EL ARCA Y GRANIER… BIEN GRACIAS
Tabasco se encuentra en terapia intensiva cuando faltan escasos días para que concluya el virreinato granierista y la gravedad es tal que ni alimentos hay para los enfermos en los hospitales públicos del Estado. Un menor ya falleció en el Hospital del Niño por falta de oxigeno. Tampoco hay dinero para pagarles sus prestaciones y sueldos a empleados en la mayoría de las dependencias del Poder Ejecutivo. La pregunta que se hacen los tabasqueños es: ¿Dónde carajos están pues los recursos que para el gasto corriente quedaron establecidos en la ley de egresos del 2012?
La respuesta es lógica: Una parte se la clavaron y otra fue destinada para costear la pasada campaña electoral de los candidatos del PRI. Eso si, tengan por seguros que los señores funcionarios públicos de primero y segundo nivel ya cobraron anticipadamente sus dos quincenas de diciembre, el aguinaldo, canasta navideña y bono sexenal. A los trabajadores y a sus familiares que se los lleve el diablo, pensarán el flamante gobernador Andrés Granier y el pernicioso secretario de Finanzas Saiz Pineda. Eso, aquí y en China es no tener madre. Si se robaron los dineros que fueron destinados para obras, cuando menos hubieran tenido la delicadeza de dejar algo para los alimentos y las medicinas de los enfermos. Y lo peor del caso es que el gobernador Andrés Granier Melo sale y dice puras mentiras para justificar el descalabro económico que se vive en la entidad. Se niega a darle la explicación que merece el pueblo de Tabasco
Lo que está pasando en Tabasco, me comentó un ciudadano común y corriente, jamás de había visto en mis 70 años de vida. ¿Quién sabe que le pasó a Granier durante los 6 años de su gobierno, que de ser buena gente y bondadoso se convirtió en un ser ruin, cínico, perverso y despreciable ser, soltó con desencanto nuestro parlante ocasional. No lo contradije, obviamente, ni gasté saliva para aclararle que esa aparente ternura que reflejaba no era más que la máscara tras la cual ocultaba sus oscuros sentimientos. AGM ya se había mostrado cual es cuando dejó morir a dos de los ancianitos que en reclamo del pago de sus prestaciones pernoctaban en las afuera del Palacio Municipal cuando fue alcalde de Centro. Pero los regalos y el dinero que repartió desde su campaña para gobernador propiciaron en la gente se olvidara de esa despreciable acción.
Hoy por hoy, está más claro que el agua. No hay dinero en las arcas gubernamentales y si eso está pasando es porque hubo un mal manejo del erario. Coño, que devuelvan aunque sea una mínima parte de lo que se están llevando para darle de comer a los enfermos de los hospitales. No sean cabrones partida de rateros.
De una cosa si puede estar seguro Granier y compañía: Que no se la van a acabar aunque haya finalizado su sexenio. Los trabajadores y su familia que se quedaron sin cobrar sus prestaciones lo va a fastidiar hasta donde viva y lo más cabrón, el brazo de la justicia se extenderá para exigirle cuentas. No será, como reiteradamente ha dicho el gobernador elector Arturo Núñez, una cacería de brujas ni ajustes de cuentas, sino la aplicación de la ley. A ver que dirán entonces los lambiscones de Humberto Mayans.
Muchos dudan que Granier y su camarilla de sinvergüenzas el 24 de diciembre puedan disfrutar a gusto sus ricas cenas navideñas. Yo, francamente, no tengo ninguna duda.
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Presidente de la Asociación de Abogados Progresistas, A. C.