La Suprema Corte y los contratos de Pemex
Javier Jiménez Espriú
La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió por siete votos contra cuatro que diputados de la actual Legislatura, que le enviaron una controversia constitucional argumentando que los contratos incentivados de Pemex son inconstitucionales, no tienen interés legítimo” para plantearla. Dicho de otra manera no tienen derecho legal a presentar la controversia. ¡Increíble!
Ya antes sucedió lo mismo con varios presidentes municipales que se consideraron afectados por la cesión de territorio de sus municipios a empresas que tendrán la concesión por 30 años para explorar y explotar hidrocarburos y por la transferencia de Pemex a los contratistas de parte de la renta petrolera.
Y, antes de esto último, resolvieron lo mismo contra algunos diputados que trataron de hacer lo propio con los contratos de servicios múltiples, versión anterior a la Reforma Energética, del mecanismo de entrega de los beneficios del petróleo a los contratistas.
En ningún caso, la Suprema Corte entró al fondo del problema; no se discutió si los contratos son o no constitucionales, sino el derecho de quienes presentaban la controversia, a defender los intereses de la Nación, el que les fue negado.
Mientras se está asesinando a Pemex, la Suprema Corte se entretiene discutiendo si quienes están viendo el asesinato pueden o no, jurídicamente, señalar el homicidio.
¿Quién entonces y cómo, puede o podemos, parar el atentado? Si la Suprema Corte es la única instancia para interpretar la Constitución y en este caso para señalar la constitucionalidad o no de los contratos, nos podrían decir los señores ministros ¿quién tiene derecho a pedirles que lo hagan? ¿Cómo podemos convencerlos de que actúen frente a un hecho de lesa Patria?
Su actitud está resultando el escudo infranqueable para la impunidad. Un grupo de señores incrustados en el consejo de administración de Petróleos Mexicanos se sirven con la cuchara grande de los contratos y reparten, además, parte de la renta petrolera que corresponde a la Nación, a cercanos y consentidos, abusando de que una Ley secundaria los faculta para diseñar los contratos, pero ignorando los límites que la Ley Suprema establece. En este caso, si la Suprema Corte calla, otorga.
Ayer, la Suprema Corte tomó su decisión; hoy, literalmente, se adjudican los primeros contratos, Como dirían los interesados de aquí y de allá: “Just in time” –uso el idioma que usan–; ¡que coordinación!, ¿no?
La Suprema Corte puede estar tranquila, pues cumplió con precisión, en tiempo y forma –que en este caso la forma no fue fondo–, con las instrucciones de sus jefes de hecho: los dueños del poder y del dinero. ¿Qué hacer si quienes debieran ser garantes del estado de derecho lo violan y quienes debieran juzgar no juzgan, amparándose en meras cuestiones procesales, para nunca entrar al fondo del asunto, con lo que impiden el acceso a la ley? ¿Se trata de un laberinto siniestro sin solución? No podemos dejarnos caer en la resignación, cuando nos asiste la razón y está en juego el interés nacional.
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Se inconforman petroleros de Pajaritos
Pemex no entregara comprobantes de pagos
Los trabajadores de petroquímica Pajaritos se inconformaron por la arbitraria disposición del área de Recursos Humanos de dicho complejo de cancelar la entrega de los recibos de pago de sus salarios a partir de la catorcena 15, con el argumento de carencia de papel
Ante tal situación solicitaron la intervención del presidente del Grupo Mayoritario “24 de Octubre” de la sección 11 del sindicato de Trabajadores Petroleros de la Republica Mexicana (STPRM), Ramón Hernández Toledo y al secretario general e la sección 11, Alfredo Yuen Jiménez, se asienta en un escrito firmado por 600 trabajadores de Pajaritos.
“Esta situación nos deja en el más completo desconocimiento de las prestaciones que se pagan, así como de las jornadas de tiempo extra e insalubre, descuentos y estados de cuentas de los adeudos por concepto de préstamos administrativos y sindicales, además de impedir la realización de tramites personales fuera de la empresa como centros comerciales e instituciones donde exigen los dos o tres últimas fajillas de pago”.
