Brindan calidad de vida a mujeres con VIH/SIDA
La organización Mexicanas en Acción Positivas (MAP), tiene como objetivo principal trabajar en el mejoramiento de la calidad de vida de las mujeres que ya viven con VIH/SIDA, pero también realizar trabajo de prevención para que las que no han contraído el virus, no lleguen a esa situación. Linda Arechar, integrante de la dirección de MAP, fue entrevistada durante el último foro comunitario de mujeres que se realizó en Villahermosa en el marco del XII Congreso Nacional del SIDA que también tuvo lugar en Tabasco a fines del mes de julio.
De la agenda que en ese momento integraron, Arechar mencionó entre los puntos que se abordarían en el Congreso y sobre los que trabajarían, sería el fortalecimiento de liderazgos, identificar en los diferentes estados del país a los grupos de trabajo que abordan la temática de VIH. En Tabasco, por ejemplo, dijo, sabemos que hay una gran cantidad de parteras que tienen contacto con las mujeres en general y tenemos la idea de capacitarlas en el tema del VIH para que repliquen la información entre las parturientas.
Otro punto es la promoción de los derechos humanos, específicamente de los sexuales y reproductivos, dijo, debido a que permanece la constante de que los médicos los violen, cuando una mujer con VIH/SIDA decide tener más hijos, como nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Debido a esa conducta de los médicos, afirmó, se siguen registrando casos de esterilización obligatoria o de cuestionamientos de parte de esos cada vez que una se embaraza, afirma la integrante de MAP, organización civil integrada por mujeres que viven con VIH/SIDA. En muchos de los consultorios médicos, las portadoras de VIH son víctimas de adjetivos despectivos, por ello estamos trabajando en el monitorio de los servicios de salud, queremos hacer propuestas para mejorar la atención.
Es una constante, sostuvo que llegues a un consultorio aun con un dolor de muelas y la primera pregunta es por qué te infectaste, como si eso fuera a definir el tratamiento que le darán a una. En la familia es la misma situación, muchas veces la pregunta dirigida a nuestra persona, no tiene como propósito para saber si tiene o no el virus, sino “pues con quién andabas o te metiste. Sabemos que las mujeres biológicamente, somos más vulnerables en adquirir el VIH, pero en lo social nos pega mucho, por eso es más difícil que una mujer diga abiertamente su diagnóstico, porque es más abiertamente señalada y cuestionada que los hombres, como si tuviéramos una capacidad de respuesta diferente.
Y eso, debido a que no solo tienes que ver por tu salud, sino que en nuestros hogares somos cuidadoras del esposo y los hijos Los espacios laborales para mujeres con VIH, sostiene son restringidos, por eso quienes tenemos un empleo remunerado, no decimos que tenemos ese mal porque puede ser causa de rescisión de contrato o impedimento para conseguir uno.
Por otro lado, en los centros laborales hay mucho desconocimiento de cómo se adquiere el VIH y mientras exista, permanecerá el estigma alrededor de la pandemia, lo cual provoca que, de manera deliberada o inconsciente continúen los casos de discriminación. Un factor que impide que las mujeres con VIH laboren, es que no existen guarderías para sus hijos, incluso para que asistan a foros y encuentros, líderes de las comunidades, porque no hay ni lugar donde les cuiden a sus hijos, ni apoyos para sus pasajes. Esa situación y la pobreza, limita la participación de las mujeres positivas en los espacios de tomas de decisiones y ello impide que sus necesidades sean tomadas en cuenta, aseguró Linda Arechar. Por ejemplo, las instituciones públicas difunden las invitaciones, vía Internet, sin considerar que muchas no disponen de esa herramienta o no saben escribir, y esto no quiere decir que nos den un trato privilegiado, sino que tomen en cuenta esas necesidades de las mujeres que viven con VIH. Muchas de esas mujeres son líderes en sus comunidades, trabajan para otras y luchan porque se respeten sus derechos humanos, y por las circunstancias mencionadas se van quedando sin participar en los espacios de toma de decisiones. Dijo que otro de los temas que están en la mesa, en relación a las mujeres y el VIH, la cada día mayor incidencia en jóvenes, pero también lo de la violencia de género, es muy difícil que le puedas decir a una mujer violentada sexualmente que exija el uso del condón.
