LA BARRENA
Gobernar: saber hacer y no robar
El pasado 25 de octubre hubo una comparecencia del titular de la Secretaría de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, ante la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados; apenas fue advertida por los medios. No hubo consecuencia alguna.
Rocío Nahle García, coordinadora del grupo parlamentario de Morena, produjo no pocas incomodidades al secretario aludido. En el gobierno de Peña, como en muchos otros anteriores, casi cualquier político puede ser titular de lo que sea.
Nahle García, es ingeniera química egresada de la Universidad Autónoma de Zacatecas, con especialidad en petroquímica por la misma Universidad. Realizó un diplomado en ingeniería química de procesos en la UNAM y un diplomado en viabilidad económica en procesos industriales en la Universidad Veracruzana. Inició su carrera laboral en los complejos petroquímicos de Pajaritos, Cangrejera y Morelos de Pemex, donde se desempeñó en las áreas administrativas, financieras, de procesos, planeación y control de calidad.
No es extraño que el abogado por la Ibero, Pedro Joaquín, haya pasado tragos amargos frente a una experta en la materia. Pero qué cree usted, el abogado Secretario recibió en Londres, de parte de la revista Petroleum Economist, el premio al Ministro del Año 2015, en reconocimiento a su participación en la aprobación e implementación de la reforma energética en México. ¿Raro?; no, era y son muchos los capitales internacionales interesados en desplumar a México en materia energética. Y hay ganancias para los desnacionalizadores.
Reproduzco parcialmente la intervención de la diputada Nahle, y lo hago con el lenguaje coloquial que ella utilizó en su intervención, agregando pequeños cambios que hagan más inteligibles sus palabras en este texto: “El desempleo en Campeche, en Tabasco, en Veracruz, en Tamaulipas, en Nuevo León, en Guanajuato, se debe a la reforma energética. Yo vengo de ahí; necesitaría usted también ir y ver. ¿Y por qué ocurrió tal cosa?: porque se cerraron plazas, y no hay producción.
“Aquí tengo, la propuesta que usted como Presidente del Consejo de Administración de Pemex, el pasado 17 de octubre aprobó y ya ¡no aparecen los complejos petroquímicos!. Ya no están en la Dirección General de Transformación Industrial, Cangrejera, Morelos, Cosoleacaque, Camargo, y de Pajaritos pues ya ni qué decir, ya nos respondieron que ya no es nuestro; entonces estamos preocupados porque vengan inversiones de otro lado, y lo que tenemos aquí lo estamos dilapidando para negocios de particulares. Y esto es preocupante; pero todavía es más preocupante, la refinación: las seis refinerías están trabajando al 48 por ciento de su capacidad, y nos dicen que los mexicanos somos tontos si queremos producir gasolina; creo que los Estados Unidos, la India, los árabes, han de tener un coeficiente intelectual alto porque ellos sí están procesando gasolinas y nosotros la estamos comprando.
“Por lo que hace a las ‘Alianzas estratégicas’ en refinerías, pues no se los vamos a permitir; esas fueron instalaciones que hicimos nosotros [los mexicanos]; se invirtieron 2,600 millones de dólares a la de Madero, 3 mil millones de dólares a la de Minatitlán; a la de Cadereyta también un mundo de dinero con los coreanos; y ahora nos dicen que no podemos, que tienen que venir más privados y que necesitamos inversiones. Pemex en enero pasado lanzó 4 mil millones de dólares en bonos de deuda. Hacienda le ha dicho no te puedo dar el setenta y tantos por ciento, te voy a pagar el treinta y cinco por ciento de contribución. No lo han hecho. Todo esto nos platican, que vienen las inversiones, que dentro de 8, 9 o 10 años vamos a tener más petróleo…, Nos hablan de una petroquímica que desaparece porque no hay gas; y el gas que había se lo dieron a los brasileños, ya se lo había dicho a usted en el Senado; hay un desbalance energético, y la política que ustedes están empleando es la equivocada, ¡es la equivocada!. Hay que hablar me dice usted de la CFE, de los subsidios, que es para la gente pobre, sí, nada más que la CFE le compra el 40% de su energía, a los privados, y todavía estamos socializando las pérdidas y las ganancias pues ¡son para los privados!. Por eso no estamos de acuerdo en la reforma energética. Ya ni hablar de la corrupción desmedida en Pemex, de Emilio Lozoya, y de Enrique Ochoa en la CFE; lo que están haciendo lo están haciendo mal y se está viendo en los resultados. Y no es un nacionalismo trasnochado, es la realidad la que estamos viviendo…
(Pedro Joaquín defendió el punto de las alianzas internacionales en refinerías: “se hacen en todo el planeta”). La legisladora replicó: “Pues no comparto, no comparto porque nuestras refinerías y complejos petroquímicos tienen sus instalaciones, tienen sus servicios auxiliares y ¡sólo se requiere agua!; no comparto porque en Arabia Saudita, Saudi Aramco abrió su complejo Sahara, y en el Sahara tienen sus servicios auxiliares como los tenemos aquí; entonces si hablamos de cuestiones técnicas, pues no es así. Yo estoy muy preocupada porque ustedes siguen en la misma dirección, ya produjeron 28 mil desempleos, hay una manipulación de las reservas, hay firmas y convenios a modo para participantes, hay caída de producción petrolera, hay un amparo a funcionarios con altos índices de corrupción como Emilio Lozoya y Enrique Ochoa Reza”.
