El ayuntamiento del Centro, deja plantados a vendedores ambulantes en “resistencia”
Les cierran las puertas de Palacio de Gobierno
Con un engaño más, respondió ayer el ayuntamiento del Centro a la solicitud de diálogo de los vendedores ambulantes en resistencia, Rubén Moscoso Pintado, funcionario de la Dirección de Fiscalización y Normatividad les dio una cita y los dejo plantados.
Los más de treinta comerciantes desalojados hace cuatro meses de la zona remodelada que acudieron ayer por la mañana al palacio municipal, no solo no fueron recibidos sino que se les cerró la puerta, con la explicación del personal de seguridad, de que ese día no había ninguna cita.
Muchos compañeros fueron testigos de que ese funcionario nos dio una cita para este sábado “nos sentimos engañados, cuando ya teníamos esperanza de iniciar un diálogo con las nuevas autoridades del ayuntamiento”, expresó uno de los ambulantes presentes. Llevamos cuatro meses sin trabajar, nos sentimos totalmente marginados y nuestras familias se encuentran en muy mala situación económica, el ahora ex alcalde del Centro, Jesús Alí, desapareció de golpe nuestra fuente de trabajo, sin darnos una alternativa. Somos más cabezas de 51 familias que estamos desesperadas por la situación en que nos encontramos después del desalojo violento con el que Jesús Alí nos hecho del la zona remodelada, tenemos confianza en que el nuevo alcalde nos atienda.
Afirmó que la Plaza San Juan Bautista que Jesús Alí creo para que los desalojados las ocuparan, siguen sin ser una alternativa porque, como lo habían señalado, nadie se para a comprar ahí.
Dieron a conocer que el próximo lunes de nueva cuenta buscarán un diálogo con la nueva administración, de no obtener respuesta, haremos uso del derecho a la libre manifestación, que comenzaríamos el mismo lunes.
La señora que vende tamales, ahora en la prolongación de la calle benito Juárez, se quejó de que a pesar de que su venta es a partir de las seis de la tarde y hasta las diez u once de la noche, no le permiten ofrecer su mercancía al otro lado de la avenida 27 de Febrero.
Creo que a esa hora, no molesto a nadie, por lo que pido que me dejen vender en la calle Juárez, porque de este lado no vendo nada, en cambio hay a otros comerciantes que se meten a vender, lo cual considero injusto, dijo.Lo que queremos es que nos dejen trabajar, porque los ambulantes tenemos familias que mantener, ocuparnos por nuestra salud, comprar medicinas, pagar renta.
Yo era trabajadora del ayuntamiento y fui despedida desde hace varios años y hasta el momento no he sido reinstalada, agregó. En tanto, Rubén Lechuga Hernández aceptó poner su comerció en la plaza porque las autoridades municipales lo “chantajearon”. Contó que durante el desalojo su puesto, con la mercancía que acababa de surtir, fue levantado y llevado, como los productos de los demás, a la bodega de la Dirección de Fiscalización y Normatividad del Centro.
Cuando reclamé la mercancía, dijo, me dijeron que la habían robado de la bodega, por lo que exigí que el ayuntamiento la pagara, hice la cuenta y concluí que eran 70 mil pesos porque acababa de surtir. Los funcionarios responsables se hicieron los ofendidos, afirmando que estaba exagerando y me ofrecieron solo 20 mil pesos, luego de dar muchas vueltas, llegamos al acuerdo de que pagarían 38 mil pesos, con la condición de que aceptara irme a la Plaza. Acepté la propuesta por temor a que ni siquiera me pagaran los 38 mil pesos, también porque se llevaron mi carrito y ya tenía diciembre encima, recibí el dinero hasta finales de noviembre, aseguró Rubén Lechuga.
La Plaza San Juan Bautista es un fracaso, afirmó en los tres meses que me instalé ahí, cuando mucho he vendido mil pesos, la gente no entra, no hay venta y uno se desespera.
En todo día nos pasamos cruzados de brazos, es una situación que seguramente nos llevará hasta una enfermedad, sobre todo al darnos que todo el mundo vende, menos nosotros. Mencionó que de los nueve comerciantes que habían aceptado un local en esa plaza, solo quedan tres, y que por su parte el continuará participando en el movimiento de resistencia de los ambulantes desalojados de la zona remodelada. Si a un bolero le quitan su caja, para que la recupere debe pagar una multa de 800 pesos ¿con qué? Es una injusticia. “No sabemos que es lo que quieren los gobiernos, a donde quieren llevar a la gente trabajadora, de paz, que solo pretende ganarse la vida. ¿A qué nos obliga? Tenemos deudas, familias que mantener y enfermedades, ¿De dónde va a salir”, agregó. Rubén Lechuga, dijo que piensa salirse de la Plaza y continuar en el movimiento. No hemos dialogado con el nuevo alcalde y por lo pronto tenemos esperanza de que nos escuche y sea más consciente de los problemas que estamos padeciendo más de 45 familias, a las que desalojaron de golpe.
