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La Verdad del Sureste

Se afilia Jesús González al tricolor en busca de alguna posición política

“La Chuchis”, como se le conoce al galeno en la ranchería Progreso del municipio de Jalapa, es identificado en esa localidad como oportunista, rapaz y malagradecido


Villahermosa, Tabasco, 15 de marzo.- Luego de criticar duramente a Andrés Ceballos Ávalos, su antecesor en la bancada del PT en el Congreso local, de estar “vendido” con el PRI, ahora Jesús González González hace lo mismo; con todo el cinismo del mundo, ayer se afilió al tricolor en busca de alguna posición política, aunque lo más seguro es que cayó rendido ante los “cañonazos” de dinero que le dispararon desde la casona de 16 de septiembre.

    “La Chuchis”, como se le conoce al galeno en la ranchería Progreso del municipio de Jalapa, es identificado en esa localidad como oportunista, rapaz y malagradecido, que arribó al poder mediante el chantaje político, y como incongruente y traicionero, pues no cumple su palabra ni respeta los acuerdos.

    Para muestra un botón: después de desgarrarse las vestiduras aparentando ser un perredista de tiempo completo, comprometido con las mejores causas del partido, ahora González González le está queriendo hacer el caldo gordo al gobierno estatal, tratando de contrarrestar la desbandada de priístas que, por no encontrar democracia y equidad en el ex partidazo, han decidido buscar nuevos horizontes en el PRD, pero ni así podrá parar la voluntad de cientos de miles de tabasqueños que piden urgentemente un cambio de timón, luego de 80 años de malas administraciones.

    El pueblo al que engañó hoy le repudia, pues desde inicio de su mandato como diputado local se olvidó de ellos; sólo unos cuantos días instaló su casa de gestión y después mandó a cerrarla, argumentando estar enfermo.

    Algunos reporteros que cubren la fuente del Congreso local coinciden en que “agobiado por las muchas peticiones que sus paisanos le hacían, optó por no ayudarlos”, eso sin contar que lo han escuchado expresarse de ellos de manera despectiva, con palabras denigrantes, dejando el compromiso de apoyo y gestión social solamente al alcalde Luis Deyá, pues “quien se hizo el compromiso de ayudar a la gente fue él, no yo”.

Al diputado por Jalapa se le acusó también de tener nexos con el ex líder de la Cámara de Diputados, José Carlos Ocaña Becerra, con el objetivo de mantener sus canonjías políticas y económicas, ya que por ganarse unos pesos avaló la cuenta pública del ex alcalde Antonio Priego Jiménez, quien hoy se encuentra recluido en el CRESET por malos manejos en el ayuntamiento de Jalapa.

    Posteriormente, se le acusó de hacer “transacciones por debajo del agua” con José del Pilar Córdova y José Jesús Zamudio, en la Sección 44 del Sindicato Petrolero, así como con líderes políticos del PAN en Jalapa, como el candidato panista a la presidencia municipal, Miguel Antonio Morales Gómez, a quien le solicitó su apoyo para ser candidato a cambio de apoyarlo para la alcaldía, promesa que después olvidó.

    Esto y más son un breve ejemplo de la ambición política y económica de un personaje que arribó al poder para hacer negocios de manera rapaz, burlarse de la voluntad y esperanza de la gente que confió en él y después fue olvidada, aunque a la postre el pueblo de Tabasco se lo cobrará y señalará por haberse vendido por unas cuantas migajas y un plato de lentejas.

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