Los trabajadores señalan que en cualquier empresa, por grande o pequeña que sea, otorgan a los trabajadores los recibos de pago, por lo que no entienden como una empresa de clase mundial como Pemex Petroquímica restrinja la entrega de dicho comprobante de pago, lo cual es violatorio a los derechos laborales.
Los funcionarios de la empresa, dejan a los trabajadores la opción de solicitar una copia de los recibos “sin valor para hacer gestiones con terceros” gestionando esta fajilla mediante el formato 5 ante el departamento de recursos humanos, sin embargo, el jefe del área del complejo Petroquímica Pajaritos, Antonio Desidelia Hernández ha dicho que solo será para “casos especiales”, cuando este problema atañe y afecta a todos los trabajadores en general.
Los trabajadores petroleros indican que los formatos son otorgados a “cuentagotas” por la representación sindical, lo que implica la realización de trámites prolongados, con la consecuente pérdida de horas-hombre, independientemente de un tortuoso interrogatorio de los fines para los que se utilizara el recibo.
Ante esta situación los trabajadores están solicitando el apoyo de sus líderes sindicales.
La empresa asegura que coloco avisos en los sectores en el sentido de que a partir del 20 de julio ya no se darán recibos y que la medida es por tiempo indefinido.
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Abandono y entrega a los particulares: Cia. Mexichem invierte 556 millones en la planta Clorados III del complejo petroquímico Pajaritos.
Petroquímica para los mexicanos
Uno de los temas centrales en la agenda neoliberal mundial es la privatización de los recursos estratégicos de la nación. En el caso de México, uno de estos recursos es el petróleo. Desde mediados de los 80, en pleno “boom” petrolero, ha tenido lugar una política de abandono de la industria petrolera nacional que busca demostrar la “poca rentabilidad” del sector, a través del mal negocio de exportar petróleo crudo e importar gasolinas, y de permitir la privatización del sector como única “solución” para que vuelva a ser rentable. La estrategia anterior se ve reflejada de manera particular en ciertas áreas, como la petroquímica, que resulta muy rentable y en la que, paradójicamente, se ha invertido muy poco. La petroquímica requiere inversión, pues es un sector de importancia estratégica en el largo plazo, por su rentabilidad y por la gran cantidad de derivados que se obtienen del petróleo, destacando una gran cantidad de plásticos.
Un caso que ejemplifica hoy esta política de abandono y entrega a los particulares de la industria petroquímica de la nación es el del complejo petroquímico Pajaritos, ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz. En dicho complejo se encuentra la planta Clorados III, donde se produce cloruro de vinilo, materia prima para producir plásticos.
El 29 de julio Pemex anunció el establecimiento de una coinversión por 556 millones de dólares con la empresa Mexichem en el marco de “una alianza estratégica y de modernización tecnológica”. Esta pretendida sociedad estaría violentando el artículo 27 constitucional y también el 28, al crear un monopolio para Mexichem, lo que constituiría un caso de concentración opuesta al interés público en la concesión de servicios y bienes del dominio federal. Debido a que la planta Clorados III es un inmueble propiedad de la nación, la alianza entre Pemex y Mexichem no ha sido autorizada; ello sería inconstitucional.
Con esta denuncia ha acudido al Congreso Rocío Nahle, ex trabajadora de Pemex, destacada luchadora en defensa de los recursos de la nación y férrea opositora a la privatización petrolera.
Muchos de los impulsores de la privatización del petróleo ponen como ejemplo de desarrollo a Petrobras y su modelo mixto de capitalización. Sin embargo, pocos dicen que dicha empresa nunca fue totalmente del Estado y que los gobiernos brasileños se han preocupado por invertir mucho en petroquímica. Pemex ha sido uno de los sostenes de las finanzas públicas del país durante décadas, y es imprescindible conservarlo y fortalecerlo. No se puede permitir la entrega de los recursos de la nación a los particulares. Por el contrario se requiere de un modelo que sitúe al sector energético como palanca del desarrollo nacional. Un elemento clave para lograrlo es contar con una visión de largo plazo que apueste por sectores estratégicos, como el de la petroquímica. Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]
Javier Jiménez Espriú
La Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió por siete votos contra cuatro que diputados de la actual Legislatura, que le enviaron una controversia constitucional argumentando que los contratos incentivados de Pemex son inconstitucionales, no tienen interés legítimo” para plantearla. Dicho de otra manera no tienen derecho legal a presentar la controversia. ¡Increíble!
