Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Adiós al “dedazo”: AMLO frena el ímpetu de los nostálgicos del priismo


En tiempos gloriosos del PRI, el presidente en funciones elegía a su sucesor. Era el poder de un solo hombre, el gran elector. Él decidía y los sectores se pronunciaban a su favor. La cargada lo hacía su candidato.
El ritual se cumplía cada seis años.
Los caudillos revolucionarios se disputaban el poder a balazos e imponían candidato. Eso terminó cuando el general Lázaro Cárdenas decidió poner fin a la era caudillista e iniciar la era de las instituciones al decidirse por un civil, Manuel Ávila Camacho.
Así fue hasta que el otrora partidazo fue echado de la presidencia en dos ocasiones, primero en 2000 y luego en 2018.
Y si bien la biografía política del presidente Andrés Manuel López Obrador registra un pasado priista, eso no significa que lo siga siendo como sus detractores sostienen y maliciosamente lo dicen, que recurra al viejo estilo tricolor para designar a quien lo sucederá en el cargo.
Las veces que López Obrador ha sido cuestionado sobre la sucesión presidencial, ha sido enfático y claro: Morena no es el PRI y, por tanto, el candidato a la Presidencia surgirá del método de elección establecido en sus estatutos: la encuesta.
Apenas el dos de diciembre pasado el mandatario abordó la sucesión presidencial al ser cuestionado en la “mañanera”, realizada en el puerto de Veracruz: Yo no voy a nombrar ni designar al candidato de Morena, “no va haber dedazo”.
Aunque se mencionan a cinco aspirantes, tres son los que tienen posibilidades de sucederlo en la Presidencia de la República: la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard y el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández.
Los otros dos aspirantes, el líder del Senado, Ricardo Monreal, a quien al interior de Morena y obradoristas tachan de traidor, y el diputado federal del PT, Gerardo Fernández Noroña, difícilmente serán candidatos presidenciales del partido en el poder, o de la coalición.
Ha dicho el Presidente: “… sin abandonar sus funciones, los que sienten que tienen posibilidades ya empezaron a sonreír más, porque va a llegar la encuesta y entonces el que (la) gane ese va a ser”.
Y si alguien pensaba que se erigirá como el gran elector, esta declaración disipó cualquier duda:
“Yo no me voy a meter, pero sí voy a apoyar al que gane la encuesta, es decir, al que el pueblo elija con este método, a ese voy a apoyar, mujer u hombre. Y estoy seguro que todos los que participen o los que están participando están conformes con ese método, porque no hay favoritismo.”
López Obrador sabe, está consciente que ninguno de los tres principales aspirantes de su partido son una calca de él. En referencia a Claudia, Adán Augusto y Marcelo señaló:
“No son iguales, porque pues cada quien tiene su personalidad, su criterio, su formación, pero son gentes con mucha experiencia. Sería lamentable que después de iniciar un proceso de transformación no tuviésemos relevo, pero a nosotros ahora sí que nos sobra capacidad”.
¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más