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La Verdad del Sureste

Afuera del Vaso La Crisis Legislativa


 

Con mucha pena observamos como la labor legislativa va cada vez en retroceso, en caída libre y hasta raya en la vulgaridad.
    Y es que con cada cambio de legislatura, ingenuamente podríamos pensar que los diputados entrantes  serán  mejores, más eficientes, con capacidad y principios constitucionales, pero nos topamos con la dura realidad de que en vez de que suceda lo anterior, la crisis legislativa aumenta a pasos agigantados.
    Se extraña a esa camada de muchos años atrás de legisladores que daban cátedras de diversos temas desde la tribuna, en el marco de un debate pulcro, con juego de ideas y palabras dignas de una retórica a la altura de una cámara de diputados, que es en sí, el lugar de donde emanan, se extinguen, modifican y se analizan las normas de conducta que rigen a nuestra sociedad gestando así al concepto de Derecho y que obligan a quienes la conforman a estar a la altura de los objetos del derecho, es decir de los ciudadanos.
    Y Tabasco no es la excepción en este tema, al contrario, es uno de los estados que a mi humilde juicio, más problemas de crisis legislativa enfrenta y que al momento nadie se preocupa por mejorarlo a pesar de tener conocimiento de la situación, lo que como estado o sociedad nos hace doblemente irresponsables.
    Es lamentable observar como funciona el órgano legislativo y más lamentable ver como operan y como conciben los propios “legisladores” sus funciones, para ellos la función del legislador ha quedado reducida a un gestor social que baja recursos de las delegaciones federales o del estado, un repartidor de despensas o un representante inmerso en la  búsqueda constante, mediática de notas periodísticas para intentar sin éxito justificar el jugoso salario del que goza. Hoy la mayoría de los legisladores no hacen leyes, no estudian las necesidades de la sociedad para que a partir de estas, se analicen la derogación, modificación o creación de leyes, hoy solo buscan el reflector mediático, salir en la prensa para “ser conocido” y tener la oportunidad de saltar de cámara local a federal o viceversa, es a lo que hoy llaman “estar posiciónados”. Es penoso ver a algunos legisladores persiguiendo a funcionarios estatales con el apoyo de los medios de comunicación para cuestionarlos sobre sus funciones, hacer ruedas de prensas para fijar posicionamientos sobre temas intrascendentes, que en nada abonan al desarrollo y a la lucha contra el rezago legislativo. Hoy desde su bajo perfil, uno que otro  diputado piensa que a través del cuestionamiento irrazonable, irresponsable y mediático del gobierno cumple con su función o lo que es peor justifica su existencia en la cámara. El cuestionamiento a los funcionarios de gobierno es válido y necesario en un estado de derecho aspirante a la democracia, pero esta debe darse con las formalidades correspondientes, a través de las comparecencias en la cámara de diputados y no con la penosa informalidad de andar persiguiéndolos en las oficinas con la complicidad de algunos medios de comunicación. Algunos diputados, más los que desde una mínima, reducida oposición y posición en la cámara,  creen que son  autoridades para hacer lo que crean conveniente al amparo de su cargo, hay que recordarles o informarles que no son autoridad alguna, son representantes del pueblo y su fuero es para hablar nada más. Que por cierto en la actualidad, que ya hay, no libertad, libertinaje de expresión, el fuero de los legisladores para lo que fue concedido ya no tiene lugar.
    Lo cierto es que algunas fracciones parlamentarias, en vez de dedicarse a sus funciones que son el legislar por el estado, andan viendo como llevar agua a su molino para continuar disfrutando del jugoso sueldo proveniente de su injustificada función; habría que revisar cuantas iniciativas llevan, cuantos puntos de acuerdo, intervenciones en tribuna y que estas sean productivas no para ofenderse entre ellos o a otros funcionarios, habría que revisar en que ocupan el amplio recurso mensual para gestorías, que por cierto esta no tiene fiscalización alguna y es aparte de su sueldo.
    La responsabilidad es también nuestra, de los ciudadanos, porque si ahora detectamos de que partido es el diputado que tienen este vergonzoso desempeño y en las próximas elecciones le otorgo mi voto nuevamente a este partido, entonces es un acto consentido, porque sabiendo que este partido no es selectivo a la hora de proponer a sus representantes en las cámaras y vuelvo a otorgarle mi voto a esta institución política, es obvio que mucha responsabilidad tengo en ello. Deberíamos hacer conciencia, los electores tenemos el mayor poder de todos, que es nuestra decisión, siempre y cuando seamos libres y que no vendamos nuestras decisiones, en la medida que seamos más severos a la hora de votar, los partidos tendrán que mejorar sus propuestas, esta es la oferta-demanda, si demandamos mayor nivel, los partidos tendrán que ofrecer mayor nivel, de lo contrario no tendrá quien le compre su producto y de eso viven, de los votos, porque de ahí salen sus legisladores, alcaldes, gobernadores, que son cuotas de poder y económicas para los partidos.
    Lo más curioso de esto es que hay quienes todavía con presunción dicen “soy diputado”, en lo personal y en el contexto actual legislativo a mí, me daría vergüenza ser diputado, la buena noticia para estos legisladores es que el cargo dura solo tres años, la mala, es que la vergüenza les va a durar siempre.
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