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La Verdad del Sureste

Breve repaso a la historia de Tabasco/XIII

De Santamaría a Mora, visos de desarrollo y modernidad


 

Con Francisco J. Santamaría, que asumió pasada la media noche, en el primer minuto de 1947 en el Cine Tropical, sede de la legislatura para la ocasión, inician los periodos de gobierno de seis años. Nacido en Cacaos, Jalapa, el 10 de septiembre de 1886, el distinguido lingüista colaboró de cerca con el general sinaloense, Francisco J. Serrano, ex secretario de Guerra y Marina que lanzó su candidatura para las elecciones presidenciales de 1928 contra los intentos reeleccionistas de Álvaro Obregón, que ya había gobernado el país entre 1920 y 1924.

En una época donde las venganzas se resolvían a balazos, Serrano y sus partidarios fueron aprehendidos cuando celebraba su santo en Cuernavaca, y posteriormente, el 3 de octubre de 1927, asesinados en Huitzilac, Morelos, por las fuerzas del gobierno de Calles (que apoyaba a Obregón). Entre las victimas estuvo el tabasqueño Rafael Martínez de Escobar. Paradójicamente, Santamaría, único sobreviviente de la matanza de Huitzilac, se afilió después al PRI, fundado años antes como PNR por Calles, y como candidato de ese partido llegó a la gubernatura. Su administración enfrentó desde un inicio dificultades políticas y económicas.

En su primer año impulsó la ley sediciosa para encarcelar a las personas que deambulaban en las calles con características de ociosos. Inconforme con la medida, Máximo Evia Ramón, su primer secretario de Gobierno, renunció al cargo bajo el argumento de que se violentaban derechos humanos. Lo sustituyo Joaquín Bates Caparroso.

De igual forma enfrentó manifestaciones de maestros que exigían mejoras salariales y que llegaron a suspender las campañas alfabetizadoras. Pese a que en Tabasco no se presentaron casos de fiebre aftosa, mal que azotó al país, sí provocó la suspensión de embarque de ganado a la capital, por lo que en 1947, su primer año de gobierno, el estado perdió –según cálculos oficiales- 2 millones 943 mil 360 pesos. También siguió a la baja la producción de plátano debido a la plaga del chamusco, las constantes inundaciones y problemas para encontrar canales de embarque.

Los productores de cacao también enfrentaron dificultades porque la distribuidora bajó el precio del grano, que finalmente, gracias a la intervención de la federación, se fijó en 3.75 pesos por kilo. De igual forma se cayó el precio de la copra. Pese a los problemas en la ganadería y agricultura, como desde el inicio de su gobierno había emprendido una reorganización de la hacienda pública, que entre otras cosas incluyó registrar a todos los contribuyentes para combatir la evasión, en los primeros ocho meses de 1947 la administración logró recaudar 3 millones 019 mil 145 pesos. Durante los seis años del gobierno de Santamaría se logró aumentar considerablemente la recaudación. Entre 1942 (último año de Francisco Trujillo) y 1946 (final de Noé de la Flor Casanova) se logró recaudar 8 millones 518 mil 863 pesos. Y en los primeros cinco años del lexicógrafo (1947-1951), ingresaron por recaudación 38 millones 024 mil 570 pesos.

La amplitud de recursos permitió darle un fuerte impulso a la educación, salud con la edificación de Centros de Higiene en varios municipios, a la construcción de obras y el otorgamiento de créditos a los productores, así como avanzar los primeros pasos en la modernización de las técnicas agrícolas. Como ejemplo, en 1949 –pese a un periodo de sequía- se cosecharon 783 hectáreas de diversos productos, cifra superior a las 685 de un año antes. Durante este gobierno se construyeron las carreteras Villahermosa-Teapa, Villahermosa-Cárdenas y Puerto Ceiba-Comalcalco, y se le dio un fuerte impulso a la cultura, área donde se editaron 99 obras, entre ellas el Atlas Geográfico de Tabasco.

En una época en que los gobernantes venían de fuera, Santamaría entregó la silla al tenosiquense Manuel Bartlett Bautista, quien asumió el 1 de enero de 1953. Como juez primero de distrito, en 1938 Bartlett Bautista había negado un amparo a las compañías petroleras extranjeras con el que buscaban revocar una decisión de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que las obligaba a garantizar los derechos laborales de los trabajadores mexicanos en la misma proporción que los extranjeros. La negativa de las compañías petroleras extranjeras a reconocer los derechos labores de sus trabajadores mexicanos fue lo que propició la decisión del presidente Lázaro Cárdenas de nacionalizar el petróleo.

El de Tenosique también había fungido durante once años, entre 1940 y 1951, como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Desde su primer año, Bartlett se quejó del “presupuesto raquítico” de Tabasco en comparación con sus “grandes necesidades”, por lo que reclamó mayor apoyo de la federación. “Tabasco necesita carreteras que lo incorporen a la economía nacional, de grandes obras hidráulicas para controlar las corrientes fluviales y de escolleras que mantengan permanentemente al puerto de Frontera con un calado que permita la entrada y salida de embarcaciones para el transporte de productos”.

