El sistema Capitalista, una máquina de hacer pobres
A lo largo de años de una pedagogía de la desinformación al servicio del poder, la mayoría de la gente se ha acostumbrado a pensar que la pobreza y quienes la encarnan, los pobres, son algo así como una parte del ambiente. Sería como si la Naturaleza que crea y recrea la flora y la fauna planetaria, también alumbrara pobres.
Muchos atribuyen esa infortunada existencia a una suerte de determinismo histórico, otros a una maldición, hay quienes piensan en una plaga bíblica, no faltan tampoco los que culpan a los pobres de su propia pobreza.
Coincidente con esas percepciones, en la década de los ‘90, un mal recordado presidente argentino, pontificaba: «Pobres hubo siempre y siempre los habrá», ante los aplausos de sus seguidores y los “vivas” de sus portavoces, muchos de ellos todavía sentados en los despachos oficiales.
En el plano de las relaciones internacionales, se nos ha adoctrinado que el mundo se dividía entre países ricos y países pobres, hoy llamados eufemísticamente: desarrollados y en vías de desarrollo, también primer y tercer mundo. Lo peor es que nunca intentamos hacer un análisis crítico de esta afirmación
Alguna vez tendríamos seriamente que preguntarnos, si una isla rocosa perdida en el Océano Pacífico, como Japón; o Inglaterra, inserta en la bruma del Mar del Norte; o Italia una lonja de rocas que penetra al Mediterráneo, entre tantos otros ejemplos, son países ricos y en caso contrario, Argentina, Bolivia, Paraguay, Costa de Marfil, Nigeria y muchos más, son en realidad países pobres.
Este simple interrogante no admite respuestas a dos interpretaciones opuestas (ambivalencia). Categóricamente podemos afirmar que en el mundo no existen países ricos y pobres, sino países enriquecidos y empobrecidos, lo cual es muy distinto.
CONDICIÓN DE LO QUE SE PRESTA
En un mundo finito, en el que la desigualdad y el atropello son las reglas, para que algunos pocos se enriquezcan es necesario que muchos se empobrezcan.
Una situación similar ocurre hacia el interior de cada nación, país, provincia, ciudad o pueblo. Muy pocos con mucho y muchos con muy poco.
Un hecho, que ha sido motivo de guerras y disputas fraticidas por más de un siglo, consistente en que mientras las condiciones económicas de los porteños (ciudad de Buenos Aires) iban en franco crecimiento y mejoraba su calidad de vida, para el resto del interior del país, esto significó un menoscabo histórico de las economías regionales y el aumento de la pobreza e indigencia de sus habitantes.
Para que ese esquema haya sido posible y se mantuviera en el tiempo, los mecanismos que generan y reproducen hasta el cansancio legiones de pobres debían estar absolutamente planificados y aceitados. Para ello, nada mejor que la máquina de hacer pobres.
Debemos entender que así como los autos, los muebles, las casas, los automotores y tantas otras cosas para el consumo, se fabrican, los pobres también se hacen, en uno y otro caso, existen técnicas, métodos, tecnologías y recetas para su fabricación.
Para concretar estos objetivos se deben cumplir determinados procedimientos; en primer lugar desde lo ideológico, imponiendo un lenguaje o discurso con palabras para nada inocente, que encierran una pedagogía de la apropiación y de los más aptos.
Después vendrán las fases operativas propiamente dichas, que apuntarán a la producción real y sostenible en el tiempo, de millones de pobres, cuando más mejor. No vaya a ser, que por alguna falla en la línea de montaje, aquellos se terminen o escaseen.
La merma en el producto final (pobres), lleva inexorablemente a la declinación de la capacidad de acumulación de los cada vez más, pocos ricos, en cualquier lugar y tiempo que sea.
Nada de esto es nuevo, pero cobra dimensión histórica, a partir del maquinismo y la revolución industrial, cuando el incipiente capitalismo de entonces, toma nota que la fuerza de trabajo proporcionada por la esclavitud se convertía rápidamente en antieconómica.
A los esclavos había que alimentarlos, darles viviendas y cubrir otras necesidades, pero lo peor en una economía en continua expansión, era que no eran consumidores.
Como consecuencia, se necesitaba otro sector donde descargar los excedentes de la productividad industrial, pero además que paguen por ella.
En consecuencia, aparecen los asalariados.
Esto lleva, no por razones humanitarias precisamente, a que los antiguos esclavistas, de golpe se conviertan en rabiosos abanderados de la lucha contra la esclavitud.
Inglaterra, que había adoptado la mayor flota de piratas y traficantes, en sólo algunos años cambia sus conveniencias y ordena a su almirantazgo la destrucción de aquellos.
EE.UU., con su guerra de división entre el norte industrial y el sur agrícola, es un claro ejemplo de lo expuesto.
Y la máquina empieza a volverse eficiente y las legiones de explotados y desposeídos crecen de manera exponencial a la apropiación y concentración de la renta en pocas manos.
