Saltar al contenido principal
La Verdad del Sureste

Autos de libertad a Nestora Salgado


Nestora Salgado, al fin libre
Nestora Salgado, al fin libre

Ciudad de México, 17 de marzo del 2016.- Autoridades del juzgado 67 penal con sede en Santa Martha Acatitla notificaron esta noche a Nestora Salgado, lideresa de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero, el auto de libertad dictado por tres jueces de esa entidad que determinaron que no existen elementos suficientes de prueba para sujetar a proceso a la señora por los delitos de secuestro y homicidio, razón por la cual podrá abandonar la prisión durante la madrugada o en las primeras horas de este viernes.
    Durante una audiencia en la que estuvo presente Nestora tras la rejilla de prácticas, acompañada por sus abogados, se le dio la noticia de su inminente libertad que pondrá fin a más de dos años de un encarcelamiento en el que no se le pudo demostrar la comisión de varios secuestros.
    En entrevista con La Jornada, Sandino Rivero, uno de sus abogados informó que Nestora está en posibilidades de salir del penal de Tepepan este viernes.
    La semana pasada Salgado obtuvo auto de libertad al quedar absuelta de las tres primeras causas penal abiertas contra ellas por supuestos secuestros, pero ese mismo día se le informó que no podía abandonar la cárcel debido a que existían en su contra tres nuevas órdenes de aprehensión que hoy culminaron con un auto de libertad.
    La comandanta fue detenida el 21 de agosto de 2013 sin orden de aprehensión por un megaoperativo de la Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional, acusada de secuestrar a los reos que delinquieron en su comunidad. Actualmente se encuentra presa en el penal femenil de Tepepan.
    El Centro Pro convocó a una conferencia de prensa con la comandanta para hoy al mediodía.
    Durante 10 meses Nestora Salgado García caminó a lado de la población indígena y comandó la Policía Comunitaria (PC) de Olinalá, un poblado enclavado en La Montaña guerrerense, donde como muchas otras mujeres ejerció su derecho a defender los derechos de las demás personas.
    En menos de un año, la activista trabajó por la seguridad de su pueblo, bajó el número de secuestros, el robo de ganado y los asesinatos, y además implantó un sistema de reeducación para quienes delinquieran, un trabajo que le valió ser aprehendida y encarcelada arbitrariamente.
     Después de pasar dos años y medio en prisión, finalmente la ex comandanta podría ser liberada tras el fallo de los juzgados de Tlapa, Huamuxtitlán y Ayutla, todos en Guerrero, en caso de que no encuentren pruebas para condenarla a prisión por los supuestos delitos de robo de armas, secuestro y homicidio.
     Líder en una policía integrada en su mayoría por varones, Nestora apostó por la autoorganización para que sus hijas y nietos no vivieran en medio de la violencia y, así como otras mujeres guerrerenses, se dedicó a la defensa de los Derechos Humanos (DH), como ella misma ha contado en sus cartas escritas desde el encierro.
    Su lucha se hizo visible el 27 de octubre de 2012 cuando Olinalá atendió el llamado de repicar las campanas de su iglesia, para convocar a una asamblea en la plaza pública. Aquel día, la gente conmocionada se preguntó qué hacer ante el reciente asesinato de un joven de la comunidad.
    Clara en sus ideales, la activista tomó el micrófono y dio respuestas; su primer llamado fue a la unidad. Esa fecha nació el Concejo Social Olinalteco que organizaría la PC, de la que luego ella fue electa coordinadora. Así se hizo comandanta.
    Nestora surgió como líder en Guerrero, estado cuna de organizaciones magisteriales, campesinas y guerrilleras, y donde los pueblos indígenas, que congregan a unas 600 mil personas, se han volcado en una defensa permanente de sus derechos.
    Semillero de dirigentes comunitarias, en Guerrero se han desarrollado las luchas de mujeres que defienden su tierra y territorio, que denuncian los abusos militares, que promueven los derechos sexuales y reproductivos, o que simplemente pugnan por condiciones de vida digna para los pueblos indígenas.
   Allí están Felicitas Martínez Solano, quien dirigiera la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC), y Obtilia Eugenio Manuel, presidenta de la Organización del Pueblo Indígena Tlapaneco (OPIM).
    También están Matilde Pérez Romero, integrante del Centro Regional de Defensa de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón, en Chilapa de Álvarez; Hermelinda Tiburcio Cayetano, integrante de Kinal Antzetik –grupo defensor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres–; y Silvia Castillo Salgado, directora del Instituto Guerrerense de Derechos Humanos.
    Aunque cada una trabaja desde diversas temáticas, cualquiera podría correr la misma suerte de Nestora. Y como muestra, las amenazas que han vivido.  
    Con su hija de apenas tres años de edad, Nestora emigró a Estados Unidos cuando tenía 19. Más de 10 años después regresó a su estado natal, una entidad ya marcada por la militarización y el crimen organizado.
     Para ella no era normal la inseguridad y mucho menos la pobreza tan cerca de su pueblo, y es que Cochoapa el Grande y Metlatónoc son los dos municipios guerrerenses con mayor pobreza extrema en México, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

¿Te fue útil? Comparte: Facebook X WhatsApp Telegram

Entérate de más