De la agenda que en ese momento integraron, Arechar mencionó entre los puntos que se abordarían en el Congreso y sobre los que trabajarían, sería el fortalecimiento de liderazgos, identificar en los diferentes estados del país a los grupos de trabajo que abordan la temática de VIH. En Tabasco, por ejemplo, dijo, sabemos que hay una gran cantidad de parteras que tienen contacto con las mujeres en general y tenemos la idea de capacitarlas en el tema del VIH para que repliquen la información entre las parturientas.
Otro punto es la promoción de los derechos humanos, específicamente de los sexuales y reproductivos, dijo, debido a que permanece la constante de que los médicos los violen, cuando una mujer con VIH/SIDA decide tener más hijos, como nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. Debido a esa conducta de los médicos, afirmó, se siguen registrando casos de esterilización obligatoria o de cuestionamientos de parte de esos cada vez que una se embaraza, afirma la integrante de MAP, organización civil integrada por mujeres que viven con VIH/SIDA. En muchos de los consultorios médicos, las portadoras de VIH son víctimas de adjetivos despectivos, por ello estamos trabajando en el monitorio de los servicios de salud, queremos hacer propuestas para mejorar la atención.
Es una constante, sostuvo que llegues a un consultorio aun con un dolor de muelas y la primera pregunta es por qué te infectaste, como si eso fuera a definir el tratamiento que le darán a una. En la familia es la misma situación, muchas veces la pregunta dirigida a nuestra persona, no tiene como propósito para saber si tiene o no el virus, sino “pues con quién andabas o te metiste. Sabemos que las mujeres biológicamente, somos más vulnerables en adquirir el VIH, pero en lo social nos pega mucho, por eso es más difícil que una mujer diga abiertamente su diagnóstico, porque es más abiertamente señalada y cuestionada que los hombres, como si tuviéramos una capacidad de respuesta diferente.
Y eso, debido a que no solo tienes que ver por tu salud, sino que en nuestros hogares somos cuidadoras del esposo y los hijos Los espacios laborales para mujeres con VIH, sostiene son restringidos, por eso quienes tenemos un empleo remunerado, no decimos que tenemos ese mal porque puede ser causa de rescisión de contrato o impedimento para conseguir uno.
Por otro lado, en los centros laborales hay mucho desconocimiento de cómo se adquiere el VIH y mientras exista, permanecerá el estigma alrededor de la pandemia, lo cual provoca que, de manera deliberada o inconsciente continúen los casos de discriminación. Un factor que impide que las mujeres con VIH laboren, es que no existen guarderías para sus hijos, incluso para que asistan a foros y encuentros, líderes de las comunidades, porque no hay ni lugar donde les cuiden a sus hijos, ni apoyos para sus pasajes. Esa situación y la pobreza, limita la participación de las mujeres positivas en los espacios de tomas de decisiones y ello impide que sus necesidades sean tomadas en cuenta, aseguró Linda Arechar. Por ejemplo, las instituciones públicas difunden las invitaciones, vía Internet, sin considerar que muchas no disponen de esa herramienta o no saben escribir, y esto no quiere decir que nos den un trato privilegiado, sino que tomen en cuenta esas necesidades de las mujeres que viven con VIH. Muchas de esas mujeres son líderes en sus comunidades, trabajan para otras y luchan porque se respeten sus derechos humanos, y por las circunstancias mencionadas se van quedando sin participar en los espacios de toma de decisiones. Dijo que otro de los temas que están en la mesa, en relación a las mujeres y el VIH, la cada día mayor incidencia en jóvenes, pero también lo de la violencia de género, es muy difícil que le puedas decir a una mujer violentada sexualmente que exija el uso del condón.