LA BARRENA

Cambio climático pone en peligro la Vida

Copenhague será recordada por dos cosas: por la represión brutal estilo regímenes tropicales contra los ambientalistas y delegaciones ecologistas del mundo que se manifestaban en las afueras de la sede. Y por el fracaso de las negociaciones en la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP15) que, para salvar la cumbre de presidentes, provocó discusiones que se alargaron hasta siete horas, para al final redactar un texto de carácter no vinculante, elaborado casi por completo por los dos países que ostentan los vergonzosos títulos de ser los más contaminantes del mundo: China y Estados Unidos.
    China, principal productor de carbón para generar electricidad y cemento; y número uno como emisor de CO2, uno de los principales gases que producen el efecto invernadero (GEI).
    Estados Unidos, que produce más del 30% de todos los gases contaminantes y que no quiso adherirse al Protocolo de Kioto, único mecanismo para contrarrestar el cambio climático, manifestó: “en este acuerdo está todo el que emite. Si el pleno no lo acepta, seguirá adelante”.
    Es decir, lo que propongan los que más daño hacen al planeta es lo que se debe aceptar. Para nada 200 naciones representadas si a fin de cuentas seguiremos acatando las líneas de otros. El acuerdo fue solo criticado por cinco Estados: Sudán, Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua.
    Inmediatamente después de Copenhague fue noticia que un bloque de hielo de 140 kilómetros cuadrados se desprendió de la Antártida y se dirigía hacia Australia, en un espectáculo calificado como único. Mientras en varios países del norte las temperaturas descendían más de 20 grados bajo cero y una secuela de desastres (terremotos, tsunamis, deslizamientos, inundaciones, lluvias torrenciales, friajes) se producía con graves consecuencias para la población de diferentes partes del mundo.
    De los cuerdos de Copenhague son dos puntos los que sobresalen, uno más triste que el otro:
1.    No se fijaron objetivos de reducción de gases contaminantes para futuro. Es decir, se puede seguir contaminando sin que nadie pueda objetarlo; tienen las manos libres para producir más contaminación si quieren. El mayor cónclave sobre el cambio climático en la historia, que generó las más grandes esperanzas, no hizo más que aspavientos por este mundo que habitamos y contaminamos cada minuto.
2.    El texto es algo que incluso raya en el insulto del intelecto de quienes vivimos en naciones del tercer mundo. Se han aprobado 30 mil millones de dólares en tres años para que los países en desarrollo afronten, mitiguen y se “adapten” a las consecuencias que la contaminación de otros va a provocar en el clima. Es decir, la solución es poner dinero para enfriar el planeta o acomodarnos a vivir con sus consecuencias. En pocas palabras, no hay más remedio que prepararnos para lo que viene. Pero recordemos que el planeta es un ser que reacciona ante las actitudes de quienes residimos en él.
    ¿QUÉ VA A PASAR? Las altas concentraciones de CO2 en la atmósfera van a aumentar la temperatura. Si ésta lo hace más de tres grados (un pronóstico de la Bekerley University y la NASA sitúan el incremento en 6 grados en el siglo XXI), la Tierra será lo más parecido a un desierto enorme y desolado.
    Como consecuencia, el calor va a provocar mayor vaporización de las aguas en unas partes, lo que sobrevendrá en huracanes y aguaceros que inundarán las tierras, mientras en otros lugares provocará sequía e incendios “naturales”. Lo más grave será cuando el océano recalentado derrita la Antártida, que se comenzará a hundir. Las primeras víctimas serán los habitantes de islas, que migrarán a tierra firme. Esto provocará caos no solo poblacional sino económico. Una espiral que más temprano que tarde nos alcanzará.
LUCHAR POR LA VIDA. ¿Podemos contrarrestar este fenómeno? Todavía. Existe la disminución voluntaria de contaminantes de parte de los países desarrollados, el uso de energías renovables, el cuidado de los bosques, zonas de reserva y mucho más.
    La Cumbre de Copenhague fue un fracaso para los gobiernos. Si las grandes potencias no quisieron aprovechar esta oportunidad, ya la perdieron. Por ello está en nuestras manos la oportunidad, desde nuestras posibilidades, de tratar no solo de apaciguar sino de revertir las consecuencias negativas sobre el clima.
