Los cenecistas criticaron el desmantelamiento de la infraestructura para el campo y la creciente dependencia del país de las importaciones de alimentos.
Paredes Rangel abundó que hace algunos años todos los integrantes del sector agropecuario, desde los agroindustriales hasta las comunidades indígenas más depauperadas, estuvieron de acuerdo en que era indispensable un viraje en la política en la materia.
“Esa convicción está vigente, ésta es una nueva etapa. La presencia de dirigentes de organizaciones del sector agropecuario de distintos orígenes nos revelan quiénes son los comprometidos con el campo de México y a quiénes les importa que ese sector prospere”, destacó.
Recordó las dificultades por las que atraviesa el campo nacional, como la descapitalización, la insuficiencia de créditos a largo plazo, las erráticas estructuras de comercialización y de políticas de insumos, así como una política hidráulica llena de vaivenes.
Por su parte, la dirigencia de la Central Campesina Cardenista, invitada al evento, se pronunció en contra de una “revolución armada”; y por el contrario, señaló, hay que generar una revolución de ideas y democrática.
