Asociaciones ecológicas visitarán comunidades con afectaciones químicas para integrar datos al proyecto “México Tóxico”
La Asociación Ecológica Santo Tomás visitarán durante una semana comunidades con mayor afectación por la contaminación química y petroquímica en los municipios de Cunduacán, Centla, Centro, Paraíso y Macuspana
Fronteras Comunes y la Asociación Ecológica Santo Tomás visitarán durante una semana comunidades con mayor afectación por la contaminación química y petroquímica en los municipios de Cunduacán, Centla, Centro, Paraíso y Macuspana, con el propósito inicial de integrar los datos al proyecto México Tóxico, una especie de mapa de riesgos en la materia.
Informaron ayer en las oficinas de la Asociación Ecológica Santo Tomás, Marisa Jacott y Azucena Franco, directora y coordinadora de proyectos de Fronteras Comunes, una organización civil que nació en 1991 y que desde el 98 realiza trabaja con la parte ambiental.
Azucena Franco mencionó que en sus primero años, Fronteras Comunes realizo trabajo en torno al Tratado de Libre Comercio, cuando este aún no los firmaba México, con estudios y críticas en relación a cómo afectaría a este país.
Cuando reinicia sus labores en el área ambiental, en 1998, su trabajo más destacado es relacionado con el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC), un instrumento derivado del TLC en donde se obliga a los tres países firmantes a establecer un listado de las sustancias químicas que emiten las industrias.
Actualmente, dijo Marisa Jacott, una de las “desafortunadas” especialidades que la organización ha ido retomando, tiene que ver con la contaminación petrolera y petroquímica, trabajando con organizaciones hermanas en los estados de donde hay esta problemática como Tabasco.
A invitación de la Asociación Ecológica Santo Tomás, venimos a desarrollar una parte del proyecto que actualmente desarrolla Fronteras Comunes que se llama México Tóxico.
Ese proyecto pretende documentar la contaminación industrial y por tiradero de residuos peligrosos en las comunidades para integrar un panorama de lo que es la contaminación industrial en el país e ir articulando las luchas ambientales de las comunidades.
Y en base a esa información, explicó Jacott, por un lado, poder incidir en políticas públicas y participar en materia de gobierno y por otro trabajar con las comunidades para lograr lo que se llama la reparación del daño, es decir la aplicación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente (LGEEPA).
Mencionó la directora de Fronteras Comunes que en este momento hay una iniciativa en la Cámara de Senadores de una Ley Federal sobre Responsabilidad Ambiental y que en diciembre del año pasado se modificó el artículo 17 Constitucional para acciones colectivas, mediante el cual, las autoridades no podrán decir que carecemos de interés jurídico, comentó.
Las acciones colectivas se aprobaron para mecanismos financieros y para medio ambiente, pero estamos esperando su reglamentación, dijo.
Es una buena noticia, afirmó, porque de aprobarse la Ley de Responsabilidad Ambiental podremos reclamar a través de ese recurso, pero si no, por las acciones colectivas.
En relación al trabajo que realizarán durante una semana, Marisa Jacott explicó que aparte de ver la situación de la contaminación industrial, en los municipios de Cunduacán, Centro, Centla, Paraíso y Macuspana, proporcionarán talleres en comunidades como parte de su proyecto Tóxicos en el hogar.
La idea sería recoger información en las comunidades afectadas por la contaminación petrolera respecto a demandas y denuncias que hayan presentado y los resultados que han obtenido y sentarnos a trabajar juntos para ver qué se puede hacer.
No podríamos comprometernos a resolver esta problemática porque es muy compleja y de hace muchos años, pero al menos podríamos arrancar y conocer los recovecos e ir aprendiendo y abordar primero un problema “emblemático”
Sin embargo ambas organizaciones, afirmó, estamos “cojas” en cuanto a la parte legal, es decir, contar con un equipo de abogados, que es una parte importante y que tenemos que resolver.
“No se trata solo de conocer cómo están las comunidades, sino poder brindar alguna apoyo para que ellos logren, no esta parte del dinero para poder comprar el ganado perdido, comprar una lancha o motor nuevo, sino la reparación del daño a los ecosistemas y a la salud de la gente.
Azucena Franco por su parte dijo que lo que Fronteras Comunes si pueden hacer de inmediato es recoger la información y sistematizarla para subirla a la página que están construyendo y que ya está en línea: wwwmexicotoxico.org.mx .
En esa página esa organización, abundó, pretende recoger la información a nivel nacional de los sitios contaminados y problemas relacionados con contaminación química.
Arrancamos con el estado de Sonora, arrancamos con este estado, y ahora nuestro objetivo es Tabasco, que es el primer estado petrolero del que nos ocupamos, dijo.
