Aparatoso operativo policial para reprimir a seis antorchistas
En días recientes una pequeña comisión de antorchistas de José María Morelos, municipio en-clavado en la Zona Maya del Estado de Quintana Roo, fue víctima de represión policial primero, y luego, de un trato vejatorio que insulta hasta a la más elemental capacidad de raciocinio.
Explico. Aquí, al igual que los municipios de Baca¬lar y Felipe Carrillo Puerto, el Presidente Municipal res¬tringe el derecho de petición y organización consagrados en nuestra Carta Magna, pues no atiende a quienes tienen diferente filiación partidista. Esta reaccionaria y pueble¬rina forma de gobernar hizo que cerca de 600 campesinos marginados decidieran orga¬nizarse en el Movimiento An¬torchista de Quintana Roo.
Al igual que en los otros dos municipios, durante un año los antorchistas nos dimos a la tarea de encausar las demandas, asistiendo en múltiples ocasiones a pedir que se tomara en cuenta a nuestros compañeros como a cualquier ciudadano de este municipio; es necesario reconocer que ingenuamen¬te esperábamos atención y sensibilidad hacia nuestras peticiones, esto, una vez que las autoridades vieran cómo el antorchismo lucha única¬mente por mejorar las condi-ciones de vida de los sectores más desprotegidos, buscando solución a nuestras deman¬das no sólo con los munici¬pios, sino en las instancias estatales y federales, ayudan¬do así, aunque sea de manera indirecta, a traer beneficios a los municipios.
Por todo lo anterior la lógica nos hacía pensar que en un acto de elemental justi¬cia se atenderían nuestras ur¬gentes demandas y se revisa¬ría cuáles podrían atenderse en el ejercicio fiscal del 2013. Hubo algunas señales que in¬dicaban que esa posibilidad de atención no era tan remo¬ta, ya que ningún funcionario dijo que no se nos atendería, sino que sólo era cuestión de esperar a que se hiciera un análisis de nuestras pe¬ticiones para que una vez identificadas hicieran una propuesta de solución; sólo cuando orillados por nuestra experiencia, sentimos que se nos estaba tratando con ex¬cusas dilatorias, en el mes de mayo una pequeña comisión con 50 antorchistas se reunió y habló con el Presidente mu¬nicipal Domingo Flota Casti¬llo en persona, quien nos dio fecha de audiencia para revi¬sar las demandas a resolver, aunque claro, de entrada nos dijo que no sería mucho, dado que según él, las autoridades estatales no apoyan a su ad¬ministración por ser de oposi¬ción.
Los antorchistas con nuestra buena fe nos retira¬mos a esperar la fecha de re¬unión, con la esperanza bien intencionada de que el pre¬sidente municipal fuera en verdad un aliado del pueblo pobre. Al día siguiente cre¬cieron nuestras esperanzas cuando contrario a lo que su-cedió en los otros municipios arriba mencionados, en los que se desató una campaña de desprestigio y descalifica¬ción a los líderes antorchis¬tas; el Secretario General del Ayuntamiento, David Peraza Y Tun, declaró ante los me¬dios de comunicación que su gobierno respetaba la ma¬nifestación del Movimiento Antorchista, pues esta se ha caracterizado por ser una organización que enarbola demandas justas de los secto¬res más desprotegidos de la población y que el presiden¬te atendería en lo inmediato a los líderes antorchistas de ese municipio para revisar el pliego y resolver las deman¬das más urgentes.
Y fue así, que con¬fiados en esta supuesta com¬prensión y sensibilidad, for¬mamos una comisión inte¬grada por cinco mujeres y un servidor, para asistir a la re¬unión acordada para el 23 de junio, esperando todo, menos descubrir que debajo de esa actitud de atención al pueblo, propia de los gobernantes de la llamada “izquierda”, que no se cansan de autoprocla¬marse los salvadores de los pobres, encontraríamos a funcionarios hipócritas, que con cinismo insultante, dicen cuando están frente a cáma¬ras tener el deseo de atender a sus gobernados y ya solos, ante los humildes peticiona¬rios, se muestran sin el me¬nor empacho como en reali¬dad son, insensibles y repre¬sores.
