Afirma Norberto Rivera que hay crisis de autoridad en el país
En su tradicional homilía exhortó a los feligreses a “no dedicarse a proclamar las teorías de moda o a ser mensajeros de ideologías pasajeras”
29/01/2012 / México, DF. El cardenal Norberto Rivera asentó que hay una crisis de autoridad por temor a tomar decisiones y a ser acusados de autoritarios y represores.
En su homilía dominical en la Catedral Metropolitana, exhortó a los feligreses a “no dedicarse a proclamar las teorías de moda o a ser mensajeros de ideologías pasajeras, sino a acompañar las palabras con obras concretas”.
“Si queremos tener autoridad en los distintos estratos donde nos movemos, eclesiales o sociales, no arrastremos con la mera repetición mecánica de la letra sino proclamar la verdad aunque sea dolorosa”, dijo.
Ante de su mensaje, agradeció los mensajes de solidaridad que recibió durante su convalecencia tras la operación de “uno de sus ojos”. Inmediatamente abordó el tema de la crisis de obediencia que hay en las familias, la sociedad civil y hasta en la Iglesia.
Esa situación, abundó, se pretende justificar bajo el argumento de que “no se sabe mandar, luego nos lamentamos porque cosas importantes quedan a la deriva por falta de autoridad”, por lo que insistió en “ser consecuente con lo que se dice y hace”.
En su homilía dominical en la Catedral Metropolitana, exhortó a los feligreses a “no dedicarse a proclamar las teorías de moda o a ser mensajeros de ideologías pasajeras, sino a acompañar las palabras con obras concretas”.
“Si queremos tener autoridad en los distintos estratos donde nos movemos, eclesiales o sociales, no arrastremos con la mera repetición mecánica de la letra sino proclamar la verdad aunque sea dolorosa”, dijo.
Ante de su mensaje, agradeció los mensajes de solidaridad que recibió durante su convalecencia tras la operación de “uno de sus ojos”. Inmediatamente abordó el tema de la crisis de obediencia que hay en las familias, la sociedad civil y hasta en la Iglesia.
Esa situación, abundó, se pretende justificar bajo el argumento de que “no se sabe mandar, luego nos lamentamos porque cosas importantes quedan a la deriva por falta de autoridad”, por lo que insistió en “ser consecuente con lo que se dice y hace”.