Ya antes sucedió lo mismo con varios presidentes municipales que se consideraron afectados por la cesión de territorio de sus municipios a empresas que tendrán la concesión por 30 años para explorar y explotar hidrocarburos y por la transferencia de Pemex a los contratistas de parte de la renta petrolera.
Y, antes de esto último, resolvieron lo mismo contra algunos diputados que trataron de hacer lo propio con los contratos de servicios múltiples, versión anterior a la Reforma Energética, del mecanismo de entrega de los beneficios del petróleo a los contratistas.
En ningún caso, la Suprema Corte entró al fondo del problema; no se discutió si los contratos son o no constitucionales, sino el derecho de quienes presentaban la controversia, a defender los intereses de la Nación, el que les fue negado.
Mientras se está asesinando a Pemex, la Suprema Corte se entretiene discutiendo si quienes están viendo el asesinato pueden o no, jurídicamente, señalar el homicidio.
¿Quién entonces y cómo, puede o podemos, parar el atentado? Si la Suprema Corte es la única instancia para interpretar la Constitución y en este caso para señalar la constitucionalidad o no de los contratos, nos podrían decir los señores ministros ¿quién tiene derecho a pedirles que lo hagan? ¿Cómo podemos convencerlos de que actúen frente a un hecho de lesa Patria?
Su actitud está resultando el escudo infranqueable para la impunidad. Un grupo de señores incrustados en el consejo de administración de Petróleos Mexicanos se sirven con la cuchara grande de los contratos y reparten, además, parte de la renta petrolera que corresponde a la Nación, a cercanos y consentidos, abusando de que una Ley secundaria los faculta para diseñar los contratos, pero ignorando los límites que la Ley Suprema establece. En este caso, si la Suprema Corte calla, otorga.
Ayer, la Suprema Corte tomó su decisión; hoy, literalmente, se adjudican los primeros contratos, Como dirían los interesados de aquí y de allá: “Just in time” –uso el idioma que usan–; ¡que coordinación!, ¿no?
La Suprema Corte puede estar tranquila, pues cumplió con precisión, en tiempo y forma –que en este caso la forma no fue fondo–, con las instrucciones de sus jefes de hecho: los dueños del poder y del dinero. ¿Qué hacer si quienes debieran ser garantes del estado de derecho lo violan y quienes debieran juzgar no juzgan, amparándose en meras cuestiones procesales, para nunca entrar al fondo del asunto, con lo que impiden el acceso a la ley? ¿Se trata de un laberinto siniestro sin solución? No podemos dejarnos caer en la resignación, cuando nos asiste la razón y está en juego el interés nacional.
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Se inconforman petroleros de Pajaritos
Pemex no entregara comprobantes de pagos
Los trabajadores de petroquímica Pajaritos se inconformaron por la arbitraria disposición del área de Recursos Humanos de dicho complejo de cancelar la entrega de los recibos de pago de sus salarios a partir de la catorcena 15, con el argumento de carencia de papel
Ante tal situación solicitaron la intervención del presidente del Grupo Mayoritario “24 de Octubre” de la sección 11 del sindicato de Trabajadores Petroleros de la Republica Mexicana (STPRM), Ramón Hernández Toledo y al secretario general e la sección 11, Alfredo Yuen Jiménez, se asienta en un escrito firmado por 600 trabajadores de Pajaritos.
“Esta situación nos deja en el más completo desconocimiento de las prestaciones que se pagan, así como de las jornadas de tiempo extra e insalubre, descuentos y estados de cuentas de los adeudos por concepto de préstamos administrativos y sindicales, además de impedir la realización de tramites personales fuera de la empresa como centros comerciales e instituciones donde exigen los dos o tres últimas fajillas de pago”.