Las verdades de Rocío por el desastre energético no pararon ahí: por hoy no tengo más espacio. Seguiremos la próxima semana.
EU: lo que viene
- Geopolítica: energía, agua, territorio
Es notable la incapacidad político electoral de Estados Unidos de ofrecer una resolución no catastrófica ante los grandes retos existenciales que afronta la humanidad: el riesgo de una guerra mundial y la aceleración del calentamiento global antropogénico que conduce a un estadio de irreversibilidad climática catastrófico. Así lo acaba de advertir el Panel Intergubernamental de la Organización de Naciones Unidas en la materia. El contexto internacional que hasta ahora se viene perfilando desde el 11/S, se caracteriza por el deterioro general que se vincula a la unilateralidad y militarización de la política exterior de Estados Unidos, así como del destrozo de la relación política y estratégico militar entre EU y Rusia, ambas en control de 95 por ciento del arsenal nuclear. El panorama que se presenta al mundo es difícil, agravado acá por el sometimiento gubernamental a procesos de integración estadunidenses de corte colonial en lo económico y de seguridad.
En verdad ha sido brutal y multidimensional el asalto imperial/corporativo y de la voraz lumpenburguesía local contra el interés público de México y ahora van por más: territorios indígenas, campesinos, de pequeños y medianos agricultores, en pos de combustibles fósiles, agua y minerales lanzándose sobre poblaciones y ecosistemas hasta la extinción, en el marco del gran robo: la llamada “reforma” energética y las leyes que le atienden. Desde 1982 es una incesante guerra de clase del alto capital a través del FMI-BM-BID y sus country managers locales, mediante una condicionalidad acreedora que se disfraza de “neoliberal”, porque, como dice Chomsky, ni es “nueva” ni es “liberal”. Es un programa que fragiliza a más no poder las bases del aparato productivo, y con ello los ejes de la estabilidad y la paz social. En tiempos de deterioro en la relación EU/Rusia y de alto riesgo de guerra, el prianismo anuló la autosuficiencia alimentaria y de abastecimientos de gasolinas, fomentó la desigualdad extrema y la pobreza y aceptó la injerencia de Estados Unidos en asuntos de energía, de ministerio público y de resguardo fronterizo.
La dimensión militar, a través de la Iniciativa Mérida, se montó sobre un “argumento” de más de 3 mil millones de dólares, más fondos extras del Departamento de Defensa ¿para “agilizar” la toma de decisiones en materia de seguridad pública? La guerra al narco o al crimen organizado, la proeza histórica de Calderón con decenas y decenas de miles de muertos y desaparecidos, proeza realizada en medio de persistentes autorizaciones para abrir casinos y recurriendo al aparato militar, al margen de todos los protocolos formalizados en la Convención de Palermo para tales efectos. Calderón y su equipo desatendieron la inmediata vigilancia y control de los flujos de capital, de armas de asalto y de contrabando aunque esa Convención estaba en vigor en México desde septiembre de 2003. Ellos privilegiaron los protocolos militares de Estados Unidos, la última opción y sólo en casos excepcionales según la ninguneada Convención.
Es desde este “asalto” que se acentúan las vulnerabilidades y acosos a la integridad y jurisdicción territorial de la nación desde la plataforma imperial del homeland security de Estados Unidos. En tiempos de calentamiento global antropogénico que, junto a una guerra, representan gran amenaza a la agricultura, el prianismo acabó con la autosuficiencia alimentaria y debilitó el manejo nacional del sector petroeléctrico cuando más se necesita. Con diseños de mercado que no están orientados a generar empleo y bienestar, realizan masivos recortes como si buscaran acicatear los precipitantes de caos: la desigualdad extrema, la polarización, la impunidad.
En Estados Unidos y en el México prianista abundan los asaltos al “tesoro”. Allá haciendo pedazos a Irak, Afganistán, Libia y luego “reconstruyéndolos” a base de jugosos contratos (sin rendición ni de cuentas ni de resultados), eso sí con centenares de miles de bajas civiles, y acá a través de empréstitos de reformas estructurales del FMI-Banco Mundial ahogados en opacos manejos de privatización y corrupción que J. Stiglitz calificó de préstamos de “sobornización” con depósito legal en banca suiza para agilizar la toma de decisiones. Prolifera el negocio bélico: nuestro socio en el TLCAN en una semana de septiembre bombardeó seis países de Medio Oriente y el norte de África sin dejar su programa de asesinatos vía drones, ¡haciendo amigos por todo el mundo!, mientras auspicia conflictos mayores con Rusia que pueden desembocar en interrupciones en los flujos mundiales de alimentos y energéticos que el aparato de seguridad de Estados Unidos puede decidir “regular”, según se dé la intensificación bélica.
En una ecuación mundial de gran confrontación y provocación militar alentada por nuestro socio, es imprudencia mayor hacia la población que, sin autorización senatorial, Los Pinos involucre tropa mexicana en operativos manejados por Estados Unidos bajo la rúbrica de “operaciones de paz”.