Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

EL ARCA JUAREZ Y LA REFORMA EDUCATIVA


 

 

Recién  acaba de concretizarse la reforma educativa del presidente Peña Nieto (¿una más en la historia contemporánea¿) y de verdad que hacemos votos porque esta sea en definitiva la que necesita México para alcanzar la competitividad global en esa materia.
    No es nuevo que en cada sexenio se echan andar proyectos educativos que son adornados por un amplio legajo de conceptos que prometen  poner a México a la vanguardia educativa, bajo el señuelo de que “ahora sí produciremos jóvenes suficientes y eficientes para activar la economía y alcanzar la  competitividad”, pero que no son más que discursos renovados que carecen de filosofía, identidad y de valores nacionales que, a largo plazo, terminan en simple propaganda cuyas consideraciones y conclusiones aunque parecen ser previsibles, no logran embonar en las expectativas de una nación con gente inteligente y capaz.  Son proyectos educativos diseñados no a partir de los grandes intereses y necesidades nacionales, sino para beneficiar a grupos de poder o satisfacer ideologías partidistas. Proyectos educativos muy lejos de la sinceridad y la emoción de aquellos maestros rurales que con su andar y penetración social forjaron un tramo de nuestra historia, porque convertidos en pioneros  y forjadores  del progreso y avances comunitarios, conocían y sentían las necesidades populares. Tiene rato que la educación en México transita en el campo de la demagogia, sin reflexión ni disposición social, totalmente falto de las ideas profundas de la amplitud laica y pública. Por el contrario, navega en las márgenes empresariales, capitalistas y hasta religiosos.
    En esas reformas se le ha dado más importancia a los miles de millones que se invierten en la educación, que a los resultados. El sindicalismo, por su parte, creado y alimentado por el viejo sistema que gobernó al país por más de 80 años, lejos de ayudar a la educación la degrada, corrompe y desvía de sus cauces originales, olvidándose  de los principios  que en buena parte del siglo XX enriquecieron la educación y al país. Atrás, muy atrás, ha quedado en el olvido el proyecto liberal educativo concebido por Juárez, quien con la secularización recobró para el Estado Mexicano la identidad del laicismo que deslindó la cultura del miedo, de la subordinación clerical, de los privilegios de quienes vivían y se enriquecían sobre la ignorancia de los demás, para darle vigencia a los ideales republicanos de un país diverso y plural, para fincar un proyecto de Estado-Nación moderno. La educación en tiempo de Juárez era considerada como el puente más sólido entre el nuevo estado y la organización social. La función educativa expresaba la voluntad del Estado  de contribuir a la transformación; el  educador, por su parte, era la figura  representativa  de esa voluntad por ser el personaje que vinculaba la noción de servicio con la organización política”.
    Quienes consideren que la empresa educativa de Benito Juárez  estuvo al margen del buen sentido político, no han logrado abundar en las características de su mando y el empeño invertido en el convencimiento, por encima de la imposición.
    En el fondo, la Derecha aún persiste en su empeño de estigmatizar el proyecto juarista, reduciéndolo a una simple cacería de brujas en contra de las ideas religiosas. Sin embargo, la neutralidad y el respeto en materia religiosa de la educación laica naciente no implicaban una instrucción neutral en todos los aspectos. Por el contrario, la educación laica liberal fue y sigue siendo una palanca para destruir los elementos de perturbación social, moralizar y concientizar al pueblo  y afianzar para siempre las instituciones democráticas. Aún más, la legislación educativa liberal de Juárez no se limitó a excluir la enseñanza religiosa de las escuelas oficiales, sino también de las escuelas particulares que aceptaban sus planes de estudio y supervisión. En su comparecencia en la Cámara de Diputados (4-12-84) Jesús Reyes Heroles  dijo que “el laicismo es la defensa de la independencia, la familia y la sociedad  del poder eclesiástico”   
[email protected]
Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas, A. C.

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más