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La Verdad del Sureste

Breve repaso a la historia de Tabasco/XVIII

El madrazato: caos, represión, venganzas y fraudes electorales


Breve repaso a la historia de Tabasco/XVIII


 
Los primeros días de enero de 1995 se resumen en la resistencia de Roberto Madrazo Pintado a abandonar la gubernatura, frente a una administración federal conciente del escandaloso fraude electoral de octubre de un año antes y la fuerza de un movimiento opositor que crecía cada día, y dispuesta –según versiones que circularon en su momento- a entregar Tabasco al Partido de la Revolución Democrática (PRD) de Andrés Manuel López Obrador, a cambio de incluir en el gabinete, como secretario de Educación en lugar de Fausto Alzati, al hijo del ciclón de sureste.
     Múltiples reuniones se llevaron a cabo en la Secretaría de Gobernación con la cabeza de Madrazo puesta sobre la mesa. Pero los intereses en torno al débil gobernador eran muchos, y el presupuesto de Tabasco grande.
     El 18 de enero los grupos políticos -principalmente el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con el dirigente Nicolás Haddad López a la cabeza- y empresariales reforzaron sus acciones violentas en defensa de Madrazo. Ese día, irrumpieron violentamente en el programa Telerreportaje de la XEVA (de los pocos que daba voz al movimiento opositor) el cual tuvo que salir del aire un minuto, y obligaron al conductor Jesús Sibilla Oropeza a solicitar el auxilio de la fuerza pública. 
     Haddad López tomó los micrófonos y advirtió que “el voto de los tabasqueños no se negocia a espaldas del pueblo”. Desde finales de diciembre de 1994, cientos de perredistas se adueñaron de Plaza de Armas con el firme objetivo de impedir la entrada de Madrazo a Palacio de Gobierno, en protesta contra el fraude electoral que le había dado el triunfo al priísta semanas antes. Lo lograron dieciocho días, pero el 19 de enero de 1995 no pudieron resistir el embate violento planeado por las cúpulas políticas, policíacas y empresariales del estado, y ejecutado por ellos mismos, la fuerza pública y pandilleros de diversas colonias contratados para la ocasión.
     La estrategia incluyó aislar Plaza de Armas y como si fuera una verdadera guerra, impedir que llegaran víveres a los opositores que tenían tomado el corazón político de Tabasco. Estamos “cansados de tanta chingadera”, hay que demostrar que “tenemos huevos y también somos cabrones”, le comentaba el ex diputado federal y ex dirigente petrolero Mario Ross al titular de la Dirección General de Seguridad Pública, Arturo Zavala Medina, quien en respuesta pedía calma porque –argumentaba- los perredistas eran gente “irracional”. 
     Dentro de la plaza se vivieron desde tempranas horas momentos tensos, hasta que poco antes del medio día iniciaron los ataques contra los seis campamentos perredistas que entrada la tarde-noche culminaron con el desalojo definitivo y la entrada, cerca de las 21:00 horas, de Madrazo a la sede de gobierno. Centenas de policías, militares, priístas, pandilleros, cuatro tanquetas del ejército, palos, piedras y gases lacrimógenos desembocaron en unos 130 heridos, cuatro vehículos destrozados, casas y comercios dañados y en la huida definitiva de los opositores para abrir paso de manera formal a un ejercicio gubernamental que se caracterizó desde un inicio por la corrupción, el miedo, la paranoia, la represión, la inseguridad y la venganza política, incluso contra antiguos aliados. 
     Envalentonado tras haber vencido a la federación y al presidente Ernesto Zedillo, Madrazo vio el presupuesto de Tabasco como su caja chica para sus aspiraciones presidenciales. 
     A los consejeros electorales cómplices del fraude, Madrazo los premió con cargos públicos. Rodolfo Campos Montejo fue designado presidente del Tribunal Superior de Justicia; César Pérez Priego Cobián subprocurador, al vocal ejecutivo del instituto, Manuel Tellaeche Bosch lo hizo secretario de Gobierno; y al director de éste, Bonifacio López Cruz, oficial mayor del TSJ. Manuel Andrade Díaz, quien fue representante electoral del PRI en el proceso, fue nombrado subsecretario de Desarrollo Político de la Secretaría de Gobierno. 