Este rotundo éxito de la misma, hace que comience su exportación y sea rápidamente adquirida e instalada en casi todo el Planeta.
Como toda máquina que se precie de tal, viene con sus instrucciones, prospectos y recetas, casi siempre por derecha, sean estas ultraliberales, neoliberales, privatistas o estatistas, en todos los casos con el mismo objetivo, reducir la participación del trabajador en la repartija de la torta.
Ricardo Mascheroni
A lo largo de años de una pedagogía de la desinformación al servicio del poder, la mayoría de la gente se ha acostumbrado a pensar que la pobreza y quienes la encarnan, los pobres, son algo así como una parte del ambiente. Sería como si la Naturaleza que crea y recrea la flora y la fauna planetaria, también alumbrara pobres.
Muchos atribuyen esa infortunada existencia a una suerte de determinismo histórico, otros a una maldición, hay quienes piensan en una plaga bíblica, no faltan tampoco los que culpan a los pobres de su propia pobreza.
Coincidente con esas percepciones, en la década de los ‘90, un mal recordado presidente argentino, pontificaba: «Pobres hubo siempre y siempre los habrá», ante los aplausos de sus seguidores y los “vivas” de sus portavoces, muchos de ellos todavía sentados en los despachos oficiales.
En el plano de las relaciones internacionales, se nos ha adoctrinado que el mundo se dividía entre países ricos y países pobres, hoy llamados eufemísticamente: desarrollados y en vías de desarrollo, también primer y tercer mundo. Lo peor es que nunca intentamos hacer un análisis crítico de esta afirmación
Alguna vez tendríamos seriamente que preguntarnos, si una isla rocosa perdida en el Océano Pacífico, como Japón; o Inglaterra, inserta en la bruma del Mar del Norte; o Italia una lonja de rocas que penetra al Mediterráneo, entre tantos otros ejemplos, son países ricos y en caso contrario, Argentina, Bolivia, Paraguay, Costa de Marfil, Nigeria y muchos más, son en realidad países pobres.
Este simple interrogante no admite respuestas a dos interpretaciones opuestas (ambivalencia). Categóricamente podemos afirmar que en el mundo no existen países ricos y pobres, sino países enriquecidos y empobrecidos, lo cual es muy distinto.
CONDICIÓN DE LO QUE SE PRESTA
En un mundo finito, en el que la desigualdad y el atropello son las reglas, para que algunos pocos se enriquezcan es necesario que muchos se empobrezcan.
Una situación similar ocurre hacia el interior de cada nación, país, provincia, ciudad o pueblo. Muy pocos con mucho y muchos con muy poco.
Un hecho, que ha sido motivo de guerras y disputas fraticidas por más de un siglo, consistente en que mientras las condiciones económicas de los porteños (ciudad de Buenos Aires) iban en franco crecimiento y mejoraba su calidad de vida, para el resto del interior del país, esto significó un menoscabo histórico de las economías regionales y el aumento de la pobreza e indigencia de sus habitantes.
Para que ese esquema haya sido posible y se mantuviera en el tiempo, los mecanismos que generan y reproducen hasta el cansancio legiones de pobres debían estar absolutamente planificados y aceitados. Para ello, nada mejor que la máquina de hacer pobres.
Debemos entender que así como los autos, los muebles, las casas, los automotores y tantas otras cosas para el consumo, se fabrican, los pobres también se hacen, en uno y otro caso, existen técnicas, métodos, tecnologías y recetas para su fabricación.
Para concretar estos objetivos se deben cumplir determinados procedimientos; en primer lugar desde lo ideológico, imponiendo un lenguaje o discurso con palabras para nada inocente, que encierran una pedagogía de la apropiación y de los más aptos.
Después vendrán las fases operativas propiamente dichas, que apuntarán a la producción real y sostenible en el tiempo, de millones de pobres, cuando más mejor. No vaya a ser, que por alguna falla en la línea de montaje, aquellos se terminen o escaseen.
La merma en el producto final (pobres), lleva inexorablemente a la declinación de la capacidad de acumulación de los cada vez más, pocos ricos, en cualquier lugar y tiempo que sea.
Nada de esto es nuevo, pero cobra dimensión histórica, a partir del maquinismo y la revolución industrial, cuando el incipiente capitalismo de entonces, toma nota que la fuerza de trabajo proporcionada por la esclavitud se convertía rápidamente en antieconómica.
A los esclavos había que alimentarlos, darles viviendas y cubrir otras necesidades, pero lo peor en una economía en continua expansión, era que no eran consumidores.
Como consecuencia, se necesitaba otro sector donde descargar los excedentes de la productividad industrial, pero además que paguen por ella.
En consecuencia, aparecen los asalariados.
Esto lleva, no por razones humanitarias precisamente, a que los antiguos esclavistas, de golpe se conviertan en rabiosos abanderados de la lucha contra la esclavitud.
Inglaterra, que había adoptado la mayor flota de piratas y traficantes, en sólo algunos años cambia sus conveniencias y ordena a su almirantazgo la destrucción de aquellos.
