• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Familias en espera del rescate de 46 personas

Instalan “zona cero” para dar información a familiares de personas atrapadas en Álvaro Obregón


Hazel Zamora Mendieta



Ciudad de México, 22 sep 17.- Enfrente de los escombros del edificio de Álvaro Obregón 286, los familiares de personas que quedaron atrapadas instalaron un campamento pasadas más de 72 horas del sismo de 7.1 grados que cimbró la Ciudad de México: Esperan aún el rescate de 46 personas, de acuerdo con la última actualización que hicieron en una lista a las 19:00 horas del 21 de septiembre.
       En el edificio de la colonia Condesa, que solía ser un despacho de contadores, a las 14:00 horas del 22 de septiembre los familiares trataban de mantener la paciencia. Sabían que había vida, que la ayuda internacional trabajaba y se coordinaba: el equipo israelita intentaba entrar por la parte de arriba, el norteamericano por debajo de la estructura, los topos mexicanos del lado derecho.
      El informante era un rescatista español, quien se convirtió desde el día anterior que llegó, en el vocero oficial para las familias.
    Cada dos horas se trasladaba al campamento para reportar los avances.
      La madre de Martín Estrada Sárate, uno de los contadores atrapados, dice que les brindó tranquilidad y esperanza porque desde el temblor, el Ejército mexicano y la Mariana que resguardaban la zona, no les sabían decir qué pasaba con sus familiares.
      Los rescatistas internacionales instalaron una “zona cero” cercana al edificio -que quedó cercado por las autoridades y rescatistas- para que estuviera un representante de cada familia.
    Esto les permitirá tener mayor certeza, pues hasta hoy solo se contaban con 28 personas rescatadas.
      A las 15:00 horas de hoy, ante la negativa de las autoridades para que otro equipo de Topos México entrara, familiares arremetieron contra los policías federales que regulaban la entrada a la zona de catástrofe.
    “¿Qué están escondiendo? ¡Déjenlos pasar!... ¡Topos! ¡Topos!”, coreaban desesperados.
      Una hora después, con unas cartulinas improvisadas, las familias se plantaron demandando la presencia del jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera. No se retirarían, señalaban, hasta ver a todos fuera, querían información precisa, porque los rumores sobre fallecimientos y rescates, seguían.
    “No los dejemos”, decían, y se organizaban para poder tener mayor información.
Después de 72 horas esperaban resultados, pues el tiempo es apremiante, pero las condiciones del edificio eran complicadas. Las y los contadores estaban atrapados en el cuarto piso -imposible de distinguir-, el recinto además, tenía dos entradas, cubría una cuadra completa y llevaban dos días en los que había llovido, explicaban las tías del contador, Brandon Lee Cerdan Barragán.
      Las emociones estaban encontradas. Los tíos de Karina Albarrán Luna, una contadora de 30 años de edad que trabajaba en el edificio, trataban de permanecer en calma sentados al lado de una casa de campaña improvisada en la calle de Salamanca.
    Sólo deseaban más información, alguien del gobierno mexicano que les diera certeza. Mientras, miraban atentos el edificio en escombros.
      La tarde cae y la lluvia nuevamente amenaza. Los picos que quebraban el cemento y la maquinaria se escuchaban.  De repente, un silbido los detuvo, los puños se levantaron nuevamente y la esperanza revive. Los familiares se levantaron del campamento, las miradas se dirigían al edificio esperando ver rescatado a alguno de sus familiares, pero por ahora todo permanece igual.