     Pese a todo, la resistencia opositora continuó. A finales de enero de 1995, unas 40 mil personas congregadas en la explanada del Injudet, convocadas por López Obrador, aprobaron un plan de seis puntos de resistencia civil pacifica, que incluía el no reconocimiento al gobierno de Madrazo, el no pago por el consumo de energía eléctrica (que hasta hoy se mantiene), no pago de créditos ni al gobierno ni a bancos, no comprar en establecimientos de priístas, ni consumir productos fabricados en establecimientos de empresarios antidemocráticos.
     Luego, el diputado del PRD, Julio César Álvarez Santos, dio a conocer una lista de los empresarios que, agrupados en el Frente Cívico Tabasqueño (FCT), habían apoyado la rebelión de Madrazo contra el centro, los cuales tenían deudas bancarias por un total de 180 mil millones de viejos pesos, según datos de la asociación de bancos. 
 Figuraban el ex gobernador Mario Trujillo con deudas por 10 mil 472 millones de viejos pesos; el entonces dirigente de la Coparmex Carlos Madrazo Cadena con adeudos por mil 954 millones; César Raúl Ojeda Zubieta, empresario hotelero y diputado federal priísta por 8 mil 804 millones; el presidente del Consejo Estatal Electoral Gonzalo Quintana Giorgano por 9 mil 388  millones, entre otros.
     El primer año de Madrazo también se caracterizó por los ataques e intentos de desestabilización contra los cuatro alcaldes perredistas, Héctor Muñoz (Cárdenas), Carlos Mario Ocampo Cano (Teapa), Adán Magaña (Nacajuca) y Carmen Orueta (Jalpa de Méndez).
     Desde el gobierno y la presidencia de la Gran Comisión del Congreso que encabezaba Pedro Jiménez León, según denuncias de los ediles perredistas, se organizaba y asesoraban grupos de priístas para tratar de desestabilizar a los ayuntamientos opositores. 
     A inicios de mayo, Adán Magaña acusó que priístas, recibiendo órdenes de Madrazo y Jiménez León, trataron de secuestrarlo durante una gira de trabajo por la ranchería Corriente de Nacajuca. Denunció que ambos estaban detrás de Antonio de la O y María del Carmen Vázquez, cabezas de un grupo que trataban de desestabilizar el municipio y que llegaron a irrumpir en la tesorería del ayuntamiento. 
     Además, los cuatro ediles acusaban que el gobierno de Madrazo les retenía injustificadamente sus participaciones. 
     También se orquestó el encarcelamiento del ex edil de Cárdenas, Carlos Alberto Wilson Gómez.
     A menos de cinco meses de haber iniciado su gobierno, Madrazo enfrentó una rebelión policiaca, encabezada por el comandante Leopoldo López Hernández, contra la corrupción en la corporación y la destitución de los coordinadores, en demanda de mejoras salariales y en la alimentación de los elementos en servicio. Cientos de agentes pararon labores. En principio, el gobierno aceptó las condiciones, pero después se echó para atrás. La respuesta fue la inconformidad de los elementos que lograron meterse hasta la Quinta Grijalva y obligaron al gobernador a huir por la parte trasera de la residencia oficial. 
     Este incidente generó el reforzamiento de la seguridad de la Quinta Grijalva y personal del propio Madrazo. El encargado de esa estrategia fue el español Ramón Requeijo Abad, jefe de la empresa Impacto Seguridad Profesional S.A. Según una denuncia de López Obrador, el costo del programa fue de 3 millones 566 mil 352 pesos, e incluía 90 guardaespaldas con equipo sofisticado y un circuito cerrado de televisión para la casa de gobierno. En febrero de 1998 Requeijo Abad metió en un nuevo escándalo al gobierno de Madrazo, cuando fue detenido en la ciudad de México tras balear al conductor de un camión de una empresa cervecera, luego de un percance de transito. Le encontraron en su vehículo una pistola calibre nueve, un revolver 38, una ametralladora Mak-90 y una Uzi, además de municiones. El gobierno se vio obligado a romper el contrato con la compañía de vigilancia. 
     Requeijo Abad también fue responsabilizado de planear el proyecto Lerdo, un plan de espionaje con equipo sofisticado cuyas instalaciones estaban en esa calle, y que fue desmantelado cuando se comenzó a hacer pública su existencia. 
