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La Verdad del Sureste

Breve repaso a la historia de Tabasco/XVII

El saqueo de Gurría y el fraude de Madrazo


Hechura de su tío Carlos Alberto Madrazo Becerra y de Carlos Hank González, dirigente histórico del poderoso grupo Atlacomulco, famoso por su frase de que “un político pobre es un pobre político”, Manuel Gurría Ordóñez asumió como gobernador sustituto de Tabasco el 29 de enero de 1992 para concluir el periodo para el que había sido electo Salvador Neme Castillo.

 

Los antecedentes políticos de Gurría iban desde secretario de Gobierno de Madrazo Becerra (1959-1964), diputado federal, pasando por su desprecio a la alcaldía de Centro en 1977 para irse como funcionario al Departamento del Distrito Federal con Hank González, hasta ser señalado de operar en 1986, como delegado del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, el fraude electoral contra el panista Francisco Barrio Terrazas en las elecciones para gobernador de Chihuahua, que le dio al priísta Fernando Baeza Meléndez la gubernatura.

 

 “Fraude patriótico”, se dijo en aquella ocasión, porque en palabras atribuidas a Manuel Bartlett, secretario de Gobernación de Miguel de la Madrid, haber permitido el triunfo del PAN hubiera abierto las puertas a tres enemigos del país, la iglesia, Estados Unidos y los empresarios.

 

También fungió como subsecretario de Turismo y luego de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, bajo las órdenes de Hank González en la primera parte del gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Gurría es hijo de Ninfa Ordóñez de Madrazo, prima hermana del “ciclón del sureste”. En las elecciones federales de 1991 fue electo senador, y a la caída de Neme, con el apoyo de Salinas, fue designado gobernador sustituto para allanarle el camino a su primo Roberto. Tras un trienio de corrupción nemista, el mandatario sustituto ofreció en su toma de protesta un gobierno de la “honorabilidad”, que en los hechos fue todo lo contrario.

 

 “El tabasqueño exige honradez de sus funcionarios públicos. Reclama que designen a los más capaces en cada una de las áreas del gobierno, así como el derecho a ser informados con transparencia de lo que su gobierno hace, de la aplicación que se da a los recursos públicos”, dijo en su primer día al frente de la administración. Desde que Gurría asumió, su primo Roberto Madrazo se erigió en poder tras el trono y designó buena parte del gabinete. Colocó a Florizel Medina Pereznieto como secretario particular, a Juan José Hernández Prieto como titular de la Contraloría, y a Enrique Priego Oropeza como procurador de justicia.

 

Durante el gobierno sustituto prevalecieron el tráfico de influencias y el uso del poder y del presupuesto público para beneficiar a amigos y familiares, y sobre todo medidas para allanar el camino a su sucesor Madrazo. En 1992, una de las primeras decisiones que tomó Gurría fue la liquidación y venta de las paraestatales del gobierno del estado, entre ellas el Sistema de Autotransporte y Enlace de Tabasco S.A. de C.V. (SAETA), organismo que encabezó José Eduardo Rovirosa Carrillo. Pese a la exigencia de los opositores, nunca se investigó ni sancionó la corrupción que hundió a ese sistema. Ya sin un sistema de transporte estatal, en mayo de 1992 Gurría enfrentó protestas estudiantiles luego de haber autorizado un alza a las tarifas.

 

El problema se agudizó cuando los concesionarios pararon labores tras ser obligados a otorgar un descuento del 50 por ciento a ese sector, aunque finalmente se logró un acuerdo. Gurría remató al grupo del banquero Carlos Cabal Peniche la Distribuidora de Productos Marinos (Dipromat) en 4 mil millones de viejos pesos, cuando la empresa había sido valuada en 10 mil millones. El mismo grupo adquirió en 1993 el 30 por ciento de las acciones que el gobierno estatal tenía en el hotel Holiday Inn (ahora Camino Real) en 25 millones de pesos, cuando Josefina y Alberto Gular Solórzano, que poseían el 30 por ciento de las acciones, habían ofertado 31 millones de pesos (reportaje de Proceso El poder de Hank en Tabasco: Gurría Ordóñez, Roberto Madrazo y Cabal Peniche, 21 de mayo de 1994). Otro ejemplo demuestra el uso personal del gobierno: en los primeros días de marzo de 1993, el diputado perredista Alberto Pérez Mendoza denunció que la compañía Sanher (Santandreu-Hernández) reconstruía y asfaltaba 23 kilómetros de la carretera Macayo- Paredón de Huimanguillo, que pasaba a las puertas del rancho de Gurría. La obra tuvo un costo de 23 mil millones de pesos.

 

El accionista mayoritario de la empresa era Manuel Santandreu Hernández, primo hermano de la primera dama, Soledad Hernández de Gurría. El contrato se lo entregaron a pesar de haber quedado en cuarto lugar en la licitación. Pérez Mendoza presentó en la Cámara de Diputados una solicitud de juicio político contra Gurría, sin embargo el 26 de marzo la Comisión de Justicia y Gran Jurado exoneró al mandatario, para lo cual elaboró un informe en el que se resolvió que la pavimentación de la carretera no fue decisión personal del Ejecutivo, sino parte “de una estrategia global de desarrollo de varias comunidades rurales de Tabasco”.

