• La Verdad del Sureste |
  • Martes 12 de Diciembre de 2017

Es Venezuela, no, es México


Por Uriel Tufiño




@UTufigno

Asustar con el petate del muerto. Esta expresión, tan nuestra, quiere decir espantar sin que haya causa justificada para ello. Así lo hacen los medios oficialistas que siguen el discurso que conviene al sistema desde la época de los gobiernos panistas. Desafortunadamente muchos han caído en el juego y repiten lo que no puede ser demostrado objetivamente.

Desde las épocas de la “guerra sucia” de Fox y Calderón se ha usado la imagen de los gobiernos de Venezuela –Hugo Chávez y Nicolás Maduro- para crear incertidumbre en una porción del electorado. Quienes usan esta propaganda afirman mil calamidades que azotarán a nuestro país en caso de que abandonemos el modelo neoliberal.

Sostienen que las crisis económicas destruirán nuestro patrimonio, que la inseguridad se apoderará de las calles, que habrá pobreza, que perderemos las libertades que hemos conquistado, que la prensa será censurada, que no seremos más una democracia. En suma, que será real el riesgo de un gobierno dictatorial apoyado en las fuerzas armadas.

Como la “guerra sucia” al estilo del panismo es un recurso gastado, ahora intentan otras vías y exploran nuevos caminos. Incluso incursionan en estudios de mercado para medir el impacto que puede tener el discurso de alguien como la guatemalteca Gloria Álvarez (contratada en España para atacar a Podemos).

Sin embargo, quienes afirman la tragedia que se nos avecina no miran hacia adentro, hacia lo que nos ha ocurrido en los últimos años. Si se quitaran un poco su visceralidad podrían observar que muchas de las temidas calamidades ya están presentes en nuestro país. ¿Por cuál empezamos? Inseguridad.

Los datos del INEGI arrojan que si en el gobierno de Calderón se alcanzó la cifra de 121 mil asesinatos, el actual sexenio ya está a un 94% de alcanzar el mismo número, lo que significa que Peña culminará su periodo con una cifra superior de homicidios respecto del panista. Por si fuera poco, el mes de octubre pasado ha sido el más violento en los últimos 20 años. Aplausos.

¿Quieren ahora que hablemos de la libertad de prensa y de los muchos periodistas asesinados o de los que han sido separados de su micrófono por los dueños de los medios de comunicación? ¿O prefieren que hablemos de cómo se modificó la metodología del INEGI para medir la pobreza y de cómo eso puede ayudar a un (pre)candidato presidencial?   

Mejor hablemos de que estamos lejos de ser una dictadura represora de las libertades individuales y del modo en que las fuerzas del orden velan por nuestra tranquilidad, con pleno respeto a los derechos humanos.

6 de julio de 2017. Colonia Jardín Balbuena de la Ciudad de México (muy cerca del aeropuerto internacional). Marinos en activo que se transportan en un vehículo oficial bajan de su auto particular a un empresario veracruzano. Lo suben a la unidad y le dicen que es un secuestro. Piden 20 millones de pesos para liberarlo. Como su familia no pudo reunir el dinero convence a los secuestradores de que lo dejen libre para conseguir el dinero. A cambio, un sobrino queda en su lugar.

El empresario denuncia. La Policía Federal y SEIDO toman el caso. Con apoyo de la Marina corroboran la identidad de los atacantes. Son integrantes del 29 Batallón de Infantería de la Secretaría de Marina. El 27 de julio son detenidos tres civiles presuntos integrantes de la banda y en las propias instalaciones del Batallón detuvieron a 7 marinos involucrados. Hoy están sujetos a proceso.

El jueves 30 de noviembre fue aprobada por la Cámara de Diputados la Ley de Seguridad Interior, misma que da sustento legal a las labores que en las calles realizan la Marina y el Ejército. ¿Hay que decir quiénes aprobaron la ley?

La ley aprobada permite que “las Fuerzas Armadas, por sí o en coordinación con los demás órdenes de gobierno” realicen acciones de seguridad interior, “que es la condición que proporciona el Estado mexicano que permite salvaguardar la permanencia y continuidad de sus órdenes de gobierno e instituciones, así como el desarrollo nacional mediante el mantenimiento del orden constitucional, el Estado de Derecho y la gobernabilidad democrática en todo el territorio nacional”. Qué bueno que estamos lejos de ser como la Venezuela dictatorial que pintan los medios.