EE.UU., con su guerra de división entre el norte industrial y el sur agrícola, es un claro ejemplo de lo expuesto.
Y la máquina empieza a volverse eficiente y las legiones de explotados y desposeídos crecen de manera exponencial a la apropiación y concentración de la renta en pocas manos.
Este rotundo éxito de la misma, hace que comience su exportación y sea rápidamente adquirida e instalada en casi todo el Planeta.
Como toda máquina que se precie de tal, viene con sus instrucciones, prospectos y recetas, casi siempre por derecha, sean estas ultraliberales, neoliberales, privatistas o estatistas, en todos los casos con el mismo objetivo, reducir la participación del trabajador en la repartija de la torta.
Ricardo Mascheroni
Los perseguidos son obligados a aceptar liquidaciones anticipadas
Denuncian actos de “terrorismo gremial” contra opositores a Romero Deschamps
Se recrudece el “terrorismo gremial” en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), al grado de que se persigue y amenaza a los líderes opositores e incluso a los trabajadores que participaron en la última marcha de repudio al líder Carlos Romero Deschamps son forzados a liquidarse de forma anticipada, como a Nora Hilda Ramírez Saldívar.
Esta situación se suma el hecho de que continúan las persecuciones, desapariciones, levantones, secuestros y hasta crímenes en contra de trabajadores de Petróleos Mexicanos.
Esto se arrastra desde hace más de un lustro el recrudecimiento de las acciones delictivas en el sindicato, por oscuros intereses políticos y económicos de este sector, que mantienen ilegalmente al actual secretario general del gremio.
Del mismo modo, en el exterior, los trabajadores petroleros siguen siendo blanco de ataques de grupos criminales, sin que el sindicato ni las autoridades hagan nada por detener esta situación.
La trabajadora Nora Hilda Ramírez Saldívar, con ficha número F-177295, y que inició una huelga de hambre a las puertas del sindicato petrolero de la sección uno, ubicada en Ciudad Madero, Tamaulipas, “en protesta por haber sido forzada a aceptar una jubilación que nunca promovió ante Pemex”.
Ramírez Saldívar, quien tiene 30 años trabajando en la paraestatal, denunció que uno de los líderes sindicales de dicha sección, Esdras Romero Vega, “arengó acciones de venganza (contra la trabajadora) por haber participado en la marcha que recientemente se llevó a cabo en la ciudad de México en contra del líder Romero Deschamps, la cual concluyó en el Zócalo”.
Incluso el hijo de la trabajadora, Roberto Castillo Ramírez, fue afectado, ya que se le despidió injustificadamente, por lo que decidió instalarse en este ayuno permanente en el cual ya cumplió una semana, para denunciar el “monstruoso e incontrolable terrorismo sindical por parte del charrismo de Carlos Romero Deschamps”.
Patricia Muñoz Ríos-Periódico La Jornada
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Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]
Denuncian actos de “terrorismo gremial” contra opositores a Romero Deschamps
Se recrudece el “terrorismo gremial” en el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), al grado de que se persigue y amenaza a los líderes opositores e incluso a los trabajadores que participaron en la última marcha de repudio al líder Carlos Romero Deschamps son forzados a liquidarse de forma anticipada, como a Nora Hilda Ramírez Saldívar.
Esta situación se suma el hecho de que continúan las persecuciones, desapariciones, levantones, secuestros y hasta crímenes en contra de trabajadores de Petróleos Mexicanos.
Esto se arrastra desde hace más de un lustro el recrudecimiento de las acciones delictivas en el sindicato, por oscuros intereses políticos y económicos de este sector, que mantienen ilegalmente al actual secretario general del gremio.
Del mismo modo, en el exterior, los trabajadores petroleros siguen siendo blanco de ataques de grupos criminales, sin que el sindicato ni las autoridades hagan nada por detener esta situación.
La trabajadora Nora Hilda Ramírez Saldívar, con ficha número F-177295, y que inició una huelga de hambre a las puertas del sindicato petrolero de la sección uno, ubicada en Ciudad Madero, Tamaulipas, “en protesta por haber sido forzada a aceptar una jubilación que nunca promovió ante Pemex”.
Ramírez Saldívar, quien tiene 30 años trabajando en la paraestatal, denunció que uno de los líderes sindicales de dicha sección, Esdras Romero Vega, “arengó acciones de venganza (contra la trabajadora) por haber participado en la marcha que recientemente se llevó a cabo en la ciudad de México en contra del líder Romero Deschamps, la cual concluyó en el Zócalo”.
Incluso el hijo de la trabajadora, Roberto Castillo Ramírez, fue afectado, ya que se le despidió injustificadamente, por lo que decidió instalarse en este ayuno permanente en el cual ya cumplió una semana, para denunciar el “monstruoso e incontrolable terrorismo sindical por parte del charrismo de Carlos Romero Deschamps”.
Patricia Muñoz Ríos-Periódico La Jornada
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