Los trabajadores señalan que en cualquier empresa, por grande o pequeña que sea, otorgan a los trabajadores los recibos de pago, por lo que no entienden como una empresa de clase mundial como Pemex Petroquímica restrinja la entrega de dicho comprobante de pago, lo cual es violatorio a los derechos laborales.
Los funcionarios de la empresa, dejan a los trabajadores la opción de solicitar una copia de los recibos “sin valor para hacer gestiones con terceros” gestionando esta fajilla mediante el formato 5 ante el departamento de recursos humanos, sin embargo, el jefe del área del complejo Petroquímica Pajaritos, Antonio Desidelia Hernández ha dicho que solo será para “casos especiales”, cuando este problema atañe y afecta a todos los trabajadores en general.
Los trabajadores petroleros indican que los formatos son otorgados a “cuentagotas” por la representación sindical, lo que implica la realización de trámites prolongados, con la consecuente pérdida de horas-hombre, independientemente de un tortuoso interrogatorio de los fines para los que se utilizara el recibo.
Ante esta situación los trabajadores están solicitando el apoyo de sus líderes sindicales.
La empresa asegura que coloco avisos en los sectores en el sentido de que a partir del 20 de julio ya no se darán recibos y que la medida es por tiempo indefinido.
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Abandono y entrega a los particulares: Cia. Mexichem invierte 556 millones en la planta Clorados III del complejo petroquímico Pajaritos.
Petroquímica para los mexicanos
Uno de los temas centrales en la agenda neoliberal mundial es la privatización de los recursos estratégicos de la nación. En el caso de México, uno de estos recursos es el petróleo. Desde mediados de los 80, en pleno “boom” petrolero, ha tenido lugar una política de abandono de la industria petrolera nacional que busca demostrar la “poca rentabilidad” del sector, a través del mal negocio de exportar petróleo crudo e importar gasolinas, y de permitir la privatización del sector como única “solución” para que vuelva a ser rentable. La estrategia anterior se ve reflejada de manera particular en ciertas áreas, como la petroquímica, que resulta muy rentable y en la que, paradójicamente, se ha invertido muy poco. La petroquímica requiere inversión, pues es un sector de importancia estratégica en el largo plazo, por su rentabilidad y por la gran cantidad de derivados que se obtienen del petróleo, destacando una gran cantidad de plásticos.
Un caso que ejemplifica hoy esta política de abandono y entrega a los particulares de la industria petroquímica de la nación es el del complejo petroquímico Pajaritos, ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz. En dicho complejo se encuentra la planta Clorados III, donde se produce cloruro de vinilo, materia prima para producir plásticos.
El 29 de julio Pemex anunció el establecimiento de una coinversión por 556 millones de dólares con la empresa Mexichem en el marco de “una alianza estratégica y de modernización tecnológica”. Esta pretendida sociedad estaría violentando el artículo 27 constitucional y también el 28, al crear un monopolio para Mexichem, lo que constituiría un caso de concentración opuesta al interés público en la concesión de servicios y bienes del dominio federal. Debido a que la planta Clorados III es un inmueble propiedad de la nación, la alianza entre Pemex y Mexichem no ha sido autorizada; ello sería inconstitucional.
Con esta denuncia ha acudido al Congreso Rocío Nahle, ex trabajadora de Pemex, destacada luchadora en defensa de los recursos de la nación y férrea opositora a la privatización petrolera.
Muchos de los impulsores de la privatización del petróleo ponen como ejemplo de desarrollo a Petrobras y su modelo mixto de capitalización. Sin embargo, pocos dicen que dicha empresa nunca fue totalmente del Estado y que los gobiernos brasileños se han preocupado por invertir mucho en petroquímica. Pemex ha sido uno de los sostenes de las finanzas públicas del país durante décadas, y es imprescindible conservarlo y fortalecerlo. No se puede permitir la entrega de los recursos de la nación a los particulares. Por el contrario se requiere de un modelo que sitúe al sector energético como palanca del desarrollo nacional. Un elemento clave para lograrlo es contar con una visión de largo plazo que apueste por sectores estratégicos, como el de la petroquímica. Te puedes documentar e informar en nuestra página www.cnee-sur.net y enviar tus comentarios y colaboraciones a: [email protected] ó [email protected]