 

Ese mismo año, Gurría y Madrazo solicitaron al presidente Salinas recursos para la ampliación de 82 kilómetros de la carretera Agua Dulce- Cárdenas, con una inversión inicial de mil 200 millones de pesos. La obra se le otorgó al Consorcio de Constructores de Tabasco (CCT), un conglomerado de once compañías que encabezaba Manuel Ordóñez Galán, primo de Gurría. El Banco Unión de Cabal Peniche otorgó el financiamiento. Cuando en 1994 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) descubrió los fraudes de Cabal, intervino el banco y se acabó el financiamiento. La obra fue terminada por el gobierno federal. El Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de Tabasco (Induvitab) fue creado en 1994, a partir de la fusión de esos dos organismos, con el propósito de construir viviendas populares en reservas territoriales del estado. El CCT fue el más favorecido, entre otras cosas porque Enrique Flores Sánchez, titular del Induvitab, fungía como consejero de la empresa Concreto Modular Prefabricado, S.A. de C.V., que era parte del conglomerado. Gurría también remató a familiares y amigos más de 180 hectáreas de reservas territoriales. El CCT adquirió gran parte y no para construir viviendas populares, sino fraccionamientos para millonarios.

 

El gobierno vendió a Petróleos Mexicanos (PEMEX) parte del vaso regulador de la Laguna del Negro para la construcción del fraccionamiento Valle Marino para ubicar a los trabajadores de la paraestatal que fueron descentralizados del Distrito Federal en 1993 y 1994. En 1999, esta zona fue una de la mayor afectadas por las inundaciones de finales de año. En casi tres años, el gobierno de Gurría manejó alrededor de seis billones de viejos pesos, además recibió en diciembre de 1993 un crédito del Banco Internacional de 240 mil millones de pesos a vencimiento en 1996 y por el cual se pagaron altos intereses. En lo político continuó la represión iniciada con Neme.

 

De nuevo, en uno de los casos más sonados el ex dirigente de trabajadores Aquiles Magaña fue la victima. Mientras protestaba en el zócalo de la ciudad de México contra despidos injustificados de la administración estatal, una noche fue sacado de su carpa por la fuerza, trasladado a Tabasco y encarcelado por segunda vez. En prisión, duró cuarenta días en huelga de hambre, hasta que logró con el apoyo del movimiento de López Obrador su liberación. En esto también influyeron las amenazas de las esposas de los trabajadores con protestar frente a la catedral y el Centro de Convenciones, donde se casarían Manuel Gurría Hernández, hijo del mandatario con la flor más bella de Tabasco 1992, representando a Teapa, Cristel Reséndez Bocanegra.

 

En junio de 1993, Roberto Madrazo Pintado tomó protesta como dirigente estatal del PRI, como parte de su camino al gobierno. Agapito Domínguez Lacroix (actual titular del ISSET) llegó a la Secretaría General. Desde ahí, Madrazo preparó su llegada al poder. En diciembre de 1993, Gurría propuso al Congreso del Estado la terna de consejeros del organismo electoral local que organizaría las elecciones para gobernador, alcaldes y diputados del año siguiente. Se trataba del empresario Gonzalo Quintana Giorgano (socio de Cabal Peniche), Rodolfo Campos Montejo y César Priego Cobián. El primero quedó como presidente. Madrazo tomó protesta como candidato a la gubernatura el 11 de junio de 1994, tras haber obtenido el apoyo unánime de los sectores, organizaciones y comités municipales del PRI. El 4 de julio registró su candidatura por el PRD Andrés Manuel López Obrador, impugnando la conformación del consejo electoral.

 

El 13 de ese mes se inscribió Juan José Rodríguez Prats, ex secretario de Gobierno de Gurría, por el PAN. El derroche de recursos en la campaña de Madrazo, el condicionamiento en la entrega de programas sociales a cambio del voto por el PRI, la compra de sufragios y la inequidad en los medios de comunicación fue lo que prevaleció previo a la jornada electoral del 20 de noviembre. El resultado final otorgó a Madrazo (PRI) 297 mil 365 sufragios; López Obrador (PRD) 200 mil 087 y Rodríguez Prats (PAN) 13 mil 410. Habían participado otros seis candidatos que en total no sumaron ni el 1 por ciento de la votación. López Obrador desconoció de nuevo los resultados y acusó que Madrazo se gastó en la campaña más de 70 millones de dólares.

 

Días después de los comicios anunció el segundo éxodo por la democracia, por lo que el 23 de noviembre unos 3 mil perredistas iniciaron la marcha a la ciudad de México para entregar a Zedillo, que tomaría protesta el 1 de diciembre, pruebas del fraude, las llamadas cajas de la infamia. A fines de año, en protesta contra el fraude cientos de perredistas tomaron pozos petroleros y muchos de ellos fueron a parar a la cárcel. López Obrador cenó con ellos el 24 y 31 de diciembre.

 

Los opositores bloquearon los accesos a Palacio de Gobierno y Madrazo pudo entrar hasta el 19 de enero de 1995 en que los perredistas fueron desalojados por policías y pandilleros. La corrupción de Gurría fue tal que en 1995 el diputado del PRI Carlos Manuel Rovirosa Ramírez votó en contra de la aprobación de la cuenta pública de su último ejercicio. Los también priístas Raúl Lezama Moo y Griselda García Serra la  

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