• La Verdad del Sureste |
  • Martes 12 de Diciembre de 2017

El Gobierno está como boxeador tras la paliza, “ya sólo espera el fin del round”: Arquidiócesis



Ciudad de México, 26 nov 2017.- Las recientes cifras de violencia en el país revelan que el Gobierno federal parece no tener rumbo cierto para conseguir la paz prometida hace casi cinco años, dijo este día la Arquidiócesis de México.
    La semana pasada, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública dio a conocer las cifras de violencia de octubre, convirtiéndolo, con 2 mil 371 homicidios dolosos, en el mes más violento en la historia moderna de México. Este delito incrementó en octubre 5.9 por ciento con respecto al mes de junio, que había sido considerado el más violento, con 2 mil 238 ejecuciones.
    “Esta situación se agrava cuando, en la guerra de cifras, se presumía de un avance certero en este rubro, pero las cosas van a la deriva”, expresó la Iglesia católica en su editorial dominical Desde la Fe.
    El texto refiere que desde el inicio de la presente administración, el Gobierno de Enrique Peña Nieto se comprometió a trabajar por un México en paz, poniendo este tema en su agenda central. Sin embargo, dijo, a pesar de los “ensoberbecidos logros y supuestos grandes golpes asestados a las bandas criminales”, los mexicanos siguen preocupados por los altos índices de criminalidad.
    Lo que parecía un triunfo en la palma de la mano, se ha transformado en la peor de las crisis”.
    La Arquidiócesis mencionó que todos los crímenes de alto impacto van a la alza, y está en lo cierto: el robo con violencia tuvo un incremento de 38 por ciento en el último año.
    El resto de los delitos también ponen en riesgo la seguridad e integridad de miles de víctimas, en su mayoría ciudadanos humildes que no tienen presencia ni renombre públicos; “sin embargo, son la principal fuerza del país, son los que mueven a México”, expresó.
    Por estados, la mayor incidencia delictiva en octubre, es decir, donde se cometió el mayor número de delitos -robo, extorsión, secuestro, violaciones-, la encabeza el Estado de México con 239 mil 907. Después está Guerrero, con un total de 28 mil 352.
    La Iglesia señaló que ante los hechos de violencia, la reacción de las autoridades “es más bien como la de un boxeador que recibe tremenda golpiza: esperando ansiosamente el fin del round”.
    Recordó que el reclamo del Presidente Peña Nieto por “bullying” que reciben sus instituciones fue su mejor arma evasiva, en contraste con el difícil panorama de la seguridad pública, admitiendo de alguna manera lo que se perfila como el fracaso de los principales ejes de esta administración.
    “La primera responsabilidad de un gobierno es otorgar garantías de seguridad a la sociedad. El marco legal de este país así lo atribuye al Estado mexicano al que le ha dado las fuerzas armadas y de seguridad para defender la integridad de la patria y sus ciudadanos, puntualizo.