“EL ARCA” EN LINEA RECTA*
Coincidimos y nos identificamos en las aulas universitarias. En el ejercicio periodístico consolidamos esa amistad. Las circunstancias políticas nos separaron porque emprendió el alto vuelo en la tan difícil como incomprendida lucha por las justas causas populares: Libertad y Democracia, valores universales tan ninguneados y explotados en nuestro país. Tuvo la gran suerte de unir su destino en esa lucha sin fin a la de ese gran tabasqueño, que más tarde el pueblo justamente lo erigiría como el apóstol contemporáneo de la izquierda mexicana. Desde entonces caminaron juntos, siempre juntos en línea recta.
Desde un principio se manifestó congruente con sus ideas en el estrecho espacio que media entre el decir y el hacer. Espacio en el que no caben las medias tintas ni las simulaciones. O eres o no eres. Él lo fue con intensa emoción. Y es que cuando se combate la corrupción, como siempre lo hizo, no debe caber la menor duda de que se es honesto, congruencia requisitoria para enfrentar ese terrible cáncer que tiene infectado a los hombres del poder y afectado, por ende, a millones de mexicanos.
Su sencillez y su humildad lo hicieron más grande; pero su rectitud lo agigantó. En su caminar siempre evitó el zigzagueo. Su ruta fue en línea recta, como al igual que su amigo y maestro.
Hoy, en línea recta se nos adelantó en ese camino ineludible; pero estamos ciertos que el Creador al hacer el balance divino de su praxis terrenal, sus virtudes de luchador serán más, mucho más que sus debilidades mundanas. Decidiste luchar como los grandes. En la grandeza te has ido. Así te recordaremos. Queda como testimonio de tu paso por la vida tu ejemplo de perseverancia, de honestidad, de verticalidad, de sencillez, de humildad y, sobre todo, de lealtad. Supiste alcanzar la libertad. Te fuiste como hombre libre.
Descansa en paz Alberto Pérez Mendoza.
*Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas