• La Verdad del Sureste |
  • Miércoles 13 de Diciembre de 2017

Voces

Hidalgo: amenazas en lugar de combate a la pobreza



 

* Antorcha rechaza las campañas de linchamiento y terror contra dirigentes antorchistas en Hidalgo

A la opinión pública:

La noche del 4 de junio del presente año, en el domicilio de la profesora Guadalupe Orona Urías, dirigente del Movimiento Antorchista en el estado de Hidalgo, fue arrojado el siguiente anónimo siniestro, mismo que citamos textualmente:
 “Maestra: buenas noches:
 le comunico que su
 vida está en peligro
 y su familia
tenga mucho cuidado
Le dejo una oración
poderosa de protección
hágala tres veces.
habra sus sagradas escrituras
Lea Salmo: 23”
    El recurso de citar un texto bíblico y la aparente buena intención de advertir de un riesgo, no debe despistar a nadie sobre el verdadero propósito del anónimo que aquí reproducimos literalmente: lanzar una brutal amenaza de muerte contra la dirigente antorchista y sus seres queridos. ¿Quién y por qué aventó esa piedra y luego escondió la mano tras un salmo sagrado? Veamos.
    En primer lugar, la maestra Guadalupe Orona no tiene enemigos personales de ninguna especie, salvo la pobreza que es el enemigo común de los antorchistas; es una dirigente social a la que apoyan decenas de miles de hidalguenses marginados y empobrecidos, a los que decididamente encabeza desde hace años en su esfuerzo cotidiano por lograr condiciones dignas de vida y de los cuales recibe solidaridad y adhesión sinceras; su domicilio, desplazamientos y actividades son del conocimiento público, especialmente de las autoridades que acuciosamente monitorean sus desplazamientos, y no hay absolutamente nada ilegal que reprocharle, salvo que se quiera calumniarla, como hacen algunos tipos que reciben paga oficial por denigrarla y ofenderla en ciertos medios de comunicación. Si alguien la amenaza es por otras razones, porque se le quiere intimidar para que acepte una propuesta indigna y profundamente injusta y vejatoria para miles de hidalguenses pobres.
    Resulta que, una vez que la dirigencia antorchista en Hidalgo le presentó al nuevo gobierno estatal, encabezado por el Lic. Omar Fayad Meneses, la petición de que atendiera las graves carencias de caminos, vivienda, programas alimentarios, servicios de salud y otros más que sufren miles de familias hidalguenses, y tras esperar varios meses (que el propio gobierno solicitó para preparar su respuesta porque se argumentaba que no sabían aún el monto del presupuesto con que contaría; después de darse a conocer en los medios que el presupuesto destinado a Hidalgo sería mayor al recibido en otros años), el Secretario de Gobierno en la entidad, el licenciado Simón Vargas Aguilar, le informó a la dirigencia antorchista en Hidalgo que la administración estatal destinaría una cantidad de 50 millones de pesos, ni un peso más, en respuesta a las necesidades de construir clínicas, albergues estudiantiles, aulas, caminos rurales, adquirir lotes o mejorar la vivienda de mucha gente que vive en condiciones de miseria, obras de agua potable, electrificaciones, espacios deportivos, etc., solicitados por las familias hidalguenses organizadas en Antorcha.
    La respuesta de los líderes antorchistas a esta versión gubernamental de “La Bartola”, aquella canción de Chava Flores, en la que un sujeto pretendía que con dos pesos se pagara la renta, el teléfono, la luz, el gasto, y hasta sobrara para su alipús, fue responderle al Secretario que si el gobierno calculaba que con ese monto alcanzaba para construir lo solicitado, o avanzar sustancialmente, entonces que se comprometiera a realizar la mayoría de las obras contenidas en el pliego petitorio, y si resultaba que no sólo le alcanzaba, sino que  le sobraba, el gobierno estaba en libertad de proceder a destinar ese resto a los fines que gustara; que la organización no solicitaba esa o cualquiera otra cantidad en específico, sino la solución de problemas básicos de los hidalguenses más empobrecidos y marginados, que trabajan, pagan impuestos y tienen derecho constitucional a que el gobierno atienda sus carencias tal y como se comprometen a hacerlo los políticos cada vez que van a pedirles el voto.
Y de ahí en adelante, la respuesta gubernamental ha sido detonar una agresiva campaña intimidatoria que contiene dos ejes: primero, congelar cualquier solución, por mínima que sea, a toda solicitud que le hagan llegar los antorchistas de cualquier parte del estado, al mismo tiempo que se insiste machacona y burlonamente en que la organización acepte renunciar a la mayoría de las demandas del pliego petitorio presentado a nombre de miles de familias, que así serán condenadas a seguir en la miseria absoluta; segundo, una campaña mediática agresiva y vulgar, llena de groserías e imágenes anónimas, calumniosas y soeces contra una luchadora social que lo único que hace es no traicionar y defender con argumentos y mucha dignidad los intereses de los mexicanos que representa. En ese contexto, ¿es mucho suponer que el anónimo que amenaza de muerte y remite a la dirigente estatal a leer La Biblia proviene de las mismas oficinas de la Secretaría de Gobierno de Hidalgo? Pensamos que no; ese libelo amenazante fue engendrado en alguna catacumbas del poder político hidalguense, desde donde alguien ha ordenado que se recurra a esas bajezas para obligar a Guadalupe Orona a traicionar a sus compañeros a cambio de que la dejen en paz.     Por añadidura, en varios medios hidalguenses se dijo que el gobernador declaró en entrevista que “diversas organizaciones” buscan confrontación con el gobierno, para lo cual presentan pliegos petitorios “muy grandes”: “tú, cuando quieres conflicto, pues vas a presentar algo que no te pueden resolver y entonces justificas tu conflicto…”, dijo el Gobernador, según la versión que algunos medios difundieron de “la entrevista”. En lo que respecta al Movimiento Antorchista, destinatario del mensaje, decimos con toda claridad que no es verdad que busquemos confrontación o conflicto con el gobierno de Hidalgo; que nuestra actitud es similar a la que hemos mantenido siempre ante los gobiernos de todos los niveles, y consiste en presentar un pliego racional de peticiones, para resolver problemas y necesidades que no han sido inventadas o infladas por nosotros, sino que apenas representan una mínima parte de lo que los mexicanos más pobres, en este caso los hidalguenses, merecen para paliar un poco la miseria en la que viven. Si los pliegos petitorios parecen exagerados, no se debe a que sea mucho lo que se pide sino a que es muy poco lo que destina de los recursos públicos para resolver las carencias de la gente pobre, lo cual tampoco es responsabilidad de nuestra organización, sino de quienes ejercen y han ejercido el poder público en esa entidad, en la que las cifra de personas pobres es verdaderamente indignante.
      Con base en lo anterior, apoyamos decididamente la lucha que sostienen desde hace semanas miles de familias antorchistas de Hidalgo que se esfuerzan por salir de su marginación y su pobreza; rechazamos las campañas de linchamiento y terror en contra de la compañera Guadalupe Orona Urías y todos los dirigentes de ese estado, y convocamos al antorchismo nacional a proporcionar todo el respaldo y solidaridad que necesiten nuestros compañeros hidalguenses, hoy injustamente reprimidos y amenazados.