Bajas ventas en trajes de inditos
Lizandra Hernández
Villahermosa, Tabasco , 07 de diciembre del 2013.- A cuatro días para la celebración de la Virgen de Guadalupe, tal parece que la tradición de vestir a los niños de inditos se está perdiendo, porque las ventas de estos ropones continúan a la baja reportaron comerciantes. En comparación con años anteriores a estas alturas ya habían comercializado la mayor parte de su mercancía, coincidieron comerciantes originarios de Tehuacán, Puebla y México, instalados en puntos estratégicos de la capital tabasqueña.
En el mercado de la Sierra, Julia Montejo, comerciante poblana, lamentó que este año no estén obteniendo resultados favorables, aseguró que aun así se mantienen los mismos precios del año anterior, “las personas sólo acuden preguntan y se van, tenemos todas las tallas para niño y niña, además de los accesorios, explicó. Rosaura Córdova, otra comerciante, señaló que llegó hace unos días desde la ciudad de México, y ha registrado bajas ventas hasta de un 50 por ciento.
“Tengo toda la mercancía, creo que ya la gente no quiere vestir a sus niños, la tradición ya no es como antes, confiamos que este fin de semana los fieles católicos acudan a comprar, vamos a trabajar hasta muy tarde, incluso estamos pensando en acercarnos al santuario a ver si hay más suerte que aquí en el mercado de Tamulté”, externó. Los precios en los trajes de Juan Diego oscilan desde 150 a 230 pesos con todos los accesorios, el sombrero, el jorongo, camisa, pantalón, guaraches, morral, mientras que el traje de indita va desde 130 a 200 pesos.
También se pueden adquirir las piezas de manera individual o añadir un sombrero por 35 y hasta 55 pesos. Dentro los mercados públicos, como el “José María Pino Suárez”, algunos locatarios han incluido esas prendas dentro de sus ofertas, pues esperan elevar sus ventas conforme se acerque el 12 de diciembre. Es importante mencionar que la presentación de niños vestidos de inditos ante la imagen de la Virgen de Guadalupe el 12 de diciembre es para recordar el milagro que para los feligreses católicos representan las apariciones de la Reina de México y Emperatriz de América, a Juan Diego en el Cerro del Tepeyac.