México será la sede de la 16 Conferencia de las Partes de Cambio Climático (COP16), la que se celebrará en Cancún del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010. Siendo el cambio climático uno de los principales retos que enfrenta la humanidad en el siglo XXI y aunque el resultado final de la COP16 dependerá de los acuerdos que puedan alcanzar 192 países, de aquí a Cancún tenemos el enorme desafío de articular, proponer, movilizar antes y en la conferencia misma, como oportunidades de entendimientos para aportar, juntos, soluciones a un problema de naturaleza global que ningún país puede enfrentar en lo individual.
Porque no estamos hablando de FENÓMENOS NATURALES. El calentamiento global es consecuencia directa de la explotación irracional de combustibles fósiles, del saqueo y depredación de la Madre Naturaleza, de la búsqueda de la acumulación de capital a cualquier costo, arrasando con los derechos de los pueblos y de la Madre Naturaleza. Los responsables son las empresas multinacionales y los Estados cómplices.
    No lo decimos ahora. Desde hace décadas los pueblos indígenas hemos advertido que los cambios climáticos confirman el quiebre de la relación armónica entre los hombres y la Madre Tierra, poniendo en peligro el futuro de la humanidad en pleno.
    No se trata de un hecho aislado. Es todo un modelo de civilización el que está en crisis, aquel pensamiento occidental que se inició hace 500 años con el saqueo de los bienes naturales para el enriquecimiento y la acumulación de capital, arrasando con 20 mil años de vida armónica entre los pueblos y la Madre Naturaleza. Frente a ello, los pueblos indígenas ofrecen los conocimientos ancestrales, aquellos que nos permitieron adaptarnos a los climas de alta montaña y cultivar la biodiversidad.
    La alternativa es apostar por un nuevo paradigma civilizatorio, la armonía entre los pueblos y la Madre Naturaleza; el equilibrio entre los poderes, prácticas, culturas y derechos, en defensa de la vida, Ahí se reafirma el protagonismo de los pueblos indígenas y los movimientos sociales.
    PERSPECTIVA DE DERECHOS. Los pueblos indígenas se han visibilizado en las últimas décadas como actores políticos. Frente a las amenazas de la globalización neoliberal a nuestros derechos y a la sobrevivencia del planeta, hoy estamos organizados, articulados y con propuestas.
    Nuestra propuesta parte de la perspectiva de los derechos de la Madre Naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas: a la autodeterminación, a la identidad, a los territorios, al consentimiento previo, libre e informado.
    También está en debate la deuda histórica y ecológica con nuestros pueblos, producto de cinco siglos de saqueo y depredación de la Madre Tierra. Es necesario legitimar y hacer realidad el resarcimiento de los daños materiales e inmateriales. Y sancionar a las empresas y los Estados que continúan vulnerando los derechos humanos, colectivos y ambientales, constituyendo una Corte Internacional de Justicia Climática.
    ACTIVIDADES EXTRACTIVAS. Las actividades extractivas (minería, petróleo, gas) son actividades insostenibles. Generan destrucción en los territorios de los pueblos y comunidades; contaminan, afectan la salud y la vida de las comunidades y poblaciones; no generan empleo masivo y solo benefician a pequeños grupos de poder económico; no pagan impuestos ni aportan al desarrollo local ni nacional.
    Los Estados deben eliminar las facilidades y ventajas que otorgan para el desarrollo de estas actividades extractivas. Y someterlas a la consulta y consentimiento previo, libre e informado a los pueblos y comunidades involucradas.
    Las inundaciones ocurridas en los últimos cuatro años, son resultado del proceso que opera el gobierno federal, para trasladar las actividades productivas y de servicios públicos a multinacionales, privilegiando la rentabilidad de sus negocios por sobre la seguridad y la economía de los habitantes de Tabasco.
    ¡Hay acciones individuales, pero también acciones que requieren de nuestra participación!
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    Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]

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