Nuestra sorpresa fue que el día de la audiencia, apenas intentamos ingresar al inmueble, entendimos el mensaje represor. En los tres primeros peldaños de la es¬calinata nos rodearon más de 40 empleados del ayun¬tamiento entre policías y sa¬buesos, y al instante comen¬zaron a golpear y agredirnos, sin detenerse a pensar que en su mayoría la comisión estaba formada por mujeres; al mismo tiempo se nos decía que tenían orden de no dejar pasar a ningún “antorchista”, acto seguido nos expulsaron del inmueble, para ante los medios de información -los oficiales claro está- decir que nos negaron el acceso porque el presidente nos atendería (sic) en el estacionamiento.
No está de más, decir que a estas alturas la manio¬bra estaba clara, se trataba de intimidarnos para llegar mansitos a la emboscada me¬diática. A pesar de ello ingre¬samos al estacionamiento en el que en un escenario propio de la filmación de una pelícu¬la de Hollywood, nos espera¬ba el munícipe instalado en una mesa con ocho de sus secretarios, diez reporteros y más de treinta policías, para recibir a un líder antorchis¬ta y seis indefensas amas de casa. En dicho montaje como es obvio, se presentó ante la opinión pública al presidente en una “audiencia a puertas abiertas”, en la que con pilas de documentos en la mesa, se “demostró” según ellos, que esa administración ha reali¬zado numerosas acciones en beneficio de sus gobernados y que los ahí presentes ya ha¬bían sido incluidos, por lo que nuestra exigencia no tenía ra¬zón de ser, que no se trataba de una petición justificada, sino de presionar a este “go¬bierno de resultados para to¬dos”, encabezado por un pre¬sidente que es un derroche de sensibilidad.
Aunque esta escena teatral fue para el edil una pi¬fia, al día siguiente los merce¬narios de la pluma se encar-garon de ocultar el fracaso de este digno ejemplar del esta¬blo de la “República Amoro¬sa”, que cuál Goliat se vio de¬rrotado por una pequeña co¬misión de antorchistas, al no poder demostrar con ningún documento que hayan otor¬gado apoyos a gente afiliada a nuestra organización, y al rechazar la invitación a que fuera con nosotros a las co¬munidades para que les diga a los campesinos mayas, que ya les ha resuelto todas sus demandas. A ellos les queda claro que su maniobra está al descubierto y que ha desata¬do la ira de los campesinos ahí representados.
Explico. Aquí, al igual que los municipios de Baca¬lar y Felipe Carrillo Puerto, el Presidente Municipal res¬tringe el derecho de petición y organización consagrados en nuestra Carta Magna, pues no atiende a quienes tienen diferente filiación partidista. Esta reaccionaria y pueble¬rina forma de gobernar hizo que cerca de 600 campesinos marginados decidieran orga¬nizarse en el Movimiento An¬torchista de Quintana Roo.
Al igual que en los otros dos municipios, durante un año los antorchistas nos dimos a la tarea de encausar las demandas, asistiendo en múltiples ocasiones a pedir que se tomara en cuenta a nuestros compañeros como a cualquier ciudadano de este municipio; es necesario reconocer que ingenuamen¬te esperábamos atención y sensibilidad hacia nuestras peticiones, esto, una vez que las autoridades vieran cómo el antorchismo lucha única¬mente por mejorar las condi-ciones de vida de los sectores más desprotegidos, buscando solución a nuestras deman¬das no sólo con los munici¬pios, sino en las instancias estatales y federales, ayudan¬do así, aunque sea de manera indirecta, a traer beneficios a los municipios.
Por todo lo anterior la lógica nos hacía pensar que en un acto de elemental justi¬cia se atenderían nuestras ur¬gentes demandas y se revisa¬ría cuáles podrían atenderse en el ejercicio fiscal del 2013. Hubo algunas señales que in¬dicaban que esa posibilidad de atención no era tan remo¬ta, ya que ningún funcionario dijo que no se nos atendería, sino que sólo era cuestión de esperar a que se hiciera un análisis de nuestras pe¬ticiones para que una vez identificadas hicieran una propuesta de solución; sólo cuando orillados por nuestra experiencia, sentimos que se nos estaba tratando con ex¬cusas dilatorias, en el mes de mayo una pequeña comisión con 50 antorchistas se reunió y habló con el Presidente mu¬nicipal Domingo Flota Casti¬llo en persona, quien nos dio fecha de audiencia para revi¬sar las demandas a resolver, aunque claro, de entrada nos dijo que no sería mucho, dado que según él, las autoridades estatales no apoyan a su ad¬ministración por ser de oposi¬ción.
