“EL ARCA” LA FILOSOFIA DE LA CORRUPCION
En el Te Deum del 25 de mayo del 2012, celebrado en la catedral metropolitana de Buenos Aires, el Cardenal Jorge Bergolio dijo que “todos debemos pagar por los hechos de corrupción” y puntualizó que ya conocemos hacia donde nos llevan las pretensiones voraces de poder. Parecería que el hoy Papa Francisco se estaba refi riendo al Estado de Tabasco, en donde los hechos de corrupción y la voracidad de algunos servidores públicos de la pasada administración la estamos padeciendo todos los tabasqueños.
En un documento que se me hizo perdidizo leí hace algunos años sobre el tema de la fi losofía de la corrupción, en donde se examinan críticamente los fenómenos de corrupción en su sentido y alcance antropológicos, su racionalidad, su coherencia y su valor como vía de enriquecimiento ilícito. Encontré una parte en donde se dice que para la comprensión de la realidad de este bajo mundo protagonizado por corruptos, corruptores y proxenetas de la política, tenemos que adentrarnos en la psicología enfermiza de quienes la auspician y la han ejercido desde el poder, para tener el alcance de analizar las dimensiones signifi cativas y simbólicas del lenguaje en el que esos fenómenos se expresan, afectando al hombre honrado y a la sociedad indefensa que aún no cuenta con los mecanismos para controlar o impedir ese cáncer social.
Tendríamos que adentrarnos hasta los tuétanos de su esqueleto para entender la lógica de la mentalidad fermentada del ente corrupto, se puntualiza. ¿Pero existe realmente una fi losofía de la corrupción? Primeramente debemos adelantar que NO; pero si los fi lósofos de la corrupción y lo conforman los “servidores públicos” que usualmente son “motivados” por la mala fe, la inconsciencia, la ambición y el cinismo, con la fi nalidad de justifi car lo injustifi cable: Apropiarse del dinero ajeno y que le pertenece al pueblo.
Veamos: Hay mala fe porque de antemano mienten cuando al protestar el cargo se comprometen cumplir con las leyes y desempeñarse con honestidad, efi ciencia y velar siempre por los intereses de la colectividad. Hay inconsciencia porque poco o nada les importa que al robarse el dinero que está destinado para obras indispensables de salud, educación, caminos, agua potable o drenaje, afecten los intereses de la población que sufre y padece las necesidades sociales que no pueden realizarse por la carencia de los recursos furtivamente sustraídos de las arcas públicas. Hay ambición porque es ilimitado e insaciable su afán de acumular riquezas y cada vez que se mal apoderan de los dineros del pueblo, quien más y más y nunca sacian sus instintos de corrupción, llegando al grado de que como no saben cómo gastar tanto dinero, caen en el ridículo de las excentricidades con lujos y caprichos innecesarios, tales como ropa excesiva y cara, vinos y vehículos carísimos, viajes, juegos de azar, grandes mansiones, yates, aeronaves, etcétera.
En su perversa imaginación sueñan con la demencia de poseer el vellocino de oro, el unicornio, la lámpara maravillosa, la alfombra voladora o el arcoíris que embellezca los jardines de sus mansiones adquiridas con el sudor del pueblo. Por último, son cínicos porque después cometer sus sinverguenzadas se molestan porque la sociedad le reclame su desmedida corrupción y cuando el imperio de la ley pretende alcanzarlos, no solo se dan por ofendidos sino invocan imaginarias violaciones a sus derechos humanos y arguyen que no se respetaron sus garantías constitucionales.
Y para tratar evadir el peso de la ley, contratan verdaderos cárteles de asesores contables especializados y mañosos que encubran o borren las huellas de sus triquiñuelas y mandan legiones mafi osas de leguleyos igualmente trácalas que los defi endan y que siempre han hecho de la corrupción un jugoso negocio y de paso vienen a querer apantallar al pueblo y a sus autoridades con argumentos trillados e impertinentes, equivalentes a los espejitos y collares de fantasía usados por españoles durante la conquista.
Hoy por hoy se habla hasta el cansancio aquí en Tabasco, en todo el país y en el contexto internacional de los actos de corrupción y sus consecuencias sociales, económicas y morales cometido por algunos servidores públicos de la pasada administración. Seguramente saldrán a fl ote más evidencias del saqueo de las arcas públicas tabasqueñas de lo que hasta ahora se ha ventilado en los medios. Se presume que todavía queda más corrupción por descubrir porque permanece bien resguardada y habrá que trabajar mucho para llegar a sus raíces, porque la corrupción tuvo su caldo de cultivo en el poder mal ejercido y cuando esto sucede hay especial cuidado en cubrir las apariencias y utilizar fórmulas que simulan la honorabilidad de los que ahora, a la luz de las evidencias, son perfectos delincuentes de cuello blanco. [email protected]