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La Verdad del Sureste

El arca/ EL EVANGELIO APOCRIFO DE “SAN ANDRES”


EL SACRIFICADO Pineda
EL SACRIFICADO Pineda
Hijos míos, amado rebaño, reciban de mi parte la bendición de Dios nuestro señor que mora y gobierna en el altísimo. Les recuerdo la máxima de nuestro señor Jesucristo que dijo: Lo que es del Cesar al Cesar y lo que es de Dios a Dios. Bajo esta prédica yo les digo que no se atemoricen por los pecados que podamos cometer en la tierra porque eso en la tierra queda. Las obras que toma en cuenta el señor son las del cielo, donde el gobierna. Nosotros gobernamos en la tierra. No es pecado pues tomar para sí aquello que no es de tu propiedad, ni apropiarse del dinero de tus semejantes, aunque sea dinero del pueblo destinado para obras, ya que, como les he venido diciendo, las cosas buenas que cuentan para altísimo son las del cielo y no las de la tierra. Si nuestro gran padre nos dio poder en la tierra es para que lo aprovechemos y disfrutemos en nuestro propio benefi cio, Dios en gracia divino señor. Aquí en la tierra el poder los ejercemos los predestinados por la voluntad de Dios y en esa voluntad está implícita que demos probanza de fe de que el poder se ejerce a plenitud. Ignoren pues los reclamos de gentes necias que a os acuséis de defi cientes, de ladrones y hasta de corruptos. Ustedes sigan en lo suyo hasta el último momento que nos dio Dios para gobernar esta comarca, porque vendrán otros que nos sustituirán por obra del altísimo y allá ellos como entenderán los designios sagrados, pero nosotros lo que hemos hecho ha sido bajo la prédica crística de que lo que es del Cesar al Cesar y lo que es de Dios a Dios. No dejen nada para los que vienen. Que no les importe que la muchedumbre les diga ladrones, rateros, sinvergüenzas, defi cientes o corruptos; que los pobres se lamenten porque no hay medicinas para curar sus males; de que las leyes son pisoteadas. Eso lo manifi estan porque viven en la ignorancia y no conocen la fe divida. Ignoran que ese sufrimiento y esas carencias se las manda el señor para ganarse el derecho de estar en el cielo cuando abandonen la carne. Por último, hijitos míos, les digo que no derrochen lo que Dios les ha dado. Cuídenlo, inviértanlo en buenos negocios, en empresas productivas, especialmente en el ramos inmobiliario, de preferencia en otras comarcas por precaución, pero procuren que nada sea registrado a su nombre porque quien sabe que podría pasar más tarde. Utilicen a terceros o a empresas dedicadas a ese tipo de negocios. De todo da el Señor y nos prepara los caminos del buen vivir. Amen. *proabogados@hotmail. com
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