• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 29 de Abril de 2017

DIOS MIO, TE RUEGO: ¡COMPADÉCETE DE PEÑA!


EMMANUEL RUIZ SUBIAUR



Ayer escribí que día a día al orar, le digo a Dios, que sé que Peña, no es totalmente culpable de que sus cófrades se quieran llevar nuestras casas, nuestros bienes, nuestra paz y tranquilidad; que sé que él no es culpable sino simplemente un títere o instrumento de esa cúpula descastada y degradada, corroída y podrida que le rodea, que se relaciona con narcos y hace narcopolítica, con empresarios descastados miembros de una cofradía degradada y degradante. Entonces, diariamente le pido a Dios: ¡compadécete de Peña!
    Pero es adecuado bordear el asunto del gasolinazo; abordaré uno de los puntos centrales del precio de las gasolinas, el gas LP y el diésel, para demostrar, que el aumento insultante a sus precios es un agravio inmisericorde a la población y una decisión maligna de dañar seriamente a los mexicanos.
    La estructura del precio de los combustibles en México tiene los componentes siguientes: porcentualmente el precio de gasolina es: por cada litro consumido pagamos: a) 43% como Precio de referencia internacional; b) 26% de Impuesto Especial a la Producción y Servicios (IEPS); c) 14% de Margen comercial, mermas y costos de transporte más otros conceptos; d) 17% por Impuesto al Valor Agregado (IVA), y f) el Impuesto Sobre la Renta.
    Es decir, en el precio del combustible, el pago de impuestos al gobierno federal, rebasa el 43%; más que Precio de Referencia Internacional, 3 veces más que el costo de producción y el margen comercial. Esto demuestra la voracidad estúpida del gobierno federal que tiene que compensar con castigo impositivo al pueblo los resultados de su bestial “reforma estructural” que, al entregar los bienes nacionales a las empresas extranjeras, los ingresos que esos bienes le daban al Gobierno antes de ser privatizados ahora se los llevan sus socios particulares y privados.
    En un mundo ideal, con un gobierno eficiente y con un mercado competitivo, el consumidor de gasolina sólo debería pagar el precio de referencia internacional, los costos de producción y transporte y el Margen de ganancia comercial. Sólo deberíamos pagar los rubros: a + c (43% como Precio de referencia internacional más 14% de Margen comercial, mermas y costos de transporte).
Si eliminamos el IEPS de la ecuación, estaríamos pagando alrededor de 10 pesos por litro de gasolina. Si además eliminamos el IVA, el precio se reduce a no más de 8.50.
    Queda claro que el problema no es la liberalización del precio de los combustibles, el problema es la adicción del Gobierno Federal a los impuestos –al dinero fácil-. Tal es el caso del IEPS que, básicamente, es un impuesto que el gobierno inventó en 2014 para compensar desequilibrios en las finanzas públicas y que en 2017 le reportará ingresos por más de 240 mil millones de pesos. 
    Es inexplicable al aumento al precio de la gasolina, del gas LP y del diésel; aunque Peña Nieto haya dicho en su perorata del miércoles 4, que: «A la población le pido, por favor, comprensión…; el alza a los precios de la gasolina no es una decisión fácil que haya querido tomar el Presidente ni su Gobierno, es una decisión difícil que era necesaria para el bien del país; por favor comprendan que es para proteger a sus familias». ¡Sopas, pero eso afirmó en cadena nacional!
    Tampoco es explicable, ni lógico que Peña Nieto haya ordenado, como sucedió, dividir el territorio del país en 90 regiones para que en cada una de ellas el precio de las gasolinas, el gas LP y el diésel tengan precios diferentes.
    Es también una aberración que en el Estado de México, en todas sus regiones, estos productos se vayan a vender a precios notoriamente menores, menos altos, que en todos los demás Estado de la República. Peor aún, que en territorios de municipios vecinos, en uno de ellos se tengan que pagar más caro esos productos que en el del otro municipio vecino. Realmente sólo a algún descerebrado o deschavetado se le puede ocurrir tan bárbara idiotez. Ahora, les anticipo: hay un uso perverso de esta decisión del gasolinazo. Sabiendo a ciencia cierta el Gobierno Federal que la decisión causaría enojo, la toma para sembrar el descontento y así medir hasta dónde se van a atrever a llegar los mexicanos; esto le sirvió para tener un parámetro de la inconformidad nacional; sobre este parámetro luego, operará. Esperen y verán el modus operandi de la mafia del poder federal respecto a este y otros rubros.