Azota corrupción a México: Iglesia
La Arquidiócesis de México advierte que el país atraviesa una severa crisis de descomposición política que pone en juego al sistema
Ciudad de México, 11 de enero. – La Arquidiócesis de México advirtió hoy que el país atraviesa una severa crisis de corrupción política que pone en juego al sistema, de tal suerte que, “o se busca pronto la manera de erradicarla, o en poco tiempo nuestra débil democracia quedará hecha añicos”.
“La corrupción no es una característica desagradable del sistema político mexicano: es el sistema”, consideró la Iglesia Católica en su editorial de hoy difundida a través de su Sistema Informativo.
Ante ello, alertó: “México atraviesa una severa crisis de corrupción política, que pone en juego al sistema, de tal suerte que, o se busca pronto la manera de erradicar la corrupción, o en poco tiempo nuestra débil democracia quedará hecha añicos”.
En el documento refiere que la explicación a los problemas que se viven en el país se resume “primeramente en una falta de control de los servidores públicos que, por ser parte del sistema, se creen con derecho a infringir la ley con descarada impunidad, y por otro lado, la justicia supeditada al poder político; de ahí los escandalosos favores e indultos de los que continuamente somos testigos los mexicanos”.
“La solución a este flagelo debe pasar necesariamente por estrictos controles de corrupción, tanto precautorios como punitivos, además de otras medidas más rigurosas como la exigencia a los partidos políticos para que eliminen la corrupción al interior de sus instituciones, so pena de recibir un castigo en las urnas por parte de la sociedad”, señaló la Iglesia.
Si hay voluntad política, añade la Arquidiócesis de México, la depuración de funcionarios y militantes corruptos debe comenzar cuanto antes y ésta debe ser una labor inaplazable. “Basta querer servir a México para comenzar un verdadero cambio”, advirtió en el pronunciamiento.
La Iglesia Católica sostuvo en su editorial que “el país está gravemente herido e infectado de una bacteria que tiene a la democracia al borde de la muerte: la corrupción, una práctica habitual que se ha convertido en algo natural, al grado de constituir una condición personal y social relacionada con la costumbre”.
“Recientemente, el Papa Francisco, en su discurso a la Asociación Internacional de Derecho Penal, advirtió sobre los graves daños sociales que provoca la corrupción en el manejo de los recursos públicos, en las operaciones comerciales y financieras, e incluso en las negociaciones particulares, y llamó a combatir con mayor severidad todas las formas de corrupción, principalmente los grandes fraudes contra la administración pública o el ejercicio desleal de la administración”, dice el texto.
En México, continúa la Arquidiócesis, la corrupción ha permeado en todas las instituciones políticas y de gobierno, como una epidemia que pareciera no tener cura. Y es que, como escribió el filósofo católico Gabriel Zaid en su libro La economía presidencial.
Advierte que si verdaderamente se busca avanzar como país, el primer combate que se debe emprender es contra este flagelo, “pues la corrupción es la verdadera causa del desarrollo del fenómeno del narcotráfico y el crimen organizado, de la desigualdad social, del debilitamiento de las instituciones y de la pésima procuración de justicia que favorece la impunidad, y aumenta la desesperanza en los mexicanos”, refiere.
En el fondo de la corrupción está la avaricia, condena la Arquidiócesis en su editorial, pecado capital que lleva al individuo a alcanzar sus objetivos por todos los medios posibles.
“De ahí que el dinero público, que debería emplearse en proyectos para el bien común, suela terminar en manos de unos cuantos servidores de gobierno, que dilapidan de la manera más inmoral los recursos en todo tipo de placeres, mientras millones de personas carecen de las condiciones básicas para subsistir”, señaló la Iglesia.