• La Verdad del Sureste |
  • Domingo 19 de Noviembre de 2017

Movilidad Sustentable


Manuel Rodríguez González



La economía del mundo globalizado, está basada en los combustibles fósiles, tales como el petróleo, el gas natural y el carbón, que son usados principalmente para los procesos manufactureros, la generación de electricidad y para el transporte; representando las principales fuentes de emisión de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero con consecuencias devastadoras para el planeta.    

Lo anterior se puede constatar en el último informe de Global Carbon Project, publicado a finales de 2016 en la revista Earth Systems Data Discussions, que con base en datos de institutos de investigación de todo el mundo, calcula que en el último año las emisiones globales de dióxido de carbono, aumentará en una cifra record de 90 mil millones de toneladas, dos por ciento más que en 2012 y 80 por ciento más que en 1990.

La industria automotriz, pieza clave de la economía global que factura más de 1.5 trillones de dólares anuales y genera 9 millones de empleos; a pesar de los millones que ha invertido en investigaciones para realizar cambios en sus motores con el objetivo de hacerlos más amigables al medio ambiente, continúa siendo una de las principales fuentes de emisiones contaminantes al generar el 17 por ciento de dióxido de carbono.

En México, con base en información de Boston Consulting, la industria automotriz en el año de 2016, representó el 31 por ciento de las exportaciones del total del sector manufacturero, ubicándose incluso por arriba de las petroleras.

Dada la importancia que representa para la economía nacional y ante el panorama ambiental adverso, el reto es encontrar el punto de equilibrio entre la expansión de la industria automotriz y la transición gradual hacia nuevas tecnologías que permitan disminuir el uso del petróleo en los vehículos automotores.

Los gobiernos de las naciones industrializadas como los principales generadores de la mayor parte de la acumulación de emisiones de dióxido de carbono, tienen la responsabilidad de establecer políticas públicas que en el mediano y largo plazo logren reducir las emisiones de gases contaminantes; no solamente en el transporte sino en toda la cadena productiva, promoviendo el uso de tecnologías y fuentes de energía alternativas, para lograr de esta manera una movilidad sustentable, que lleve aparejada un mejoramiento de la infraestructura vehicular y reordenamiento del transporte público.

Pero sobre todo, que los gobiernos locales de México apuesten a la instrumentación de un programa integral de movilidad, a la altura de las principales ciudades del orbe, avanzando hacia una movilidad menos contaminante, más eficiente, segura, incluyente, accesible y sustentable.

Para enfrentar el reto de la movilidad, es necesario llevar a cabo un cambio de paradigma, bajo una nueva jerarquía de prioridades, con base en nuevos principios y prioridades.  

La nueva jerarquía de movilidad, otorga prioridad a las personas usuarias más vulnerables y vehículos más eficientes, invirtiendo la pirámide al poner en primer lugar al peatón y ciclista; en segundo lugar, el transporte público; en tercer lugar, el transporte de mercancías; y finalmente el transporte particular de automotor.   

Además del uso de tecnologías sustentables y bajo en carbono, la nueva movilidad cubre los aspectos relacionados con la seguridad, privilegiando las acciones de prevención de accidentes de tránsito; accesibilidad e igualdad , garantizando que esté al alcance de todos, sin discriminación de género, edad, capacidad o condición socioeconómica, con costos accesibles; eficiente, haciendo desplazamientos agiles y asequibles; garantiza la calidad, es decir cuenta con los requerimientos necesarios para reducir el daño ambiental, ofreciendo espacios higiénicos, confortables y cómodos para los usuarios; y la resiliencia, es decir tiene la capacidad de tolerar y recuperarse de situaciones de crisis.

Pero en nuestro país y sobre todo en nuestro estado, aún nos falta mucho camino por recorrer para lograr una movilidad sustentable; sin embargo, esto no es excusa para ponernos como meta reducir entre un 10 y 20 por ciento la emisión de dióxido de carbono, con tan solo mejorar las técnicas de manejo para ahorrar combustible, y sobre todo recurriendo a la participación ciudadana para promover el uso del vehículo particular de manera rotativa con nuestros familiares, amigos, vecinos y compañeros de trabajo.

Manuel Rodríguez González
Pdte de la Fundación Vital Equilibrio por la naturaleza y del
Movimiento de Renovación Global.
www.manuelrodriguez.mx