AMLO da detalles de cómo los oligarcas intentaron impedir que fuera presidente
Ciudad de México.- En su más reciente libro, “¡Gracias!”, el presidente Andrés Manuel López Obrador desentraña una serie de encuentros entre algunos de los empresarios más influyentes de México, con el objetivo de contener su crecimiento en las preferencias electorales antes de las elecciones de 2018.
De acuerdo con López Obrador, dos reuniones sirvieron como plataforma para coordinar acciones y financiamiento destinados a campañas de propaganda en su contra.
El mandatario narra un episodio en el que los magnates acordaron aportar sustanciales sumas de dinero para influir en el resultado electoral. Uno de los momentos más llamativos de esta campaña fue el ofrecimiento de Roberto Hernández, quien en un gesto de fervor exclamó su disposición a contribuir con cinco millones de dólares para este fin.
Además, López Obrador relata que este grupo oligárquico se aproximó a Carlos Slim Helú, sugiriéndole presentarse como candidato presidencial con el respaldo unificado del PRI y del PAN, en un intento por ofrecer una alternativa viable frente al crecimiento de las preferencias hacia López Obrador. Slim, sin embargo, declinó la propuesta, manteniéndose fiel a su vocación empresarial.
“La veracidad de esta propuesta me la confirmó el propio Slim, quien no aceptó el desafío, argumentando que él tenía otro oficio. Era y sigue siendo un hombre de negocios y, por cierto, nada tonto” cuenta AMLO en su libro.
Entre las figuras mencionadas que participaron en estas estrategias se encuentran Claudio X. González (accionista principal de Kimberly Clark México), Carlos Slim (Dueño de América Movil, Telcel, Telmex y Grupo Carso), Eugenio Garza Herrera (fundador del Tec de Monterrey), el finado Alberto Bailleres (dueño de Grupo Bal, Peñoles, El Palacio de Hierro y GNP), José Antonio “El Diablo” Fernández (Dueño de Fomento Económico Mexicano, Oxxo), Daniel Servitje (Dueño de Grupo Bimbo), Germán Larrea (Dueño de Grupo México), Fernando Senderos (Dueño de Grupos KUO y DINE) y Valentín Diez Morodo (presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior y del consejo de administración del Deportivo Toluca, accionista de Kimberly Clark México), entre otros, quienes habrían buscado influir en el panorama político para evitar el ascenso de López Obrador a la presidencia.
El presidente también refiere a una desesperada visita al entonces presidente Enrique Peña Nieto, en la que se buscó el apoyo institucional para frenar su candidatura, sugiriendo incluso la posibilidad de que José Antonio Meade declinara en favor de Ricardo Anaya, propuesta que Peña Nieto no pudo aceptar.
Este relato, proveniente directamente del actual mandatario, pone en relieve la profunda división entre ciertos sectores de la élite económica y López Obrador, así como la intensa lucha de poder detrás de las elecciones presidenciales de 2018.
La revelación de estos esfuerzos por parte de la élite empresarial para influir en el proceso democrático subraya la complejidad del panorama político mexicano y el desafío que representó para López Obrador su camino hacia la presidencia.
De acuerdo con López Obrador, dos reuniones sirvieron como plataforma para coordinar acciones y financiamiento destinados a campañas de propaganda en su contra.
El mandatario narra un episodio en el que los magnates acordaron aportar sustanciales sumas de dinero para influir en el resultado electoral. Uno de los momentos más llamativos de esta campaña fue el ofrecimiento de Roberto Hernández, quien en un gesto de fervor exclamó su disposición a contribuir con cinco millones de dólares para este fin.
Además, López Obrador relata que este grupo oligárquico se aproximó a Carlos Slim Helú, sugiriéndole presentarse como candidato presidencial con el respaldo unificado del PRI y del PAN, en un intento por ofrecer una alternativa viable frente al crecimiento de las preferencias hacia López Obrador. Slim, sin embargo, declinó la propuesta, manteniéndose fiel a su vocación empresarial.
“La veracidad de esta propuesta me la confirmó el propio Slim, quien no aceptó el desafío, argumentando que él tenía otro oficio. Era y sigue siendo un hombre de negocios y, por cierto, nada tonto” cuenta AMLO en su libro.
Entre las figuras mencionadas que participaron en estas estrategias se encuentran Claudio X. González (accionista principal de Kimberly Clark México), Carlos Slim (Dueño de América Movil, Telcel, Telmex y Grupo Carso), Eugenio Garza Herrera (fundador del Tec de Monterrey), el finado Alberto Bailleres (dueño de Grupo Bal, Peñoles, El Palacio de Hierro y GNP), José Antonio “El Diablo” Fernández (Dueño de Fomento Económico Mexicano, Oxxo), Daniel Servitje (Dueño de Grupo Bimbo), Germán Larrea (Dueño de Grupo México), Fernando Senderos (Dueño de Grupos KUO y DINE) y Valentín Diez Morodo (presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior y del consejo de administración del Deportivo Toluca, accionista de Kimberly Clark México), entre otros, quienes habrían buscado influir en el panorama político para evitar el ascenso de López Obrador a la presidencia.
El presidente también refiere a una desesperada visita al entonces presidente Enrique Peña Nieto, en la que se buscó el apoyo institucional para frenar su candidatura, sugiriendo incluso la posibilidad de que José Antonio Meade declinara en favor de Ricardo Anaya, propuesta que Peña Nieto no pudo aceptar.
Este relato, proveniente directamente del actual mandatario, pone en relieve la profunda división entre ciertos sectores de la élite económica y López Obrador, así como la intensa lucha de poder detrás de las elecciones presidenciales de 2018.
La revelación de estos esfuerzos por parte de la élite empresarial para influir en el proceso democrático subraya la complejidad del panorama político mexicano y el desafío que representó para López Obrador su camino hacia la presidencia.