• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 18 de Octubre de 2017

CULTURA POLITICA Y DEMOCRACIA

DEMOCRACIA Y ANHELOS CIUDADANOS


MIGUEL ANTONIO RUEDA DE LEON




Las grandes luchas humanas en el contexto universal, han sido por defender, reconocer y proteger los derechos de las personas y por la libertad, que es un atributo intrínseco de la coexistencia social. Pero también, la lucha en el ámbito mundial, ha sido y sigue siendo por legitimar políticamente la democracia, como pilar central del mundo contemporáneo, y, expulsar la dictadura y despotismo, la demagogia y la barbarie de mentes atávicas, psicópatas y neuróticas que tratan de aniquilar las libertades ciudadanas.
    El siglo XX ha sido testigo de rebeliones, revoluciones y contrarrevoluciones, guerra de guerrillas, peste y muerte, con diversos impactos socioeconómicos y políticos. Todos estos anatemas y hechos deleznables, fueron ejecutados para socavar y aniquilar la participación del pueblo como guardián y custodio de la cosa pública.
    En pleno siglo XXI la voz universal y que hace eco en el planeta es que, aún con sus luces y sombras, la democracia es la mejor forma de gobierno porque está fundada en el constante mejoramiento económico, social y cultural de la población.
    Por lo tanto, hoy, no tiene otros rivales ideológicos, excepto aquellas voces discordantes que quieren actuar dictatorialmente pisoteando derechos fundamentales y vivir furtivamente gozando del dinero de los impuestos del pueblo que son para las obras públicas y no para enriquecimiento ilícito. La victoria de la democracia liberal se ha producido en el dominio de las ideas o de la conciencia, pero no en un idealismo absurdo, chauvinista y patriotero atrincherado solo en el resentimiento y la revancha palaciega.
    Como expresaba F. Fukuyama, la democracia, aún siendo un proceso incompleto, debemos seguir construyéndola como un rompecabezas en el mundo real (Fukuyama, 1992, pág. 82-83).
    Es verdad, que existe mucho camino por recorrer y resolver diferentes contingencias sociales en este tercer milenio, y, quizás sea una utopía pretender que todas las sociedades se midan por la democracia política, porque todavía siguen existiendo mentes cavernarias que creen vivir en la ley de la selva, del caos y del más fuerte contra el débil, mucho más en aquellos países donde recientemente se ha recuperado la democracia, aún escuálida, pero ya con un tinte de más libertad, mejor condición de vida y estabilidad social y económica.
    La democracia debe ser el camino a seguir de todos los pueblos del mundo, por eso los ciudadanos deben saber “elegir para no sufrir” porque los malabaristas oportunistas que se mueven al ritmo del poder avieso, traicionan de ida y vuelta los anhelos y aspiraciones de las mayorías y retroceden hacia el autoritarismo con su secuela de convulsión, escasez de los productos básicos, saqueo, filas inmensas de personas para comprar medicamentos, hiperinflación, la inseguridad y el descontento ciudadano por la miseria, el desempleo, el hambre y la confrontación de unos contra otros.
    La democracia como forma de gobierno refleja y reconduce los deseos de la mayoría en las decisiones políticas que se toma porque las reglas eficaces permiten solucionar los conflictos que inevitablemente surgen en la sociedad sin necesidad de recurrir a la violencia. En muchos países, las democracias que observamos se mueven temblorosamente por culpa de la maldad, avaricia y testarudez de los gobernantes.
    Decía Manuel Kant que “la meta a la que deben encaminarse las naciones del mundo, es la concesión plena de los derechos de ciudadanía a todos los seres humanos bajo el imperio de la legalidad”.


AMLO en entrevista con René Delgado. Reforma

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EL “ROBO LUCIONARIO”