• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 24 de Mayo de 2017

No aprenden que no aprenden


@UTufigno



 

El llamado “nuevo modelo educativo” tuvo a dos presentadores de lujo: uno, que plagió párrafos enteros de su tesis de licenciatura; otro, que pronuncia “ler” en lugar de “leer”. Con esos antecedentes queda asegurado el éxito de la cruzada educativa basada en una premisa que no es nueva en nuestro sistema educativo.

“Aprender a aprender” es la base del nuevo modelo, dijeron los presentadores. Pero si los sesudos asesores que diseñaron la “innovación” se hubieran asomado a los planes y programas de nuestras instituciones educativas, hubieran encontrado que -desde sus inicios- los tres ejes del modelo de enseñanza en los Colegios de Ciencias y Humanidades de la UNAM, son: aprender a pensar, aprender a aprender y aprender a ser.  

Transcribo (de “Filosofía” del CCH): “Desarrollo del alumno crítico que aprenda a aprender, a hacer y a ser. Desde su origen el CCH adoptó los principios de una educación moderna donde consideró al estudiante como individuo capaz de captar por sí mismo el conocimiento y aplicaciones… El concepto de aprendizaje cobra mayor importancia que el de enseñanza en el proceso de la educación…”. 

El (nuevo) “Modelo educativo” está integrado en un documento de 215 páginas que inicia con una presentación suscrita por Aurelio Nuño: “Educación para la libertad y la creatividad”, en la que afirma que “contiene un nuevo planteamiento pedagógico, así como la reorganización del sistema educativo en general y de sus políticas públicas en particular”.   

Desconozco cuál fue la fuente pedagógica que inspiró al Secretario de Educación Pública, pero sí estoy seguro que no fueron fuentes nacionales ni tampoco fue Paulo Freire (“Pedagogía del oprimido”). Ellos, los tecnócratas neoliberales (redundante, ¿verdad?), están acostumbrados a mirar hacia afuera y tomar como verdad absoluta lo que ven y les dicen en otro idioma, preferentemente en inglés.

Nuestras realidades siempre son menospreciadas y se les resta cualquier valor simplemente por el hecho de que no se cotizan en dólares. 

Cuando nuestro país se encaminaba por la ruta de la globalización, el modelo de enseñanza fue reorientado de tal forma que se privilegió el conocimiento técnico por sobre el científico y el humanista. Materias como lógica y filosofía comenzaron a ser desplazadas porque lo que se requería era mano de obra que sirviera al capital. 

Hoy se desacredita la “memorización y repetición” como modelo educativo, y se redescubre que “los niños aprenden a pensar, a razonar y a aprender a lo largo de su vida”. ¿Tan difícil era darse cuenta que nuestro cerebro está hecho para cosas más importantes que memorizar datos inútiles? Aunque, si lo pensamos desde otro punto de vista, tal vez apuestan a la desmemoria como forma de gobierno.

La historia pierde sentido si sólo la consideramos una sucesión de hechos y de fechas, la historia debe entenderse a partir de los cambios que produjeron los hechos y la manera en que se relacionan unos con otros.

Para quienes alcanzamos la mayoría de edad durante la hegemonía del partido tricolor, nada de lo que ocurre ahora nos parece extraño porque son experiencias que ya vivimos. Lo que puede asombrarnos es la capacidad que tienen los gobiernos para superarse: por ejemplo, si creíamos haberlo visto todo en materia de corrupción, la realidad contradice nuestra creencia.

Es el colmo del cinismo que dos de los 23 aspirantes al cargo de “Fiscal Anticorrupción” hayan sido apartados del proceso llevado ante el Senado porque se descubrió que “entregaron ensayos muy parecidos y con párrafos idénticos en su redacción”. Qué sensibles son el Senado, digo yo, pues bien pudo haberse tratado de un simple “error de metodología”. 

Otro de los aspirantes al cargo y que compareció ante el Senado, es Alejandro Chávez Flores, quien como Visitador General de la PGR concluyó que Tomás Zerón manipuló las evidencias -las únicas- de la “verdad histórica” de Ayotzinapa. Las conclusiones del entonces Visitador precipitaron la salida de Zerón, pero Chávez Flores también tuvo que dejar su cargo. 

Si en ese momento la “verdad histórica” fue cuestionada desde adentro de la institución, hoy la realidad ha dado un paso para atrás. En Washington, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Roberto Campa, Subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, afirmó que no hay más que la “verdad histórica”. No aprenden que no aprenden.