De esa manera las comunidades, los pobladores de las mismas tendrán a la mano la situación que prevalece en las mismas y los alrededores y afirmó que los datos que obtengan de Tabasco estarán a disposición en el mes de julio.
Marisa Jacott afirmó que el proyecto de México Tóxico es a largo plazo y que lo realizarán, pero que no tienen fecha para concluirlo, porque disponen de recursos limitados.
Informaron ayer en las oficinas de la Asociación Ecológica Santo Tomás, Marisa Jacott y Azucena Franco, directora y coordinadora de proyectos de Fronteras Comunes, una organización civil que nació en 1991 y que desde el 98 realiza trabaja con la parte ambiental.
Azucena Franco mencionó que en sus primero años, Fronteras Comunes realizo trabajo en torno al Tratado de Libre Comercio, cuando este aún no los firmaba México, con estudios y críticas en relación a cómo afectaría a este país.
Cuando reinicia sus labores en el área ambiental, en 1998, su trabajo más destacado es relacionado con el Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes (RETC), un instrumento derivado del TLC en donde se obliga a los tres países firmantes a establecer un listado de las sustancias químicas que emiten las industrias.
Actualmente, dijo Marisa Jacott, una de las “desafortunadas” especialidades que la organización ha ido retomando, tiene que ver con la contaminación petrolera y petroquímica, trabajando con organizaciones hermanas en los estados de donde hay esta problemática como Tabasco.
A invitación de la Asociación Ecológica Santo Tomás, venimos a desarrollar una parte del proyecto que actualmente desarrolla Fronteras Comunes que se llama México Tóxico.
Ese proyecto pretende documentar la contaminación industrial y por tiradero de residuos peligrosos en las comunidades para integrar un panorama de lo que es la contaminación industrial en el país e ir articulando las luchas ambientales de las comunidades.
Y en base a esa información, explicó Jacott, por un lado, poder incidir en políticas públicas y participar en materia de gobierno y por otro trabajar con las comunidades para lograr lo que se llama la reparación del daño, es decir la aplicación de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección del Ambiente (LGEEPA).
Mencionó la directora de Fronteras Comunes que en este momento hay una iniciativa en la Cámara de Senadores de una Ley Federal sobre Responsabilidad Ambiental y que en diciembre del año pasado se modificó el artículo 17 Constitucional para acciones colectivas, mediante el cual, las autoridades no podrán decir que carecemos de interés jurídico, comentó.
Las acciones colectivas se aprobaron para mecanismos financieros y para medio ambiente, pero estamos esperando su reglamentación, dijo.
Es una buena noticia, afirmó, porque de aprobarse la Ley de Responsabilidad Ambiental podremos reclamar a través de ese recurso, pero si no, por las acciones colectivas.
En relación al trabajo que realizarán durante una semana, Marisa Jacott explicó que aparte de ver la situación de la contaminación industrial, en los municipios de Cunduacán, Centro, Centla, Paraíso y Macuspana, proporcionarán talleres en comunidades como parte de su proyecto Tóxicos en el hogar.
La idea sería recoger información en las comunidades afectadas por la contaminación petrolera respecto a demandas y denuncias que hayan presentado y los resultados que han obtenido y sentarnos a trabajar juntos para ver qué se puede hacer.
No podríamos comprometernos a resolver esta problemática porque es muy compleja y de hace muchos años, pero al menos podríamos arrancar y conocer los recovecos e ir aprendiendo y abordar primero un problema “emblemático”
Sin embargo ambas organizaciones, afirmó, estamos “cojas” en cuanto a la parte legal, es decir, contar con un equipo de abogados, que es una parte importante y que tenemos que resolver.
“No se trata solo de conocer cómo están las comunidades, sino poder brindar alguna apoyo para que ellos logren, no esta parte del dinero para poder comprar el ganado perdido, comprar una lancha o motor nuevo, sino la reparación del daño a los ecosistemas y a la salud de la gente.
Azucena Franco por su parte dijo que lo que Fronteras Comunes si pueden hacer de inmediato es recoger la información y sistematizarla para subirla a la página que están construyendo y que ya está en línea: wwwmexicotoxico.org.mx .
En esa página esa organización, abundó, pretende recoger la información a nivel nacional de los sitios contaminados y problemas relacionados con contaminación química.
Arrancamos con el estado de Sonora, arrancamos con este estado, y ahora nuestro objetivo es Tabasco, que es el primer estado petrolero del que nos ocupamos, dijo.
De esa manera las comunidades, los pobladores de las mismas tendrán a la mano la situación que prevalece en las mismas y los alrededores y afirmó que los datos que obtengan de Tabasco estarán a disposición en el mes de julio.
Marisa Jacott afirmó que el proyecto de México Tóxico es a largo plazo y que lo realizarán, pero que no tienen fecha para concluirlo, porque disponen de recursos limitados.