En su argumentación, Moheno Piñera aseguró que la libertad de expresión “no es una concesión graciosa del Estado para los ciudadanos”, sino que implica “una gran responsabilidad ética en su ejercicio, más cuando se refiere a los medios de comunicación”. Expresó que las nuevas tecnologías de información y comunicación, han propiciado que se “configuren una serie de conductas e imagénes expuestas públicamente, que dañan no solamente la moral pública, el norma (sic) desarrollo psicocial de las personas”. Por si fuera poco, agregó, en esos contenidos publicados en medios impresos “se presentan situaciones que tienen que ver con la trata de personas, la prostitución infantil y la pedofilia.”
Consideró que el ejercicio de la libertad de expresión entraña para los medios de comunicación no sólo profesionalismo sino una responsabilidad ética con la ciudadanía “en lo que respecta al contenido editorial y gráfico de sus publicaciones, para prever circunstancias que vulneren la legalidad”.
