La postura de Tudyssex ante esa iniciativa de ley, es que para legislar para cobrar impuestos a las personas que se dedican al trabajo sexual, hombres o mujeres –independientemente de su preferencia sexual- sería necesario primero analizar desde el punto de vista psicológico, antropológico y social de esta problemática y las necesidades de este grupo.
Si pretende cobrar impuestos, primero habría que legalizar el trabajo sexual y si lo legalizamos entonces el gobierno del estado se convertiría el “gran lenón” de este tipo de actividad, reiteró.
El mismo Código Penal establece que nadie puede regentear o regular este tipo de trabajo porque se convierte en un lenón.
No creo que el Congreso del estado apruebe esa iniciativa, porque ni siquiera se sabe cual sería la derrama, porque no existe un padrón de las personas que ejercen el trabajo sexual.
Las jurisdicciones sanitarias si disponen de un padrón de las personas que semanalmente acuden a que les proporcionen esa tarjeta para laborar no solo en el trabajo sexual en casa de cita, sino como meseros o meseras.
Sin embargo hay que tomar en cuenta que en el trabajo sexual existe un submundo, hombres y mujeres o travestis promueven ese trabajo a través de anuncios en los periódicos, en páginas de Internet, en donde, entre otras cosas se puede encontrar tanto jóvenes con deseo de tener un encuentro sexual como los que se ofertan como trabajadores sexuales.
Hay jóvenes de ambos sexos, mencionó que realizan trabajo sexual para sostener sus estudios o amas de casa que también lo ejercen para ayudar a la economía de sus hogares.
Entonces ¿de qué manera el gobierno del estado podría regular este tipo de trabajo y aplicar impuestos? Preguntó.
El diputado del PT afirma que de aprobarse su iniciativa, los y las sexoservidoras disfrutaran de mejores prestaciones, y entonces volvemos a lo mismo, si el gobierno del estado se vuelve patrón, también será “un gran lenón” del trabajo sexual y no creo que acepte una nueva “pintita”, dijo Matías Guzmán.
En cuanto a la posibilidad de que, quienes ejercen el sexoservicio, estarían obligados a vestir de manera “apropiada”, para no dañar la imagen de la ciudad o el psique de niños y adolescentes, el diputado Ceballos también se equivocó.
Tudyssex que promueve la defensa de los derechos humanos, le recuerda al legislador petista, que a nadie puede obligarse cómo vestirse o comportarse, pero además colocarían en riesgo de levantamientos, no solo de quienes se dedican al trabajo sexual, sino de mujeres u hombres o trasvestis que para resaltar su belleza se vistan con escotes, minifaldas o de manera provocativa, sin que signifique que ofrezcan trabajo sexual.
En cuanto a la posibilidad de que esas personas pudieran acceder al servicio médico, podemos afirmar que ya el Seguro Popular proporciona a la población en general esos beneficios, cuando carece de seguridad social.
Claro, planteó, sería interesante que ese grupo tuviera acceso al Infonavit, es decir a una vivienda digna, pero no creo que el gobierno estatal o la Cámara de Diputados se quiera aventar ese boleto, pero además creo que hay otros temas más importantes que analizar y que “duermen el suelo de los justos”.
Estamos seguros que esa iniciativa no pasará, sostuvo y afirmó que es una iniciativa de ley discriminatoria; primero, porque no se pidió opinión a ese grupo de personas , pero además es una propuesta que no fue pensada ni analizada en cuanto a las repercusiones que puede tener.
Además, de aprobarse, establecería ordenamientos de cómo deben de vestir, “como si fueran trabajadoras o trabajadores de un centro comercial, y si soy persona que se dedica al trabajo sexual, es lógico que tengo que mostrar mis encantos, es un comercio que también se rige por la ley de la oferta y la demanda”, comentó.
El Estado, puntualizó el abogado, no puede convertirse en el “gran lenón” en una actividad que no está legalmente reconocida. El artículo 5º Constitucional dice que toda persona tiene derecho a una trabajo digno pero legal y bien remunerado, y este no está dentro de la gama que reconozca la Ley Federal del Trabajo.
En cuanto a la decisión del ayuntamiento del Centro, de reubicar en otra zona a los y las sexoservidoras porque supuestamente dañan la imagen de la ciudad, Matías Guzmán expuso, por mi parte, nunca he visto, por lo menos en la zona remodelada algún travesti que este ofreciendo trabajo sexual en las horas de la mañana o llamadas “familiares”.
Por eso la consideramos una medida discriminatoria, porque podría ser que el ayuntamiento levantara a mujeres transgénero que laboran como estilistas o a cargo de un local comercial, pero que no ejercen el trabajo sexual.
Incluso a mujeres biológicas que por su modo de vestir se les considere sexoservidoras sobre todo ahora que quiere obligar a esas personas a que se sujeten a la prueba del VIH, como condición para que les otorguen la papeleta o la tarjeta sanitaria.
Debe saber el ayuntamiento que la Norma Oficial 010 (NOM 010) establece que a nadie puede obligarse a realizarse esa prueba sin el consentimiento de la persona, por lo que si las obliga incurrirá en una violación a esa norma.
Primero el ayuntamiento tendrá que realizar trabajo de concientización de lo que puede pasar si no se aplica esa prueba y de los beneficios para su trabajo, autocuidado y cuidado para las otras personas.
El gobierno del estado, la Cámara de Diputados y los ayuntamientos deberían trabajar para organizar a esos grupos para capacitarlos y que tengan acceso a un trabajo más digno y reintegrarlos a la sociedad.
Tudyssex coincide con la postura de la Comisión Estatal de Derechos Humanos en el sentido de que, ante todo se debe respetar la dignidad de las personas en cuanto a sus derechos y que antes de legalizar el trabajo sexual primero hay que rescatar a las personas que lo hacen, agregó.
