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La Verdad del Sureste

Aritmética del Estado


 

“Crisis de las instituciones más crisis de partidos igual a crisis del Estado” 
El Estado mexicano moderno ha venido sufriendo diversos cambios, desde mi particular punto de vista, producto de la correlación de las fuerzas e intereses de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y órganos (ife, ifai, cndh, inegi, ifetel, inee, Banxico, etc) constitucionales como aquellos poderes fácticos (medios de comunicación, empresarios, iglesias, ong´s. etc).
    En un símil a un seno aritmético, en el que hay un punto de partida se genera una curva ascendente, se llega a una cúspide y luego decrece hasta llegar a un punto final, generándose con ello una curva, así mismo ha venido cambiando nuestro Estado mexicano.
    Después de las reformas constitucionales ocurridas a finales del Salinato y las acontecidas durante el sexenio del expresidente Zedillo, el Estado Mexicano tuvo un momento ascendente y sin lugar a dudas llegó a una cúspide con el fenómeno de la alternancia en el ejecutivo federal del año 2000, cuando vivimos un cambio que lamentablemente no lo fue, y hoy hemos regresado a un régimen priista en donde coexisten viejos tricolores con experiencia y colmillo innegable y la nueva generación de los llamados “tecnócratas”.
    Hemos sido testigos del fenómeno de la alternancia en los tres órdenes de gobierno (federal, estatal y municipal), hemos visto los estilos de gobernar de las tres principales fuerzas políticas del país representadas en tres partidos hegemónicos, hemos constatado el actuar de los diversos órganos constitucionales autónomos; en fin, hemos visto el actuar, a lo largo de dicha curva, de las instituciones democráticas a las que alguna vez alguien las mandó “al diablo”.
    Hasta la reciente reforma político electoral concretada en febrero del presente año, los partidos políticos eran el único medio de acceso del poder público (al menos de dos de ellos, el ejecutivo y el legislativo, los demás son designaciones y nombramientos), a partir de la reforma, se abre la posibilidad de las llamadas candidaturas ciudadanas.
    Hay crisis en las instituciones: hemos visto un poder judicial cuestionado en sus decisiones, muchas de ellas con un tufo de consigna, hemos visto jueces y magistrados con riquezas inexplicables, con vinculaciones al crimen organizado; hemos visto funcionarios del ejecutivo envueltos en actos de corrupción y a un presidente que cada vez que demuestra su ignorancia en muchos temas, causa pena y vergüenza; hemos visto legisladores envueltos en escándalos criminales, de drogas, de alcohol, de presuntas componendas a cambio de aprobar leyes, etc. Hemos pues sido testigos de impunidad, de falta de transparencia, de crímenes sin resolver y de elecciones cuestionadas ante un IFE que en 2006 no pudo frenar la campaña encarnizada contra el candidato que encabezaba las preferencias, que en 2012 no pudo frenar la compra de conciencias vía MONEX o Soriana de quien hoy nos gobierna y que hoy se ha determinado que rebasó trece veces más de lo permitido por la ley los gastos de su campaña.
    Hay crisis en los tres partidos hegemónicos, hoy se acusan unos a otros de corrupción, al PAN se le señala por el caso Oceanografía, al PRD se le señala por el caso de la Línea 12 del Metro y al PRI se le señala del rebase 13 veces más de sus gastos de campaña. Al PRI, al PAN y a una parte del PRD se les cuestiona por las reformas fiscal, educativa, energética y política electoral. Todas ellas tendrán costos políticos y al final del día los tendrán que asumir. Pareciera que la dinámica de los partidos no serán las propuestas sino las descalificaciones.
En otras reflexiones hemos hablado de la involución democrática del Estado, hoy vemos un regreso a un centralismo en diversos temas que representa un atentado al federalismo, a la democracia y a la voluntad popular que cada vez más se siente menos representada.
    Sin duda alguna, hay crisis en las instituciones, hay crisis en los partidos y dicha suma genera, con pena y triste realidad, una innegable crisis del Estado mexicano.
A la reflexión!!!
Mario Alberto Gallardo García.
Abogado (UJAT)
Esp. en Der. Constitucional (UNAM)
Mtro. en Derecho (EPED)
Correo: [email protected]

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