venta de protección” en la terminología policiaca.
    Y no son calumnias, el atentado estaba anunciado al más alto nivel: cuatro días antes de los atentados de Bruselas, Recep Tayyip Erdogan declaró: “no hay ninguna razón para que la bomba que estalló en Ankara no explote en Bruselas o en otra ciudad europea… ver en sus televisores bombas que explotan en Turquía quizás no significa nada para ustedes, pero cuando las bombas empiecen a estallar en las ciudades de ustedes, entonces entenderán lo que sentimos, pero ya será demasiado tarde”.
    El instrumento para amagar a Europa Recep Tayyip Erdogan, pertenece como queda dicho, a la llamada Milli Gorus que es históricamente contraria a la Unión Europea e incluso la considera como un “club cristiano”. Para el gran capital, las vidas humanas no valen ni siquiera lo que un peón del ajedrez.