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La Verdad del Sureste

EL ARCA EL COLOR DE LA REPRESION


Los actos vandálicos perpetrados por profesionales sucedidos el primero de diciembre y que, el ofi cialismo peñista insiste indignarle a la manifestación pacífi ca de MORENA y de los jóvenes del YoSoy132 en el perverso afán de desprestigiar a AMLO, no es nada nuevo en México porque ha sido una práctica ya conocida del viejo PRI que hoy nos gobierna. A lo largo de los siglos para resolver los confl ictos que surgen entre los grupos o individuos que conforman las sociedades, éstas han construido instituciones que hacen y aplican reglas, normas y leyes. En su conjunto, esas instituciones conforman el Estado. De este modo, el Estado tiene el monopolio de la violencia legítima. En teoría, el Estado es el árbitro que media entre los intereses sociales; pero esta mediación se pierde cuando es dominado por una clase o grupo social que impone sus intereses sobre los demás. En la actualidad, la sociedad no se siente ni representada ni defendida por el Estado, porque ya no está conformado por instituciones, sino por duopolios y empresarios que solo defi enden sus intereses y es por eso que la sociedad recurre a la protesta.

 Como el Estado mexicano no está apuntalado por la sociedad en general sino por grupos privilegiados, es débil y por eso reprime y, al estilo Porfi rio Díaz, justifi ca esa represión como una necesidad. Lo más grave es que desde el triunfo de la Revolución Mexicana a la fecha, el Estado mexicano ha estado personifi cado en el PRI, con excepción de los dos últimos 12 años que gobernó Acción Nacional sin que se haya notado la diferencia, pues a sendos entes políticos los unen los intereses económicos que les dan sustento entre si. En los años 50, en plena guerra fría, el PRI recrudeció su razón de ser contra de líderes sociales y sindicales. Con la represión del movimiento estudiantil del 68 y la matanza de Tlatelolco, el PRI gobierno canceló la vía para que en México se diera el cambio pacífi co y democrático y ello ocasiona que muchos disidentes sociales se radicalizaran y optaran por la vía armada y para combatirlos organiza grupos represivos anticonstitucionales como las “Brigadas Blancas” que secuestran, torturan y asesinan. Luis Echeverría Álvarez reprime indiscriminadamente y el pueblo paga un costo altísimo por la represión durante su sexenio.


 En 1979 se crea el Frente Contra la Represión (FNCR) que documenta desapariciones forzadas y muchos actos ilegales del gobierno y miles de cárceles clandestinas militares. En la década de los setenta el gobierno priista mantiene la guerra sucia, pero se da cuenta que si quiere un país en paz debe propiciar la apertura política. Pero Carlos Salinas de Gortari, que se impone mediante un fraude electoral, desata la represión contra la oposición democrática. Entre 1988 y 1994, CSG asesina a 308 disidentes políticos. Zedillo solo le hace lo mismo a 300. Con el PAN en el poder no cambian mucho las cosas porque FOX continúa la política neoliberal antipopular priista, caracterizada –como hasta ahora- por bajos salarios, privatización, corrupción y muchos actos de represión. Los atropellos de Salvador, Atenco es un capítulo negro de la represión en México que involucra directamente al hoy presidente Enrique Peña Nieto. Felipe Calderón llega a Los Pinos con el mismo distintivo del fraude electoral y como carece de consenso popular solo puede imponerse por la fuerza y saca al ejército a las calles so pretexto de una tan burda como inútil guerra contra el narco, exponiendo a la gente a los abusos de los militares. Como el ejército para lo único que sirvió fue para cuidar los intereses de unas pocas familias ultra millonarias, tales como Televisa y T V Azteca, para solo citar a dos exponentes de la casta divida nacional, descuida los sagrados intereses del pueblo y se agravan los confl ictos sociales, pues apoya la represión de Ulises Ruiz, en Oaxaca con tropas federales, con el resultado de más de 20 muertos, 16 desaparecidos, cientos de encarcelamientos y más de 500 presos políticos y defensores de derechos humanos.

La represión durante el imperio de Calderón no fue mayor porque el movimiento opositor de López Obrador ha sido pacífi co y no ha dado lugar a la violencia. Renglón aparte es la represión que en todo este tiempo se ha ejercido en contra de periodistas y medios de comunicación, pues tan solo en el régimen calderonista suman más de 49 muertos, 15 más que cuando FOX. La guerra contra el narco de Calderón arroja 150 mil muertes, pero se habla de 250 mil, aún cuando las cifras ofi ciales dan cuenta de solo 47,515, de los cuales 1,400 fueron niños. Los desaparecidos fueron del orden de los 40 mil. Pero las cosas no cambian en México y si habían dudas sobre el regreso del viejo pri a los Pinos, los hechos suscitados el primeo de diciembre es lo más palpable y demostrable. Las mismas prácticas, artimañas y vicios de siempre: Secuestros policiacos, garrotizas, encarcelamientos injustifi cados, desprestigio a los opositores, halconazos, violación a los derechos humanos, impunidad y demás prácticas represivas, en las que el ejército y la policía serán los brazos ejecutores. La represión en México y la guerra sucia contra los opositores que luchan por democratizar a las instituciones está y seguirá latente. Más víctimas inocentes caerán en la heredada, fallida y absurda guerra contra el narco y con ese pretexto los militares continuarán atropellando a los civiles impunemente. (Continuará con la represión en Tabasco) *proabogados@hotmail. com Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas, A. C.  

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