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La Verdad del Sureste

Cabal Peniche: el banquero que financió al PRI y cuyo rescate costó recursos públicos

Carlos Cabal Peniche reconoció haber aportado fondos a campañas del PRI. La ASF documentó que el quebranto de sus bancos provino de créditos a empresas insolventes, cuyas pérdidas absorbió el Estado.


Carlos Cabal Peniche reconoció aportar dinero a campañas del PRI en los noventa. La ASF documentó créditos a empresas insolventes que derivaron en rescate bancario con fondos públicos.
Carlos Cabal Peniche reconoció aportar dinero a campañas del PRI en los noventa. La ASF documentó créditos a empresas insolventes que derivaron en rescate bancario con fondos públicos.

Carlos Cabal Peniche, empresario tabasqueño que adquirió Banco Unión durante la privatización bancaria de los años noventa, reconoció en 2001 haber aportado dinero a las campañas de Luis Donaldo Colosio y Roberto Madrazo, y haber transferido un millón de pesos a un fideicomiso del PRI. Cabal sostuvo que esas contribuciones eran legales.

En septiembre de 1994, el gobierno federal intervino los bancos bajo su control y ordenó su detención. El entonces secretario de Hacienda, Pedro Aspe, acusó a Cabal y a directivos de su grupo de haber organizado préstamos que ponían recursos bancarios a disposición del propio empresario. Cabal, desde el extranjero, calificó las acusaciones de maliciosas y anunció que defendería sus empresas.

Lo que documentó la Auditoría Superior de la Federación

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisó Banco Unión y Banca Cremi y rastreó créditos otorgados a empresas, movimientos entre cuentas y fideicomisos utilizados para adquirir acciones. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores concluyó, en una opinión incorporada a esa auditoría, que el quebranto contable se originó en la autorización de créditos a empresas insolventes.

La propia ASF distinguió entre las aportaciones políticas y el daño bancario: señaló que las contribuciones al PRI, por sí mismas, no causaron el quebranto. El origen identificado fueron los créditos otorgados bajo condiciones de alto riesgo. Cuando las pérdidas afloraron, el Estado intervino a través del Fobaproa, el fondo creado para proteger los ahorros de los depositantes, y el costo del rescate se convirtió en un asunto público.

“Las acusaciones eran maliciosas”, dijo Cabal desde el extranjero tras la intervención de sus bancos en 1994, mientras el gobierno sostenía que recursos bancarios habían financiado sus operaciones.

Detención, regreso y procesos posteriores

Cabal salió del país tras la intervención bancaria. Fue detenido en Australia en 1998 y regresó a México en 2001 para enfrentar los procesos abiertos en su contra. En ese momento afirmó no tener relación con los quebrantos cargados al Fobaproa. La ASF también registró resoluciones favorables a Cabal por falta de elementos en algunas causas, decisiones que no equivalen a un fallo único sobre la totalidad de las operaciones examinadas. Banco Unión y Banca Cremi perdieron su autorización y quedaron en liquidación.

Su actividad empresarial no se detuvo. En 2020 reapareció en la disputa por Radiópolis. En 2021, órdenes de aprehensión en su contra relacionadas con un préstamo vinculado a esa operación fueron canceladas tras un acuerdo reparatorio, un asunto distinto al de los bancos de los noventa.

#TomaNota

  • Septiembre de 1994: el gobierno intervino Banco Unión y Banca Cremi y ordenó la detención de Cabal Peniche.
  • Cabal reconoció en 2001 una aportación de un millón de pesos a un fideicomiso del PRI, además de contribuciones a las campañas de Colosio y Madrazo.
  • La ASF concluyó que el quebranto provino de créditos a empresas insolventes, no de las aportaciones políticas.
  • En 2021 fueron canceladas órdenes de aprehensión por un préstamo ligado a la disputa por Radiópolis, tras un acuerdo reparatorio.
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