• La Verdad del Sureste |
  • Sábado 23 de Setiembre de 2017

VIAJE A ÍTACA

EL ANTI CATASTRÓFICO REYES HEROLES. (Federico el pequeño)


José Eduardo Beltrán Hernández ( Chelalo Beltrán).



 

“Nos sentíamos perdidos. Y lo estábamos”
Apolidoro de Atenas.


Respuesta a Federico Reyes Heroles, por su artículo titulado: “De la catástrofe al drama”. Publicado en Excélsior.

No cabe duda que, cuando eres un intelectual orgánico, heredero de nombre y dinero, lo cual te ha permitido no dar golpe en tu vida, puedes darte el lujo de afirmar, sin despeinarte, que México está mejor que nunca. Y hay de aquel que lo niegue. No importa que lleve su hambre y la de sus hijos a cuestas.
Ni que sea uno de los millones de afectados por la galopante violencia: uno de esos mlllones de mexicanos que han perdido a algún pariente cercano. O, para acabar de amolar, que seas también uno de los millones que han perdido su empleo permanente y ahora tienes que trabajar bajo un régimen de contratos por días o por horas, sin ningún tipo de seguridad social y con sueldos de miseria, siempre expuesto a que te corran cuando se les de la gana. O quizá eres uno los millones de NINIS: jóvenes que ni trabajan ni estudian, no porque no quieran, sino porque aunque muchos son profesionistas, no encuentran donde hacerlo; y los otros, porque no hay cupo en las universidades públicas y no pueden pagar la colegiatura en una de las miles de universidades patitos que ha proliferado bajo el impulso de la privatización que impulsa la mal llamada reforma educativa; esos, que tienen como única alternativa, engrosar las filas del crimen organizado.
Pues sucede que, de acuerdo al mezquino criterio del pequeñín Reyes Heroles, si te quejas por ser uno de esos millones de víctimas y afectados, entonces eres un catastrofista.
Eres Don catástrofe. (Así los llama), porque tienes el descaro de quejarte y molestar, desde el desayuno, (los que desayunan) y no admites que en México estamos mejor que nunca.
La verdad, que tipo repugnante, arrogante y entreguista, resultó ser este pequeño Reyes Heroles. Fácil, se le podrían endilgar todas las categorías que Octavio Paz y Carlos Fuentes le atribuyen al mexicano, en relación al calificativo, de usos múltiples, que le aplicamos a nuestra progenitora.
Se ve que este pequeño Reyes Heroles, cuando viaja, sólo conoce los mejores restaurantes y hoteles de México. Seguro que jamás, ni por descuido, se ha acercado a los cinturones de miseria atroz que rodean a todas las principales ciudades de este país; para ahi, aunque sea por unos cuantos minutos, pueda comprobar si, esos millones de Don Catástrofe (como los llama), tienen razón o no para quejarse.
Desde luego no lo hará. Porque en su cómodo mundo, esos millones de seres humanos no existen. En cambio, si es importante terminar de entregar la riqueza petrolera del país. Quizá porque su hermanito (quien fue director de Pemex), forma parte de una de las empresas que han obtenido concesiones para explotar en todos los renglones a la industria del petróleo.
O para exaltarse de alegría, porque la bolsa de valores está subiendo. O, de igual manera, alabar la reforma educativa, porque según Nuño, ahora los alumnos podrán “ler”, en el idioma de Estados Unidos. Y no contento con lo anterior, amonesta a los millones de Don Catástrofe desempleados, porque se quejan de la reforma laboral; diseñada para explotar al trabajador, despojándolo de sus derechos adquiridos y de su legítima pensión por los años trabajados.
Para este pequeño anti catastrófico federiquito, lo único importante es que no gane López Obrador y que no se modifique nada, ni siquiera una sola ley, a fin de que puedan el y su hermanito, seguir usufructuando los beneficios que por derecho de nacimiento les corresponde.
Todo eso, por medio de su empresa “de transparencia”, la cual se inventó para obtener jugosos contratos del gobierno federal y de los gobiernos estatales, a fin de justificar sus actos de corrupción.
Vaya herencia que nos dejó Don Jesus. Pobre, seguro se esta revolviendo en su ilustre tumba.