LA BARRENA
|CHANTAJES, MENTIRAS Y MEDIAS VERDADES DEL GASOLINAZO
(Primera de dos partes) Dr. Víctor Rodríguez Padilla, UNAM 13 de enero de 2017
En los últimos días el presidente Enrique Peña Nieto ha tratado de explicar el incremento en el precio de la gasolina y el diésel, con base en chantajes, mentiras y verdades a medias, en lugar de transparentar y aclarar la estructura de costos de esos combustibles, así como los beneficios que obtienen los diferentes actores públicos y privados que participan en la cadena de suministro. Qué le vamos a hacer, hablar con la verdad no es lo suyo, prefiere intentar tomarle el pelo a la sociedad. No extraña entonces la incredulidad, desconfianza e irritación que sus “explicaciones” han causado en la ciudadanía.
EPN dice: “Sé que hay mucha molestia y enojo por esta situación. Son sentimientos que entiendo y que comprendo”.
En realidad, el gasolinazo es una prueba de que Peña Nieto es incapaz de entender y comprender, de ahí la imposición de una medida inusitada, aplicada sin miramiento, a raja tabla, negando categóricamente la posibilidad de dar marcha atrás. Prefiere los muertos y heridos en las calles, las manifestaciones y disturbios, el malestar y la agitación social, que detener la liberalización de precios, paso indispensable para privatizar el suministro de combustibles. Entender y comprender no son virtudes de un presidente autoritario que ordena reprimir manifestaciones de descontento y, presumiblemente, infiltrar saqueadores para desprestigiar la protesta ciudadana. Desde lo más alto del poder y teniendo riquezas a manos llenas no se puede entender las repercusiones del gasolinazo en el costo del transporte, la canasta básica y los demás bienes y servicios necesarios para sobrevivir con los bajos salarios que se pagan en este país. El que todo lo tiene no puede sentir en carne propia la pérdida de poder de compra de las familias, tengan o no automóvil.
EPN dice: “Este ajuste en el precio de la gasolina no se debe a la reforma energética ni tampoco a un aumento en los impuestos”.
El presidente miente por partida doble.
En la iniciativa que Peña Nieto envió al Congreso para expedir la Ley de Ingresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal de 2017,1/ se asienta, en blanco y negro, que los precios máximos que Hacienda aplicaría este año era un paso necesario para garantizar una liberalización gradual y ordenada del precio al consumidor final, lo cual consolidaría la reforma energética. ¡Él lo dijo! Y ahora se desdice.
En esa misma iniciativa Peña Nieto afirmó: “a partir de 2016 se reformó la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para que el pago de este impuesto se calculara aplicando una cuota por litro en vez de una tasa variable dependiente de la diferencia entre el precio internacional y el precio doméstico”.2/ En efecto, no se creó un nuevo impuesto, lo que cambió fue la manera de calcular el IEPS con la única finalidad de llenar las arcas públicas. El tremendo aumento en la recaudación por ese impuesto prevista en la Ley Federal de Ingresos (LFI) habla por sí sola:
LIF 2014: 16,483.0 millones de pesos
1 https://goo.gl/b4bk5T 2 La reforma en la manera de calcular el IPES se aprobó en diciembre de 2015. Véase: “Acuerdo por el que se da a conocer la banda de precios máximos de las gasolinas y el diésel para 2016 y otras medidas que se indican”, DOF: 24/12/2015,
30,321.3 “ 209,386.1 “ 284,432.3 “ ¡Por supuesto que hay un aumento en los impuestos! Está en la Ley
EPN dice: “Como Presidente mi responsabilidad es justamente tomar decisiones difíciles en el presente, para evitar afectaciones mayores en el futuro”.
Peña Nieto miente nuevamente. El gasolinazo de enero es sólo el principio. En febrero vendrán “ajustes” y más tarde fluctuaciones sin excluir aumentos desproporcionados de precios. Peña Nieto está perfectamente consciente de ello y lo reconoció públicamente en la iniciativa de Ley Federal de Ingresos 2017 que envió al Congreso en agosto pasado donde señaló textualmente:
Durante 2017 y 2018, cuando la CRE, previa opinión de la COFECE, informe a la SHCP que se han presentado aumentos desproporcionados en los precios al público de las gasolinas o el diésel, dicha Secretaría podrá establecer precios máximos al público en aquellas regiones o subregiones en que ello sea necesario, a efecto de proteger al consumidor” (énfasis agregado).
EPN dice: “El Gobierno no recibirá ni un centavo más de impuestos por este incremento”.
El presidente Peña vuelve a mentir. De acuerdo con la Ley Federal de Ingresos para el Ejercicio Fiscal 2017,3/ la recaudación por el IEPS a los combustibles automotrices aumentará en más de 75 mil millones de pesos, lo que representa un aumento de 35.8%
LIF 2015: LIF 2016: LIF 2017:
LIF 2016: LIF 2017: Incremento
209,386 millones de pesos 284,432 “ 75,046 “ 35.8%
La voracidad de la administración peñista no tiene límites, ha buscado en la gasolina y el diésel la tabla de salvación. Desde el año pasado ha estado utilizando el IEPS a los combustibles para llenar el hueco que ha dejado en las finanzas públicas la caída de los ingresos petroleros, resultado a su vez, del hundimiento del precio del petróleo en el mercado internacional y la declinación incontenible de la producción nacional. Además del objetivo privatizador, el gasolinazo tiene una finalidad recaudatoria. Está en la Ley.