     En el gobierno de Madrazo, la inseguridad también se hizo presente. Uno de los casos más sonados ocurrió el 1 de abril con el secuestro del prominente empresario y ex gobernador del territorio libre de Quintana Roo, David Gustavo Gutiérrez Ruiz, mientras hacía ejercicio en la Ciudad Deportiva. Fue liberado horas más tarde.
     En el 2000, Gutiérrez Ruiz se sumó a las aspiraciones por la gubernatura de dos adversarios de Madrazo. Primero Arturo Núñez y después César Raúl Ojeda Zubieta. 
     En junio de 1995 un nuevo éxodo por la democracia llegó al zócalo de la ciudad de México para seguir exhibiendo las pruebas del fraude electoral, exigir el cese del acoso contra deudores y la justa indemnización para los afectados por los múltiples accidentes en instalaciones de Petróleos Mexicanos (PEMEX). 
     El movimiento tabasqueño, que generó una gran simpatía en los estados del sureste del país, tomó el 4 de ese mes las instalaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), que dejó de operar por primera vez en un siglo. También protestó frente a la torre de PEMEX y en el Banco de México, en lo que sin duda catapultó a López Obrador como una figura nacional, cuya primera escala fue llegar a la dirigencia nacional del PRD en 1996. 
     López Obrador presentó en la capital facturas, pólizas de cheques y notas de remisión para comprobar que Madrazo se gastó en la campaña 237 millones de pesos (un promedio de 800 pesos por voto) cuando el tope fijado por el organismo electoral local fue de 4 millones. “Esperemos que estos documentos sirvan para esclarecer responsabilidades, porque es tiempo de avanzar a verdaderas definiciones en el ámbito de la democracia”, dijo el entonces consejero del IFE, Santiago Creel Miranda. Nadie o pocos se imaginaban que López Obrador lo derrotaría cinco años más tarde en la disputa por la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. 
     “Podría ser el inicio de un juicio penal contra las personas que intervinieron en las elecciones”, señaló a su vez otro consejero del órgano electoral nacional, José Agustín Ortiz Pinchetti, ese sí, hasta hoy, aliado de AMLO en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena). 
     López Obrador presentó demanda penal contra Madrazo en la PGR por esos hechos, pero no prosperó.
     El autoritarismo de Madrazo fue tal que se peleó con parte de las cúpulas priístas. El 1 de febrero de 1998, Héctor Arguello López barrió con Pedro Gutiérrez y Feliciano Calzada para quedarse con la dirigencia del PRI, cargo al que renunció cuatro meses después, el 15 de junio. Denunció que tuvo “obstáculos” y que “hay cosas en la vida que no se pueden permitir”. Meses después se erigió como acérrimo adversario del mandatario y acabó como candidato del PT al gobierno en el 2000. 
El 3 de marzo de ese año, el ex dirigente Nicolás Haddad López también abandonó el partido, según citó en una carta, por la “indiferencia” y “arrogancia” del PRI frente a las causas sociales. El 25 de septiembre, Haddad López fue detenido en una cafetería de Cinepolis por un supuesto fraude de 15 mil pesos al dueño de “El Borrego Chino”. El ex priísta acusó una venganza política orquestada por el mandatario. “Esta es la forma en que Roberto Madrazo Pintado me paga por haberlo llevado a Palacio de Gobierno”, gritaba Haddad mientras era trasladado por los judiciales tras su arresto. Luego salió libre y en el 2000 fue abanderado a la gubernatura por el PVEM. Hoy ya está de regreso en el viejo partido. 
     Otros como Gustavo Rosario Torres, César Raúl Ojeda Zubieta, Humberto Mayans Canabal y Arturo Núñez Jiménez también se fueron separando del PRI, por sus pugnas con Madrazo. Mientras tanto, el desplome de las actividades productivas seguía. Y la corrupción, también. 
     Entre 1994 (último año de Manuel Gurría Ordóñez) y 1999 (los primeros cinco de Madrazo) el Producto Estatal Bruto creció en promedio 1.4 por año, ocupando el lugar 29, debajo de la media nacional que fue de 3.1. De 1993 a 1999 el sector manufacturero decreció -0.1%, mientras el promedio anual nacional fue de avance en 5 por ciento.
