• La Verdad del Sureste |
  • Viernes 28 de Abril de 2017

PARA LA FISCALÍA SE REQUIERE…


EMMANUEL RUIZ SUBIAUR



Se cuestiona con certeza legal inobjetable -y con aplastante razón-, el que se pretenda que la Fiscalía Anticorrupción -en el aparato del gobierno federal- se ubique bajo el mando de la Procuraduría General de la República –que se supone se transformará en Fiscalía General de la República- ya que de ser así, ni la Fiscalía Anticorrupción ni su Titular -el Fiscal Anticorrupción- gozarán de la independencia, fuerza y autonomía requerida para prevenir, detectar y sancionar los actos de corrupción de funcionarios y de los particulares que entren en contubernio ilegal y en negocios de corruptelas con los funcionarios.
    Si la Fiscalía Anticorrupción se ubica bajo el mando de la Fiscalía General o como una dependencia de la estructura organizativa de ella, la Fiscalía Anticorrupción y su Titular, el Fiscal Anticorrupción, carecerán de la autonomía suficiente para realizar su función sin interferencia política; esto se prevé así dado que la Procuraduría General de la República ha sido un fracaso en el caso de la lucha contra la corrupción y en las acciones y decisiones para investigar y procesar a los funcionarios acusados de corrupción –además de un fracaso en investigar los delitos y castigar a los delincuentes-.
    La forma como la Procuraduría General de la República atiende actualmente las denuncias de actos de corrupción no ha servido para nada y sí ha propiciado una impunidad galopante. Con una agenda de asuntos abultada y que incluyen asuntos de delincuencia organizada y persecución de delitos de narcotráfico, con frecuencia e insistencia los casos de corrupción política pasan a segundo plano -salvo en situaciones límite y escandalosas que son inocultables y que se vuelven exigencia de carácter internacional-. Y se pueden enlistar miles de casos en donde la PGR, en lugar de investigar y procesar, termina encubriendo la corrupción de los funcionarios –más si son del pri o sus socios del pan-.
    Sólo por citar unos cuantos: el exGobernadorzuelo de Coahuila, Moreira, desvió más de 36 mil millones de pesos del erario para la campaña presidencial del pri y hoy anda muy campante en España o en Torreón; la familia de Marthucha Sahagún -y ella misma-, desviaron millonarias sumas del erario, hacia sus cuentas privadas y a sus empresas sobornadoras, pero la PGR ni se ha inmutado investigándoles; Vicente Fox, desvió miles de millones de pesos para su grupo Amigos de Fox y nunca se le investigó ni sancionó –y ahora el Vaquero Idiota se dedica -según su dicho- a sembrar mariguana en sus ranchos-; FeCal, recibió sobornos por más de 10.5 millones de dólares de la empresa brasileña Odevrecht –delitos por los cuales han sido encarcelados en Brasil al menos 6 exfuncionarios- pero acá la PRG manda a archivo las denuncias; Peña y su mujer Angélica Rivera, recibieron como regalo -a cambio de contratos por cantidades gigantes al Grupo Higa- una casa a la que se le ha motejado como la Casa Blanca, y la PGR “no ha encontrado elementos” para procesarlos y enjuiciarlos; Tomás Yarrington Ruvalcaba, ex Gobernadorzuelo de Tamaulipas, desvió miles de millones de pesos a la campaña del pri y a sus cuentas personales y ha sido acusado por las autoridades de Estados Unidos de lavado de dinero y narcotráfico, y luego de haber sido encarcelado en Italia –se divertía y paseaba (con escoltas de la Procuraduría) en Florencia-, la PGR –que nunca lo investigó ni persiguió- pretende obstruir su proceso judicial en Texas; la PGR no ha investigado ni procesado ni sometido a juicio a estos corruptisimos –y todos estos casos son de gran escándalo en los medios-.
    Así que, se tiene razón al afirmar que si la Fiscalía Anticorrupción depende de la PGR, no servirá para maldita la cosa. Si los asuntos de delitos de cuño corriente en el ámbito federal no son investigados ni sus autores enjuiciados, -hay acumulados y sin investigar casi un millón y medio de ellos-, pues, mucho menos se investigaran los de corrupción, puesto que se le hace depender de la PGR. Es el mismo panorama a nivel de cada entidad federativa. Si la Fiscalía Anticorrupción no es creada como un órgano constitucional autónomo, con patrimonio y personalidad jurídica propia, con independencia operativa, funcional y administrativa, que tenga un presupuesto suficiente y personal capacitado profesionalmente, con un código de ética acrisolada y una honradez a prueba de billetes, es absolutamente seguro que no servirá para nada: el Fiscal General y los Fiscales Estatales se dedicaran a obstruir su tarea y a proteger a los corruptos. Peor aún si todos los casos que procese la Fiscalía Anticorrupción, van a ser encomendados a los MPs que nadan en la corrupción sin castigo alguno.