Todo eso “por su enorme costo escapa a las posibilidades del estado”, dijo en su primer informe. Sin embargo, en su gobierno se iniciaron las obras de dragado y riego del río Grijalva para aminorar el impacto de las inundaciones y el rescate de extensiones de tierra. Parte de la política agropecuaria de Bartlett consistió en los programas de subsidios a los productores de cacao y copra. Donó los terrenos para la construcción de la futura Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) a un costado de la Laguna de las Ilusiones. Sin embargo, duró sólo dos años y poco más de 2 meses en el cargo. La autorización al alza en las tarifas del transporte público generó una gran inconformidad en diversos sectores, principalmente en los estudiantes del Instituto Juárez, que incendiaron la Cooperativa de Transporte.

A esa inconformidad se sumaron otros sectores que veían insatisfechas sus demandas. Plaza de Armas estaba llena de manifestantes. Bartlett no tuvo apoyo federal, por lo que entendió que tenía que renunciar al cargo, lo que hizo el 22 de marzo de 1955. En la caída de Bartlett tuvo mucho que ver la falta de confianza que le tenía el presidente de la República Adolfo Ruiz Cortínez, pues lo identificaba con el ex presidente Miguel Alemán Valdés. Otra de las causas fue que se negó a aceptar la recomendación presidencial de designar como secretario de Gobierno a Carlos Alberto Madrazo Becerra. Su encargado de la política interna fue Juan Morales Torres.

En su lugar fue designado el general de división Miguel Orrico de los Llanos. Había sido comandante militar en Sonora y Nuevo León, desde donde llegó para hacerse cargo del gobierno de Tabasco. Nombró representante en el Distrito Federal a Carlos Madrazo Becerra. Quizá la obra más destacable en el periodo de Orrico de los Llanos fue que se inauguró la carretera 170 o del Golfo, para comunicar a Tabasco con el resto del país. Durante su periodo creció el presupuesto de 15.9 millones en 1955 a 20.9 millones en 1958. Es en su último año cuando el Instituto Juárez pasa a convertirse en UJAT, pues ya contaba con 900 alumnos. También, el 4 de marzo de 1958 se inauguró el parque Museo de La Venta. En ese año, Orrico reconoció problemas en la agricultura debido a la caída en el otorgamiento de créditos.

El general le entregó el poder a Madrazo Becerra, pese a ser un personaje que polarizaba por sus antecedentes garridistas. Madrazo había apoyado las aspiraciones presidenciales de Javier Rojo Gómez, y estuvo un breve tiempo en prisión acusado de tráfico de braceros, en una trampa que le puso el secretario del Trabajo y Previsión Social de Manuel Ávila Camacho, el tabasqueño ex gobernador Francisco Trujillo Gurría. Fue diputado federal por la capital. Como gobernador (1959-1964) destacó por ser el modernizador de la capital con obras como el malecón de la ciudad, la deportiva, la zona de la cultura de la UJAT, diversos parques y el puente Grijalva.

Dejó el cargo a quien fuera su secretario particular, el escritor y poeta Manuel Rafael Mora Martínez. Otra enfermedad, ahora el mal de Panamá cayó sobre el otrora oro verde, lo que provocó la desaparición de la Unión Nacional de Productores de Plátano, así como de la Unión de Crédito Platanero. En su periodo se crearon las carreras de Medicina y Enfermería de la UJAT, se construyó la carretera Villahermosa-Comalcalco y en 1965 se puso en marcha el Plan Chontalpa, un programa productivo de diversos cultivos para 22 poblados ejidales (15 de Cárdenas y siete de Huimanguillo). Ocuparía 80 mil hectáreas. Este plan de trabajo colectivo tuvo sus años buenos, donde se llegaron a producir hasta 30 mil toneladas de arroz.

También llegó a incrementarse la producción de caña, cacao, maíz y cítricos, así como de ganado bovino y porcino. Con los años, sin embargo, llegó la decadencia. Entre las causas del estancamiento del plan están la individualización de la propiedad (a raíz de que en el esquema colectivo había quienes trabajaban menos y exigían igual).

Además, “se acabó la posta lechera (donde ordeñaban vacas con equipo especializado) y el transporte colectivo pasó a manos de particulares; el molino de arroz no funciona; la central de maquinaria es un panteón de chatarra, la central porcina ya no existe; las zonas plataneras se vinieron abajo; el cacao enfrenta perdidas por plagas; además cerraron la farmacia veterinaria donde comparábamos insumos a bajos precios y las empresas que nos vendían fertilizante barato.

 También desaparecieron las instituciones de crédito rural, los seguros para ejidatarios y un fideicomiso. Hasta las tortillerías ejidales dejaron de funcionar”, dijo en 2011 a La Jornada el ex tesorero de la Unión de Ejidos, Santos Ramírez Jiménez. La contaminación petrolera desnutrió las tierras y cayó la producción por hectárea.  

 

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