     En las elecciones intermedias del 19 de octubre de 1997 el PRI se llevó el carro completo. Ganó todos los distritos de mayoría y las alcaldías, incluidas las cuatro que gobernaba el sol azteca.
     En protesta por lo que consideró unos comicios fraudulentos, López Obrador, investido como dirigente nacional perredista, ordenó a los 11 diputados del partido que habían entrado como plurinominales, renunciar a sus curules. Sin embargo, Adolfo Pérez Cabrera, Loreto Guzmán Valdés, Mario Hernández Madrigal, Joaquín Álvarez Ruiz, Miguel Hernández Ríos, Mirelda Zapata Bautista, José González Domínguez, Taurino García García, Ismael Fernández Cruz, Luis Rey Carrasco Linares y Daniel Rodríguez Aguilera, desobedecieron la indicación, por lo que se les abrió proceso fueron expulsados del PRD. Quedaron como independientes.  El 11 de febrero de 1998 Alianza Cívica presentó en la Cámara de Diputados federal una solicitud de juicio político contra Madrazo, por malversaciones de recursos. De acuerdo a un análisis de esa agrupación, para 1995 se había autorizado al gobierno estatal un presupuesto de 2 mil 666 millones de pesos, de los cuales el Ejecutivo gastaría el 98.2 por ciento, el Legislativo 0.8 por ciento y el Judicial 1 por ciento. Sin embargo, acabó ejerciendo 3 mil 199 millones 099 mil 908 pesos. La mayoría del PRI aprobó ese ejercicio pese a la existencia de diversas anomalías. La organización ciudadana citó por ejemplo que habían presupuestados 85 millones 425 mil 361 pesos para “erogaciones varias” y 637 millones para proyectos educativos, conceptos que no aparecieron en la cuenta pública.
     Denunció un “vacío más grande de información” en el rubro de transferencias de recursos y erogaciones especiales. Aquí había 55 millones 033 mil 704 pesos para aportaciones a convenios con la federación; 40 millones 963 mil 195 para adeudos de ejercicios anteriores; para servicios de deuda y amortización 139 millones; 58 millones para subsidios a la educación; 103 millones 569 mil 019 pesos para subsidios (así, a secas); y 320 millones para participaciones a municipios. 
     Pero en la información de la cuenta pública presentada a la Cámara de Diputados únicamente se mencionó lo último, y que el total erogado en ese rubro fue de mil 096 millones 697 mil 230 pesos. “Si a esto le restamos la participación municipal queda un monto de 660 millones 306 mil 377 pesos del cual simplemente no se hace ninguna especificación en la cuenta pública”, señaló Alianza Cívica.
     El organismo detalló que para 1996 el presupuesto de Tabasco tuvo un aumento de 9 por ciento en términos generales, pero acusó que la distribución careció de lógica, pues mientras la Dirección General de Transito y la Secretaría de Gobierno aumentaron sus recursos en más del 55 por ciento, Seguridad Pública en más de 44 por ciento, y la procuraduría en casi 40 por ciento, en Salud apenas se fortalecieron 6 por ciento y a la Junta Estatal de Caminos se le disminuyó en más del 22 por ciento. Comunicación Social y Relaciones Públicas manejó en 1996 unos 19 mil millones 15 mil 960, más que Teapa y poco menos que Emiliano Zapata, Jalpa de Méndez, Tacotalpa y Jonuta. Es un “caos administrativo”, dijo la agrupación. 
     El 14 de abril, la subcomisión de examen previo, dependiente de la Comisión de Gobernación, aprobó el juicio político contra Madrazo. 
     Seis días después, Madrazo, acompañado de decenas de priístas –acto que el panista Juan José Rodríguez Prats tachó de “cobardía”-, entre ellos el coordinador de los diputados federales del PRI Núñez Jiménez, fueron a buscar a sus oficinas a Santiago Creel, diputado federal del PAN, presidente de la Comisión de Gobernación, para conocer su “verdadero tamaño”. Sin embargo, no lo encontraron. Madrazo venía acusando al panista de haber instalado la subcomisión sin el quórum legal requerido, por lo que el 21 de abril lo denunció ante la PGR.
     Fue en esos días en que Madrazo trató de entregarle a Creel un parche negro, haciendo alusión a un personaje de telenovela, ante las carcajadas de sus acompañantes prestos a celebrarle todo. 
