• La Verdad del Sureste |
  • Martes 22 de Agosto de 2017

Urdimbres y texturas

El chamuco pasó por Tabasco II


Teresita Bautista Valles.



 
No basta vivir, hay que pensar, reflexionar, en torno a lo que nos ocurre para cambiarlo, mejorarlo o simplemente aprovecharlo. A contribuir modestamente con esto se dirigen estas líneas.
    Decía  Alfred Schutz, sociólogo, estudioso de la cultura, que las personas tenemos la capacidad de apreciar lo que sucede en la vida cotidiana, de tal manera que se convierte en una zona de operación, o más cercanamente un sitio donde el individuo puede influir de forma directa los objetos, y manipular y tocar lo que se ve.  Esos objetos son sensibles a las personas, aunque eso implique que cada uno lo perciba de manera distinta.
    Pero, ¿cómo se percibe la violencia? En el cuerpo, de manera inmediata. Y a eso se suma que quienes observan en el entorno también medirán la violencia en función de lo que les toca manipular y percibir de ese espacio llamado ciudad, municipio, ranchería, realidad al fin. Es en el mundo social, donde se encuentra uno inmerso, que se interioriza y se crea conciencia, nos guste o no. Se mide el terreno dependiendo de cómo se vive, y bajo qué circunstancias.
    Un sentimiento continuo a lo largo del territorio nacional es el de la desesperanza, entendida como falta de oportunidades para desarrollar proyectos que permitan el crecimiento personal, y familiar. Tiene que ver con la ola de violencia y lucha contra el crimen organizado que colocó a la población entre el juego cruzado, el desmantelamiento de las principales instituciones que garantizaban en el pasado opciones de desarrollo social, desde la ciudad hasta lo comunitario. El tejido se rompió o alguien ha venido rompiéndolo a propósito.
    El peor sentido que un ciudadano percibe es el de saberse desprotegido, así existan instituciones a medias que garanticen la llamada seguridad nacional. Pero que no proveen de justicia. Por otro lado está ese reparto, por decirlo de alguna manera, de posiciones políticas. Hay quienes ansían el retorno de las élites del poder en Tabasco. Cómo andarán las cosas, que de plano fue necesaria una reunión de personajes dentro de la política local, del otrora partido dominante, para decidir -no habrán hablado de otra cosa-, de qué va a suceder con el próximo gobierno en la entidad.
    Difícil es el panorama, entre las licitaciones petroleras del Golfo, la llegada de las compañías que adquirieron  esas licitaciones de explotación y los supuestos beneficios al estado de Tabasco. Aunque ya trascendió que quien se sacó la “lotería” es nada menos que familiar de Carlos Salinas de Gortari.
    Mucho debió crecer Tabasco en el pasado con el petróleo y nada se vio.  Para finalizar, como propone Schutz, cada persona está hilada a otra por la visión que construyen día a día, pero siempre con la característica que cada quien construye lo que percibe a partir de su “carpeta personal” de información. Es decir, adereza la realidad según la forma en que está estructurada su conciencia y la forma en que fue educada.
    Pero lo que sí es un hecho, es que se comparte la realidad, y esa nos está rebasando a todos. La violencia no es una cuestión de cifras, es de mirar, con mucho detenimiento, cómo han despojado a las personas de su lado humano.  Y, ¿cuáles serán los mecanismos para regresar a la llamada normalidad?, ¿educar?, ¿difundir panfletos? O hacer que quienes tengan que cumplir con sus funciones de vigilar y castigar, se apliquen.  Simple no es.