Los antorchistas con nuestra buena fe nos retira¬mos a esperar la fecha de re¬unión, con la esperanza bien intencionada de que el pre¬sidente municipal fuera en verdad un aliado del pueblo pobre. Al día siguiente cre¬cieron nuestras esperanzas cuando contrario a lo que su-cedió en los otros municipios arriba mencionados, en los que se desató una campaña de desprestigio y descalifica¬ción a los líderes antorchis¬tas; el Secretario General del Ayuntamiento, David Peraza Y Tun, declaró ante los me¬dios de comunicación que su gobierno respetaba la ma¬nifestación del Movimiento Antorchista, pues esta se ha caracterizado por ser una organización que enarbola demandas justas de los secto¬res más desprotegidos de la población y que el presiden¬te atendería en lo inmediato a los líderes antorchistas de ese municipio para revisar el pliego y resolver las deman¬das más urgentes.
Y fue así, que con¬fiados en esta supuesta com¬prensión y sensibilidad, for¬mamos una comisión inte¬grada por cinco mujeres y un servidor, para asistir a la re¬unión acordada para el 23 de junio, esperando todo, menos descubrir que debajo de esa actitud de atención al pueblo, propia de los gobernantes de la llamada “izquierda”, que no se cansan de autoprocla¬marse los salvadores de los pobres, encontraríamos a funcionarios hipócritas, que con cinismo insultante, dicen cuando están frente a cáma¬ras tener el deseo de atender a sus gobernados y ya solos, ante los humildes peticiona¬rios, se muestran sin el me¬nor empacho como en reali¬dad son, insensibles y repre¬sores.
Nuestra sorpresa fue que el día de la audiencia, apenas intentamos ingresar al inmueble, entendimos el mensaje represor. En los tres primeros peldaños de la es¬calinata nos rodearon más de 40 empleados del ayun¬tamiento entre policías y sa¬buesos, y al instante comen¬zaron a golpear y agredirnos, sin detenerse a pensar que en su mayoría la comisión estaba formada por mujeres; al mismo tiempo se nos decía que tenían orden de no dejar pasar a ningún “antorchista”, acto seguido nos expulsaron del inmueble, para ante los medios de información -los oficiales claro está- decir que nos negaron el acceso porque el presidente nos atendería (sic) en el estacionamiento.
No está de más, decir que a estas alturas la manio¬bra estaba clara, se trataba de intimidarnos para llegar mansitos a la emboscada me¬diática. A pesar de ello ingre¬samos al estacionamiento en el que en un escenario propio de la filmación de una pelícu¬la de Hollywood, nos espera¬ba el munícipe instalado en una mesa con ocho de sus secretarios, diez reporteros y más de treinta policías, para recibir a un líder antorchis¬ta y seis indefensas amas de casa. En dicho montaje como es obvio, se presentó ante la opinión pública al presidente en una “audiencia a puertas abiertas”, en la que con pilas de documentos en la mesa, se “demostró” según ellos, que esa administración ha reali¬zado numerosas acciones en beneficio de sus gobernados y que los ahí presentes ya ha¬bían sido incluidos, por lo que nuestra exigencia no tenía ra¬zón de ser, que no se trataba de una petición justificada, sino de presionar a este “go¬bierno de resultados para to¬dos”, encabezado por un pre¬sidente que es un derroche de sensibilidad.
Aunque esta escena teatral fue para el edil una pi¬fia, al día siguiente los merce¬narios de la pluma se encar-garon de ocultar el fracaso de este digno ejemplar del esta¬blo de la “República Amoro¬sa”, que cuál Goliat se vio de¬rrotado por una pequeña co¬misión de antorchistas, al no poder demostrar con ningún documento que hayan otor¬gado apoyos a gente afiliada a nuestra organización, y al rechazar la invitación a que fuera con nosotros a las co¬munidades para que les diga a los campesinos mayas, que ya les ha resuelto todas sus demandas. A ellos les queda claro que su maniobra está al descubierto y que ha desata¬do la ira de los campesinos ahí representados.