     “Esa personalidad de Catalina Creel que sale de la televisión e irrumpe en la Cámara de Diputados con su maldad, y que ahora su espíritu pretende convertir en Cuna de Lobos (nombre de la telenovela), y para honrar mi apellido le traigo un regalo al diputado Creel para que él pueda honrar el suyo pendiéndose un parche negro en el ojo”, dijo Madrazo a los medios de comunicación. 
     En la sesión del 22 de abril, Núñez encabezó desde la tribuna la defensa de Madrazo. “Se lo digo en el pasillo, se lo digo en el elevador, se lo digo aquí, se lo digo en el país, se lo digo en el mundo, licenciado (Creel), no haga chicanadas, honre su profesión”. Como era de esperarse, en el país de la impunidad el juicio no prosperó.  Pese a su cuestionado gobierno, Madrazo seguía preparando su estrategia para lanzarse como precandidato presidencial del PRI. 
     Madrazo “no tiene calidad ética ni moral para aspirar a la presidencia de la República”, pues “tras su desempeño queda una estela de corrupción y fraudes electorales”, declaró por aquellos días Enrique González Pedrero, en uno de los señalamientos más fuertes, hasta ese momento, de un ex gobernador contra otro en funciones.  El 14 de junio de 1999 Madrazo se separó de la gubernatura (quedó como interino Víctor Manuel Barceló) para buscar la candidatura presidencial, cuyas elecciones internas del PRI se efectuarían el 7 de noviembre. En ellas, el ex secretario de Gobernación Francisco Labastida Ochoa arrolló a sus contrincantes en la gran mayoría de los 300 distritos electorales, en un proceso en el que también participaron el ex gobernador de Puebla Manuel Bartlett Díaz y el senador Humberto Roque Villanueva. Tras su derrota y días de desaparecido, Madrazo reapareció el jueves 25 de noviembre, con el brazo derecho enyesado, en una reunión en Los Pinos con el presidente Ernesto Zedillo y Labastida Ochoa. Ahí se anunció su regreso a la gubernatura. 
     Mientras el priísta andaba en su aventura presidencial, Tabasco, y en especial la capital Villahermosa, habían sufrido una de las peores inundaciones de su historia. Ese fue su pretexto para regresar. “Tabasco desafortunadamente atraviesa momentos difíciles debido a la contingencia hidrometeorológica que azotó durante las últimas semanas” a la entidad. “Soy un convencido de que con la participación de la gente, como protagonista de su propio desarrollo y con el invaluable apoyo del gobierno federal que encabeza el presidente Ernesto Zedillo, superaremos cualquier reto. Ofrezco mi esfuerzo de siempre para servir a un pueblo digno”, citó Madrazo en un texto que envió a la Cámara de Diputados, donde solicitó autorización para regresar al gobierno, lo que ocurrió el 26 de noviembre. 
     Con los pies de nuevo en Tabasco, se dedicó a preparar su sucesión, para la cual encontró en el presidente de la Gran Comisión del Congreso local, Manuel Andrade Díaz, su candidato idóneo.  Gran parte del presupuesto estatal se destinó a inflar la imagen de Andrade y a desprestigiar en periódicos, estaciones de radio y televisoras a Núñez Jiménez, a quien se le hacía ver como una imposición del centro que los tabasqueños no deberían permitir. 
    En cambio, a Andrade se le hacía ver como el político con carrera en el estado, y que conocía los problemas de Tabasco. De “aldeano” lo llegó a calificar Núñez. 
     Pese a rehuirle a un debate, Andrade, con el apoyo de todo el aparato de gobierno, derrotó en las elecciones internas del 2 de abril del 2000 a Núñez Jiménez y a Agapito Domínguez Lacroix.
     El actual secretario de Energía del gobierno federal, en ese entonces representante del CEN priísta para Tabasco, Pedro Joaquín Coldwell, avaló el proceso que fue calificado de fraudulento por Núñez y sus seguidores.
     Fue Coldwell el que dijo ese día que al corte de las once de la noche Andrade sumaba 106 mil 682 votos contra 69 mil 552 de Núñez y apenas 3 mil 220 de Domínguez Lacroix. Luego vendría la anulación de las elecciones para gobernador del 2000. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

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