Los más de treinta comerciantes desalojados hace cuatro meses de la zona remodelada que acudieron ayer por la mañana al palacio municipal, no solo no fueron recibidos sino que se les cerró la puerta, con la explicación del personal de seguridad, de que ese día no había ninguna cita.
Muchos compañeros fueron testigos de que ese funcionario nos dio una cita para este sábado “nos sentimos engañados, cuando ya teníamos esperanza de iniciar un diálogo con las nuevas autoridades del ayuntamiento”, expresó uno de los ambulantes presentes. Llevamos cuatro meses sin trabajar, nos sentimos totalmente marginados y nuestras familias se encuentran en muy mala situación económica, el ahora ex alcalde del Centro, Jesús Alí, desapareció de golpe nuestra fuente de trabajo, sin darnos una alternativa. Somos más cabezas de 51 familias que estamos desesperadas por la situación en que nos encontramos después del desalojo violento con el que Jesús Alí nos hecho del la zona remodelada, tenemos confianza en que el nuevo alcalde nos atienda.
Afirmó que la Plaza San Juan Bautista que Jesús Alí creo para que los desalojados las ocuparan, siguen sin ser una alternativa porque, como lo habían señalado, nadie se para a comprar ahí.
Dieron a conocer que el próximo lunes de nueva cuenta buscarán un diálogo con la nueva administración, de no obtener respuesta, haremos uso del derecho a la libre manifestación, que comenzaríamos el mismo lunes.
La señora que vende tamales, ahora en la prolongación de la calle benito Juárez, se quejó de que a pesar de que su venta es a partir de las seis de la tarde y hasta las diez u once de la noche, no le permiten ofrecer su mercancía al otro lado de la avenida 27 de Febrero.
Creo que a esa hora, no molesto a nadie, por lo que pido que me dejen vender en la calle Juárez, porque de este lado no vendo nada, en cambio hay a otros comerciantes que se meten a vender, lo cual considero injusto, dijo.Lo que queremos es que nos dejen trabajar, porque los ambulantes tenemos familias que mantener, ocuparnos por nuestra salud, comprar medicinas, pagar renta.
Yo era trabajadora del ayuntamiento y fui despedida desde hace varios años y hasta el momento no he sido reinstalada, agregó. En tanto, Rubén Lechuga Hernández aceptó poner su comerció en la plaza porque las autoridades municipales lo “chantajearon”. Contó que durante el desalojo su puesto, con la mercancía que acababa de surtir, fue levantado y llevado, como los productos de los demás, a la bodega de la Dirección de Fiscalización y Normatividad del Centro.
Cuando reclamé la mercancía, dijo, me dijeron que la habían robado de la bodega, por lo que exigí que el ayuntamiento la pagara, hice la cuenta y concluí que eran 70 mil pesos porque acababa de surtir. Los funcionarios responsables se hicieron los ofendidos, afirmando que estaba exagerando y me ofrecieron solo 20 mil pesos, luego de dar muchas vueltas, llegamos al acuerdo de que pagarían 38 mil pesos, con la condición de que aceptara irme a la Plaza. Acepté la propuesta por temor a que ni siquiera me pagaran los 38 mil pesos, también porque se llevaron mi carrito y ya tenía diciembre encima, recibí el dinero hasta finales de noviembre, aseguró Rubén Lechuga.
La Plaza San Juan Bautista es un fracaso, afirmó en los tres meses que me instalé ahí, cuando mucho he vendido mil pesos, la gente no entra, no hay venta y uno se desespera.
En todo día nos pasamos cruzados de brazos, es una situación que seguramente nos llevará hasta una enfermedad, sobre todo al darnos que todo el mundo vende, menos nosotros. Mencionó que de los nueve comerciantes que habían aceptado un local en esa plaza, solo quedan tres, y que por su parte el continuará participando en el movimiento de resistencia de los ambulantes desalojados de la zona remodelada. Si a un bolero le quitan su caja, para que la recupere debe pagar una multa de 800 pesos ¿con qué? Es una injusticia. “No sabemos que es lo que quieren los gobiernos, a donde quieren llevar a la gente trabajadora, de paz, que solo pretende ganarse la vida. ¿A qué nos obliga? Tenemos deudas, familias que mantener y enfermedades, ¿De dónde va a salir”, agregó. Rubén Lechuga, dijo que piensa salirse de la Plaza y continuar en el movimiento. No hemos dialogado con el nuevo alcalde y por lo pronto tenemos esperanza de que nos escuche y sea más consciente de los problemas que estamos padeciendo más de 45 familias, a las que desalojaron de golpe.