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La Verdad del Sureste

Cada vez más casos de Sida en comunidades indígenas


En los pueblos indígenas el VIH-Sida se sigue considerando como un problema de fuera, a pesar de que cada vez hay muchos más casos en las comunidades, otra cuestión es la falta de estadísticas, no existen indicadores con información más o menos aproximada de indígenas que viven con esa enfermedad. Informó en entrevista con La Verdad del Sureste, Amaranta Gómez,  indígena juchiteca y activista en la prevención de VIH entre jóvenes de pueblos indígenas y secretaria del Secretariado Internacional de Pueblos Indígenas, en el marco de la Segunda Jornada contra la Discriminación y la Homofobia que tuvo lugar en Villahermosa esta semana.
    Hemos hecho gestiones para que el gobierno federal realice una encuesta nacional para de manera aproximada el número de indígenas que viven con VIH-Sida, pero persiste la negativa institucional, con el argumento de que sería muy costosa y no hay recursos.           
    En las comunidades ya existe preocupación, en principio entre madres,  padres y maestros de las instituciones educativas, acabo de dar cursos en las universidades interculturales de Veracruz, mencionó, y lo que percibo es que se empieza a abordar el tema. Eso no implica que, en automático, asuman la responsabilidad de accionar frente al problema, porque todavía existen prejuicios y miedos, en el sentido de que, si me involucro en la lucha contra el Sida, seré estigmatizada “de sidoso no me bajarán”.
    Amaranta Gómez dijo que entre los pueblos indígenas hay códigos de identidad que pesan mucho, lo cual significa que el estigma de la discriminación no es exclusivo de la modernidad. Hay otras formas de discriminación que los pueblos indígenas ejercemos,  por un lado, la relación hombre mujer, la persistencia de la mujer tradicional, sumisa, con todo el peso del trabajo doméstico y otros ligados a la opresión, y por el otro a los hombres que ostentan el poder.
    -¿En los pueblos indígenas, son más discriminados los homosexuales o las lesbianas? Se le preguntó.
    Hay dos vertientes. En el caso de los jóvenes, cada vez  más hablan y reconocen la diversidad sexual, otra es que, son temas de los que no se hablan, pero existen prácticas eróticas en las relaciones entre hombres, según el libro “Hombres indígenas, diversidad sexual y VIH Sida.
    Esas prácticas, en muchas ocasiones se dan sin los prejuicios de la modernidad, sin esas ideas pecaminosas que nos imponen, sin embargo, en estos tiempos la información que viene desde fuera, ya un poco más satanizadora, separatista, excluyente, ha permeado en las comunidades indígenas y se empieza a  recodificar.
    Soy parte de la comunidad mushe en Juchitán, Oaxaca, dijo Amaranta Gómez y parte de una cultura indígena en donde hay tolerancia y respeto para homosexuales y travestis  en donde a los integrantes de la misma,  y hay otras en Panamá, entre los navajos de los Estados Unidos y en la India, en donde esas identidades  históricamente  han existido.
    En cuanto al caso de las lesbianas o nguiu como las llamamos en Juchitán, coincido con los resultados de la última encuesta del Consejo Nacional de Prevención contra la Discriminación  (Conapred), en el sentido de que enfrentan una situación más compleja.
    Lo veo en Juchitan, hay mucha más resistencia para aceptarlas,  no se si porque predomine más el poder masculino, pero hay un dejo de rechazo en estas relaciones. Es más visible la comunidad mushe que la nguiu de lesbianas, pero en contraposición las relaciones de estas son más duraderas, hay como una compensación en las cuotas que hay que pagar socialmente para coexistir en una comunidad. Retomando el tema de los prejuicios que llegan desde fuera a los pueblos indígenas, Amaranta Gómez, afirmó que es por eso que el VIH se convierte en un problema y en un problema de homosexuales, sin entender que hay otras dinámicas. Para bien o para mal, la migración ha modificado esas percepciones en las comunidades indígenas. Citando el mismo libro, la activista, menciona que un joven indígena,  heterosexual o bisexual, que emigra  hacia el norte del país o a los Estados Unidos, por situaciones como la soledad, el tiempo de estar fuera de casa, la depresión, la vulnerabilidad en la que sitúa el alcohol, facilita que sus prácticas sexuales, a partir del deseo,  se modifiquen. Cuando ese joven regresa a su pueblo, ya trae otra información y comienza a agredir a las personas que históricamente eran aceptadas en la comunidad, porque aprendió otros tipos de prejuicios en el proceso de migración. Por ese tipo de situaciones, dijo, estamos intentando que para octubre,  nuestro Secretariado Internacional de Pueblos Indígenas y afrodescendientes, ya presentamos la propuesta ante la Organización Internacional del Trabajo, se cree el primer Instituto de Formación de Jóvenes Líderes Indígenas en Prevención del VIH Sida, Temas de Sexualidad y Derechos Indígenas. Creemos que es la manera de poder transferir las herramientas, formar a los jóvenes que sin tener que quedarse con la historia natural de los pueblos indígenas, no nieguen las realidades con las que están interactuando, porque nosotros vamos de salida, ya tenemos quince años en el activismo y quiero terminar mi carrera.  Es decir, el tema de la interculturalidad es lo que está tomando mayor relevancia, entendiendo por interculturalidad, qué es lo que como culturas indígenas  podemos aportar a la prevención del VIH Sida, y qué desde afuera nos pueden aportar.
    Entre otras cosas necesitamos marcos jurídicos, porque seas o no indígena, se necesita para impedir y sancionar casos de violación contra personas que viven con VIH, que tengan una orientación sexual diversa o por su etnia. Hay puntos de acuerdo en los que tenemos que reflexionar, porque de otra manera podemos caer en el “bolín del clasismo, soy indígena puro entonces el del problema eres tú, o por el contrario, yo soy de clase y tu el indio”. Hay que empezar un diálogo intercultural que nos permita visibilizar s problemas como la homofobia, la transfobia, la discriminación, la misoginia, la pobreza como un elementos que pone en alta vulnerabilidad a la gente, porque, o tienes para comprar un kilo de tortillas o adquirir un condón”.
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