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La Verdad del Sureste

“EL ARCA”

EL SINDICALISMO EN SU ENCRUCIJADA


“EL ARCA”

Parte I

Dedicado al amigo y líder obreroEdgar Azcuaga Cabrera, por su entereza y Capacidad por  guardar el justo equilibrio Entre el poder político y económico Y la fuerza laboral que representa   

El sindicalismo en México se configuró dentro del Sistema Político Revolucionario. Sin embargo, los grupos de la oligarquía política y económica se interesaron en intervenir  y “tutelar” a las organizaciones sindicales, porque le garantizaban mayor margen de ganancias y acumulación de capital, mientras que restringían en su fuerza para pugnar y negociar por una mejor distribución de la renta y la riqueza, a la vez que la debilitaba o lo hacía coparticipe de los proyectos de poder de esos grupos oligárquicos. Rubén Trejo cuando se refiere al fenómeno del “paternalismo” maderista, dice: “que Madero durante su efímero gobierno, se dedicó a perseguir y destruir a la corriente magonista  dentro  del ascendente sindicalismo mexicano.  

Hoy, el sindicalismo continua subsidiado por los poderes fácticos, coludidos con  los patrones, coaptados por los partidos políticos y mansamente sometidos al sistema que ha imperado por más de 70 años. Vive  la peor y más peligrosa de las encrucijadas porque sus líderes prefieren  ser pendencieros para postularse a cargos de elección popular o por alcanzar posiciones en el aparato gubernamental, con el propósito de seguir amansando fortunas, sin interesarse por  prepararse y actualizarse para lo competitividad  en materia de globalización neoliberal. Por eso no están enterados que los cambios en la economía han transformado  las condiciones y los derechos laborales, permaneciendo estancados  en la  mentalidad del siglo veinte.

La clase trabajadora ante la falta de democracia y libertad sindical, padece los  fenómenos fatales del desempleo, la precarización laboral, la carencia de prestaciones sociales, la tercerización del trabajo, la informalidad y el adelgazamiento de los contratos colectivos. Los sindicatos libres e independientes  asumen una posición defensiva; pero escasamente propositiva y muy poco positiva.  Prefieren  apoyar sin reserva los cambios en detrimento de sus representados. Otros, mantienen una posición a ultranza y, los menos, presentan propuestas.

Los desafíos sindicales frente a los cambios en el mundo del trabajo son tan grandes y complejos que han puesto en evidencia que las formas tradicionales de hacer política sindical son inoperantes en el contexto actual que exige que se democraticen y modernicen; pero sin perder su esencia original. Se esperaba que en los gobiernos de alternancia (Fox  y Calderón) se superaran los vicios de corrupción hacia el interior de los sindicatos, pero no se supo o pudo cumplir la promesa de campaña  de contribuir a la democratización sindical. Descharms y Elva Esther continuaron intocables y se les permitió seguir ordeñando el presupuesto.
 Los grandes empresarios, los monopolios económicos y el gobierno históricamente  han contribuido al sometimiento de  los trabajadores,  dispuestos siempre a   controlar  e intervenir  en el sindicalismo. Desde el poder, a principios del siglo 20, se crearon la Confederación Regional Obrera Campesina (CROM 1918) y  el sindicalismo blanco de Monterrey, Nuevo León.
Estos modelos de sindicalismos diseñados desde el poder han gozado históricamente de todos tipos de ventajas y de la protección tanto del gobierno como de los patrones, imponiéndoles dirigentes que son legitimados por instituciones públicas, tales como el Departamento del Trabajo, 1911; las juntas de Conciliación y Arbitraje, 1927; Ley Federal del Trabajo, 1931; Secretaría del Trabajo y Previsión Social, 1941; Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, 1963; Congreso del Trabajo, 1966. (Continuará)

 

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