EPN dice: “¿Por qué subió entonces el precio de la gasolina? Porque en el último año, en todo el mundo, el precio del petróleo aumentó cerca de 60 por ciento. Esto, a su vez, ha aumentado el precio internacional de la gasolina... En pocas palabras, se trata de un aumento que viene del exterior.”
El Ejecutivo federal dice una verdad a medias.
Si para efectos de cálculo se utiliza el precio más bajo y el más alto del petróleo crudo WTI observados en 2016 –tal como hace Peña Nieto–,4/ el aumento resulta de 64.2%. Sin embargo, de un año al otro, de 2015 a 2016, el precio promedio del WTI cayó 13% al pasar de 48.7 a 42.3 dólares por barril.5/
3 https://goo.gl/W3wiXv 4 El West Texas Intermediate es el petróleo crudo de referencia en los EU. 5 Promedio de enero a noviembre
Para la gasolina la lógica es la misma. Si se utiliza el nivel más bajo y el nivel más alto del precio de la gasolina al consumidor final en la costa americana del Golfo de México en 2016,6/ resulta que el precio creció 29.6% Sin embargo, de un año al otro, de 2015 a 2016, el precio promedio bajo 10% al pasar de 2.25 a 2.03 dólares el galón.
En conclusión, Peña Nieto sólo cuenta una parte de la historia, evidentemente la que le conviene. Usa maliciosamente la estadística para concluir que subieron los precios internacionales y el gasolinazo está justificado. No omito señalar que un análisis reciente del Departamento de Energía de los EU señala que el precio de la gasolina bajó 12% en 2016 y ha sido la cotización más baja desde 2004, especialmente en el área de Houston.7/
6 La costa americana del Golfo de México es el principal origen de las exportaciones hacia México, 7 U.S. regular retail gasoline prices averaged $2.14 per gallon (gal) in 2016, 29 cents/gal (12%) less than in 2015 andthelowestannualaveragepricesince2004... https://www.eia.gov/todayinenergy/detail.php?id=29452
En la iniciativa de Ley de Ingresos 2017, donde se estableció el esquema de precios de las gasolinas y el diésel para este año, Peña Nieto nunca señaló que era necesario y urgente aumentar el precio de los combustibles en el país debido a una mayor cotización en el mercado internacional, tampoco advirtió que de no incrementar el precio las finanzas públicas estarían en riesgo. Esas advertencias y esos riesgos no aparecen en ninguna parte del paquete económico 2017. La justificación oficial de los precios máximos giró única y exclusivamente en torno a la reforma energética y su cristalización en un mercado liberalizado de combustibles en todo México a más tardar el 31 de diciembre de 2018.
EPN dice: “Mantener el precio artificial de las gasolinas nos hubiera obligado a recortar programas sociales
“Mantener un precio artificial de la gasolina en 2017, como el que teníamos en diciembre, habría significado un gasto adicional de más de 200 mil millones de pesos . “Este monto equivale a paralizar por cuatro meses todos los servicios del Seguro Social, desde consultas con el médico familiar, hasta cirugías, guarderías y servicios de emergencia; interrumpir dos años completos los apoyos que entrega el Programa Prospera a casi 7 millones de familias; suspender tres años el Seguro Popular, que cuida la salud de más de 50 millones de mexicanos. Aquí les pregunto: ¿qué hubieran hecho ustedes?”.
En su desesperación por ocultar las verdaderas razones del gasolinazo Enrique Peña Nieto recurre al chantaje grotesco, sucio e insultante. ¿Por qué el recorte se aplicaría al gasto social? ¿Por qué habiendo tanta tela de donde cortar el gobierno federal iría contra los que menos tienen? ¿Por qué mejor no recortar el dinero que reciben los partidos políticos o los subsidios a las grandes empresas o los costosos viajes del presidente al extranjero? El mensaje presidencial es perverso: gasolinazo o pierdes tu empleo, gasolinazo o tu familia pasa hambre, gasolinazo o le quito la beca a tu hijo, gasolinazo o se muere tu bebé por falta de atención médica... Peña es desleal e indigno del cargo que ocupa, un estadista como se pretende no amenaza con cerrar escuelas y hospitales, cancelar programas de lucha contra la pobreza y otras barbaridades similares. Su estrategia de atemorizar para acabar con la protesta es simplemente inadmisible.
Peña Nieto pregunta: “¿qué hubieran hecho ustedes?” Interroga a la sociedad porque a él no se le ocurre actuar con honestidad, transparencia, justicia y dignidad. En lugar de amenazar con tomar a los pobres como rehenes y chivos expiatorios, la administración peñista debería aplicarse en cobrar los impuestos que le deben los grandes contribuyentes, en abandonar la elusión fiscal como práctica de gobierno y en elevar la contribución de las clases pudientes de la sociedad al financiamiento del desarrollo. Escoger entre gasolinazo o recorte al gasto social es un falso dilema que sólo cabe en la cabeza de un presidente insensible y autoritario, que no ve ni escucha y que gobierna para unos cuantos.
(continuará)