De agricultor a presidente
Arrancamos esta edición semanal con un nombre que mucha gente relaciona bien rápido con la Revolución: Venustiano Carranza.
Para empezar, vamos con su nombre completo: José Venustiano Carranza Garza. Nació el 14 de enero de 1860.
Su vida comenzó aparentemente fácil, pero en realidad no lo fue tanto. Fue el hijo número 11 del coronel Jesús Carranza, quien fue padre de una familia que vivía holgadamente en el sentido económico. Venustiano inició estudiando en la villa de Cuatro Ciénegas, pero por una enfermedad de la vista, tuvo que retirarse de la escuela y usar su tiempo en la agricultura (que por cierto, los campos que trabajaba eran de su familia, por si dudabas que le iba bien en lo financiero).
Sus primeros pasos en el mundo de la política fueron cuando comenzó a ser el presidente municipal de Cuatro Ciénegas. El problema fue que tuvo muchos problemas con José Garza, quien fue gobernador en aquel entonces, y tuvo que dejar el cargo. Carranza tuvo astucia, porque en 1894 logró regresar al puesto de presidente municipal en el mismo lugar, además de llegar a ser diputado.
Más adelante se unió a las fuerzas de Francisco I. Madero, el cual lo nombró gobernador de Coahuila, además de otros favores y beneficios que recibió por ser partidario del maderismo.
Ya para 1917, logró llegar a la presidencia ganando las elecciones, y llegando a un momento cumbre en su carrera política.
Lo asesinaron en Puebla la madrugada del 21 de mayo de 1920.
Mucho queda por escribir sobre este personaje como la Revolución de Agua Prieta, su propuesta de Constitución y más; todo eso será en su momento.
Y así concluimos con el personaje cuyo nombre fue tomado para un espacio vial en Villahermosa, Tabasco.
Besos y siervos, pero en modalidad elegante
¡Vamos con las palabras de hoy!
Lacayo: “Cada uno de los dos soldados de a pie, armados de ballesta, que solían acompañar
a los caballeros en la guerra y formaban a veces cuerpos de tropa”.
Así lo define la RAE en su sitio web, www.rae.es.
Se cree que viene del latín lacaius, y se le define como un mercenario o matón a sueldo que además la hace de guardaespaldas. Otra versión afirma que viene del vasco y tiene que ver con alokairu, que significa “salario”, mencionando el hecho de que a estos sujetos se les pagara con el fin de obtener protección o algún otro servicio.
Ósculo: Proviene del latín osculum, y está compuesta por os (boca) y el diminutivo culum.
Esta palabra es una forma refinada, si así se quiere ver, de decir “beso”.
En el latín también se interpreta como “boquita”.
Estas son dos palabras que en la actualidad son muy poco utilizadas en el lenguaje común, pero a pesar de eso, han sobrevivido con otros nombres sus significados. ¿Puedes pensar en alguno que uses diariamente para comunicarte con los demás?
Espero que este fin de semana hayas conocido algo que antes no acerca de nuestra capital, la historia o el casi infinito mundo de las palabras. ¡Hasta la próxima!
Para mí será un honor saber que aprendiste algo nuevo o útil. Si tienes alguna calle, avenida o sugerencia de tema para tratar en esta sección, puedes escribirme en Twitter a la siguiente dirección: @rubenvalenti.