Afuera del Vaso La Crisis de los Partidos Políticos
Difíciles son las circunstancias por las que atraviesan los partidos políticos locales en nuestra entidad, con problemas profundos internos, una clara depreciación en la sociedad y la pérdida de credibilidad cada vez mayor, tienen sumergidos a los principales partidos políticos en una severa crisis, que es preocupante, porque de ellos emanan los legisladores, alcaldes y gobernadores de nuestro estado.
Un partido que tiene crisis, que no cambia, no se adhiere a las circunstancias de una sociedad tan diversa y plural como lo es la tabasqueña, resulta un peligro para el estado y la sociedad por que es incapaz de poder proponer candidaturas que estén a la altura de las necesidades políticas de Tabasco, es decir no son oferta política en ningún sentido y todo lo que ofrecen es producto contaminado, porque cada partido, celebra diversos esquemas de selección de candidatos, algunos por asambleas, otros por elección de consejo y otras por simple designación, pero en todos estos esquemas siempre se dan vicios, siempre se hacen trampa, no respetan la voluntad ni los derechos de sus propios militantes, luego entonces ¿cómo van a respetar como gobernantes los derechos de los ciudadanos?. Prácticamente llevan en su partido una escuela de corrupción y deshonestidad, a lo que luego llama ¨formación”.
De lo anterior se deduce porque tanta crisis en lo económico, social y por supuesto en lo político, esta es una de las verdaderas razones, los tres partidos padecen del mismo mal, sin embargo entre unos y otros se acusan de incompetentes o de corruptos en sus diversos espacios de gobierno, dejando ver claramente su miopía e ignorancia de uno de los verdaderos motivos de retraso en el desarrollo del estado y de lo anterior son todos completamente responsables.
Es evidente que la clase política del estado sigue siendo la misma de por lo menos hace dos décadas, no se ha permitido abrir paso a nuevos cuadros y los relativamente nuevos pues solo lo son de cara porque continúan con la misma forma de hacer política, los mismos vicios, la misma opacidad pero proclaman que luchan por el cambio del estado, por un bienestar general, por acciones revolucionarias y demás ideas que solo se quedan en meros discursos, lo cual es sencillo de comprender si nos preguntamos... ¿Cómo puede un partido político ofrecer mejorar la situación de un estado, si no puede mejorar la suya?. Aunque cambien sus estatutos, cambien sus valores, esto no dará resultado si los dirigentes no dejan de ver a un partido político como una forma de ganarse la vida, como forma de emplearse, por ello no permiten que nuevas generaciones tomen su lugar, viven de los partidos, de la política por eso no soltarán los espacios ya que se quedarían sin forma de vida y los que si tienen otro medio de vida, los empresarios, buscan solo el poder absoluto que es el económico y político, al fin y al cabo, mera ambición, prácticamente no hay mucho de donde escoger, sino de lo malo, el mal menor. Por ello no esperemos gobiernos excelentes, si a la hora de votar no lo hacemos con responsabilidad y sino logran en un partido continuar siendo los principales beneficiados, se irán a contaminar a otro.
Lo anterior no es sano y no solo para ellos sino para los ciudadanos que, a la hora de votar no tienen más opción que la que ofrecen los partidos políticos y la mayoría son personas que no tienen otro medio de vida que no sea su partido y las posiciones que de ahí obtengan,
Evidentemente ningún partido político es hoy oferta electoral, ninguno cubre las necesidades de nuestro estado, hay carencia en todo, en sus dirigentes, en sus legisladores, en sus alcaldes y en todos los espacios de gobierno en donde tienen representación.
Tabasco requiere con urgencia un nuevo concepto de políticos, de política y una revolución ideológica social, selectiva con los vividores de la política pero más abierta con quienes de verdad tengan la voluntad y la capacidad para transformar nuestra realidad. Parecería un sueño, pero de nosotros, los ciudadanos depende hacerlo posible y real. “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad” Albert Einstein.
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